Nací condenado a muerte,
a partir sin descendencia,
a aprender por una ausencia
que mi espíritu no es fuerte.
Me asignaron mala suerte
y un futuro que conmina
a vetar la adrenalina
en mis días venideros
y en las glorias que por peros
morirán en una esquina.
Si la vida me ha negado
ser un hombre que jocundo
viera luz a su costado.
Si la vida me ha marcado
con las huellas del dolor
y ha privado de la flor
mi jardín por los venenos
de la inopia, por lo menos,
que me pague con tu amor.
Fecha: 02/07/2017
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| Pablo Bejarano en 2013 |

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