I
¿Adónde se marchó aquel encanto,
aquel complejo tuyo de amaranto?
¿Qué pasó con tu risa de platino
y con ese vaivén que en el camino
convierte la clemátide en espino
con la alquimia sutil de tu destino?
¿Adónde se marchó tu perfección
y en qué se convirtió tu corazón?
¿Dime qué has conseguido con el llanto
oculto tras un gesto marmolino?
¿Qué has hecho de mi triste inspiración?
II
Dime si alguna vez llegaste a amar,
si dejaste de ser número impar.
Dime si acaso es bueno ser perfecta
o si te trae bien ser la arquitecta
de un mundo donde el cielo se proyecta
como una fuente pura e insurrecta.
Dime qué se sintió ser la escultura
que siendo majestuosa no perdura.
Dime de qué sirvió ser como el mar
y tu beldad translúcida, insurrecta,
si tu alma se marchita y te tortura.
III
¿A dónde se fugaron los complejos
por los que idolatrabas los espejos?
Tu antigua condición de luz y estrella,
tu aspecto rutilante de centella
¿te salvará tal vez en la querella?
¿Te servirá si quieres dejar huella?
¿A dónde se marchó tu faz de flor
que posee belleza sin amor?
¿Qué pasó con los hombres que perplejos
alababan tu cuerpo de doncella
y morían deseando tu candor?
IV
Ya ves que los encantos más bonitos
son cedros que también quedan marchitos.
Ya ves que la beldad que se presume
por intensa que sea se consume,
ya ves que está marchito tu perfume
y no hay huella que el tiempo no te sume.
Ya comprendes que el cuerpo es una reja
que porta el corazón, no lo refleja
y que los embelesos son benditos
solo si la virtud no se consume
aun la piel se nuble y se haga vieja.
Fecha: 06/08/2015
Estructura: Rima jotabé
Premio: Tercer lugar en el XIII Certamen Poético Internacional de Rima Jotabé, Valencia, España (2024)
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| Pablo Bejarano en 2016 |

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