Helios pasa cercano cada día
para sembrar tu suelo de calor
y en su carro de fuego desvaría
al observar tu rostro y su esplendor.
En oriente tendida como espejo
que refleja los ojos de la noche,
Artemisa te observa con festejo
subida en su plateado carricoche.
El Río Grande corre lentamente
tratando de estancarse en sus confines,
de reflejar las nubes en su frente
y ornamentar tu valle con sus crines.
La Inmaculada Concepción corona
con tus bajas montañas su cabeza
y parece que el mundo se emociona
al mirar la extensión de tu belleza.
Seco, como tu clima, el queso seco
difunde tu grandeza en la nación;
orgullo del calor guatemalteco
sazonado en tu rojo corazón.
¡Oh, Zacapa con evas deslumbrates
y adanes de valor inigualable,
los ojos de tu pueblo son diamantes
por reflejar el sol inapagable!
¡Oh, Zacapa, ilumina mi poema,
mi frente, mi camino, mi futuro,
con tu sol y su fúlgida diadema
que siembra de calor el suelo obscuro!
Tras las nubes sombrías de la lluvia
el sol que te ama tanto se agazapa,
pero luego, al mostrar su frente rubia,
te saluda con júbilo, Zacapa.
Fecha: 11/10/2017
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2017. Museo de Paleontología. Estanzuela, Zacapa. |

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