En ocasiones quiero derramar
mis letras en los folios de tu cuerpo,
para salvarme de la soledad
que me deja nostálgico y desierto.
A veces tengo ansias de eclipsar
la luna cuando cierro mi ventana,
y siento sin valor la libertad
si preciso andar solo en las estradas.
Hay días que me gana la avidez
por despojar al sol de sus venablos
y apagarlo en tus lágrimas, mujer,
para que no ilumine más el llanto.
Hay veces, cuando miro el huracán
nacido al endulzar este café,
que veo hacia el sillón donde no estás,
y aunque no estás, aún te puedo ver.
Fecha: 07/08/2015
Estructura: Serventesio asonante
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| Pablo Bejarano en 2013. |

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