Cuando el alma grita

Como el viento que roza los follajes

y debe continuar en el camino

olvidando su amor por los ramajes,


así debo seguir por el destino

olvidando la vida y el paisaje

de tu rostro sutil y diamantino.


Lo sublime no siempre es duradero:

la primavera es bella y se marchita

cuando alguien despetala margaritas

y no admira su trazo verdadero.


Me voy, no sé si triste o altanero,

pero consiente que borrar la cuita 

es imposible cuando el alma grita 

y el grito es prolongado y lastimero.


Fecha: 23/08/2015

Estructura: Soneto invertido

Pablo Bejarano en 2013. 



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