Volcán de Agua

La silueta más cónica e imponente 

con millones de siglos a la espalda;

un gigante y boscoso continente 

que parece labrado en esmeralda.


Cual pirámide verde y sempiterna

nos altera el monótono horizonte

y su furia de fuego lleva interna

permitiendo que crezca libre el monte.


Ni el Mayón, Fujiyama o Chimborazo

consiguen superar su perfección

cuando adopta las llamas del ocaso

y acelera mi tenue corazón.


En su cráter hay sangre kaqchikel

y en su pié un espíritu español.

Es la forma más bella del vergel,

y se baña con nubes y con sol.


¡Oh volcán, centinela de mi vida,

he crecido admirando tu figura 

de quetzal que boyante está y anida

en el bello horizonte sin factura!


Cuando vengo de lejos y aparece 

como oleaje de piedra tu silueta,

el tapiz de mi cuerpo se estremece 

y me siento en mi casa de poeta.


Tú sostienes el cielo como fuerte

pedestal que no quiebra ni Sansón.

No conoces el verbo de la Muerte

ni te abruma la fuerza del ciclón.


Es entonces que veo la figura 

del Vesubio, Colima y Aconcagua

y que entiendo que nunca tu hermosura

lograrán superar, Volcán de Agua.


Fecha: 13/02/2016

Estructura: Serventesio

Premio: Segundo lugar en el concurso literario de San Cristóbal el Alto, 2020.

(compartido con otros dos poemas)

Pablo Bejarano en 2020.
Volcán de Acatenango, al fondo Volcán de Agua




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