Párpados intangibles

Las nubes aterrizan en mis ojos

y opacan la acuarela del paisaje

no distingo los verdes de los rojos

y ya me acecha un nuevo aprendizaje.


Las luces me parecen más opacas

cual si el mar invadiera el horizonte,

y las sombras son hoy grandes hamacas

que tapizan el cielo, el mar y el monte.


Párpados intangibles pareciera

que de a poco me hunden en un sueño,

donde es negra la verde primavera

y solo por el tacto veo al leño.


El mar se volverá solo un estruendo

y sentiré al ave por su trino;

es muy triste y aún yo no comprendo

el cierre de telón en mi destino.


Escribiré los versos con la voz

en los folios oscuros de la mente,

y leeré, quizás menos veloz,

con letras de relieve y continente.


Cascadas de penumbra sin tatuaje

caerán en mi abismo de futuro,

y en tal trocha tendré por equipaje

recuerdos sumergidos en lo oscuro.


Una noche en mis párpados habrá

tal vez sin plenilunio y sin estrellas,

o dos pupilas plásticas quizá

me ayuden para ver a las doncellas.


No sé qué pasará con la mirada

que me enseñó lo bello de la vida,

tal vez por siempre quede obnubilada...

o con lentes, marchita y deprimida.


Fecha: 12/12/2015

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2016.




Las olas de tu boca

La gloria de un momento es más letal

que la que nunca llega o nunca parte;

las olas de tu boca celestial

son esta gloria fúnebre de amarte.

Tu amor fue como un arma criminal,

y aún así no pienso asesinarte

con mis astros ahogando tu recuerdo;

a pesar de tu ausencia, sigo cuerdo.


Me dolió tu pañuelo tremolando

en el puerto perdido de mi amor,

me dolió tu distancia acariciando

las puertas del olvido y el dolor,

me doliste y aún te sigo amando

con mi ser de nostalgia y ruiseñor,

pues el amor es sempiterno y duro

aunque quiebre los sueños del futuro.


Aunque tú me clavaste la tristeza

en la atmósfera oscura de los sueños,

aunque tú conmutaste con destreza

de mi quimera todos los diseños,

aunque tú no eres diosa de pureza,

y nunca fusionaron mis empeños,

gracias a ti y al infernal dolor

conocí el porqué de un mal amor.


Fecha: 26/11/2015

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015.




Guatemala III

En el cielo tu bandera

se dibuja lisonjera

con las nubes.

Tal parece que te imitan

las estrellas donde habitan

los querubes.


Patria mía, tus volcanes

desafían huracanes

en la playa,

y en Petén el verde intenso

cuida siempre a aquel inmenso

Reino Maya.


Tus ciudades coloniales,

tus lagunas, tus quetzales

¡qué belleza!,

tu bandera, tu marimba,

el turpial de la guarimba

¡qué destreza!


Ni Mompós ni Barcelona

ni Querétaro o Verona

a La Antigua

menosprecian, pues en ella,

la más alta y clara estrella

se santigua.


Con tus playas y tus cerros,

con tus dantas y tus perros,

con tu gente,

la belleza reinará

de Jalapa a Sololá

libremente.


Es tu nombre ¡Guatemala!

tierra bella de mengala,

de matices,

donde el xinca y el garífuna,

el ladino y el indígena

son felices.


Fecha: 24/11/2015

Estructura: Copla de pie quebrado 

Pablo Bejarano en 2016.
San Pedro la Laguna, Sololá. 



Veinte vueltas al sol

Veinte vueltas al sol y veinte primaveras 

hace ya que emprediste este mágico viaje. 

Al crecer tus fanales, tu boca y tus caderas 

conformaron con luz un divino paisaje. 


Otro noviembre más y es preciso cantar 

al nuevo nacimiento que dividió el planeta 

en dos eras distintas. Tus cabellos de mar,

tus ojos de montaña, inspiran al poeta.


Hay días que fulguran y hacen del calendario

una noche de estrellas y dos playas de oro;

personas que vinieron en forma de emisario 

para hacer con su voz un angélico coro...


Caminando la vida en distintas naciones 

yo buscaba el amor, tú tal vez un amigo,

pero ya estaba dicho que nuestros corazones 

se unirían en busca de pasión y de abrigo.


Lazos inverosímiles, más hermosos que todo,

germinaron en busca de mirarte feliz.

Hoy le imploro al destino que su terco recodo 

nos ponga a ti y a mí en un solo país.


Ya son dos cumpleaños en que tengo el honor

de enviarte mis albricias y mis humildes versos,

ya son casi dos años de sentir este amor

y crear con tus ojos profundos universos.


Contradecir quisiera la famosa canción 

y sentir que en noviembre destellas junto a mí

y en los sueños eternos que hay en mi corazón,

aunque estés en el sur, aunque no estés aquí.


Hoy, un amor sin playas, un amor sin tamaño

te ofrendo en este día que te es muy especial

porque estás celebrando otra vuelta, otro año

con una blanca risa y una luz celestial.


Fecha: 16/11/2015

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016.

Pétalos de vida

Se anidan los recuerdos más lejanos

con un momento efímero en su piel;

con su cuerpo poblado por humanos

nos hacen recordar antigua miel.


Añejan un fragmento de la historia

con pigmentos benditos e imborrables

y luego paralizan nuestra gloria

para mostrarla en tiempos inestables.


Las ciudades, el hombre y los paisajes

en su retina de papel habitan;

en ellas hizo el tiempo aterrizajes

con lapsos que en pretérito transitan.


Son recuerdos tangibles que descansan

en un rincón sagrado del hogar,

el olvido y el tiempo ellas amansan

congelando algún cuerpo frente el mar.


Sonetos sin grafemas que relatan

sonrisas en el tiempo detenidas,

odiseas en pausa que desatan

un collar de memorias reprimidas.


En sepia, blanco y negro o a colores

nos devuelven un vago sentimiento,

en el álbum parecen altas flores

con pétalos de algún viejo momento.


Son el cuerpo bendito del recuerdo,

la geometría eterna del ayer,

retratan al lunático y al cuerdo,

a los niños, al hombre, a la mujer.


Disecan alegrías y tristezas,

la quietud y también los terremotos,

llevan en sí memorias que ya impresas

se archivan con el nombre de "las fotos".


Fecha: 12/11/2015

Estructura: serventesio 

Pablo Bejarano en distintas fechas.





Paseando en mi voz

Esas caminatas 

siguiendo la luna,

esas serenatas

con voz de laguna;


los tantos desvelos 

soñando contigo,

el mar en los cielos,

el cielo en el trigo;


letras de Neruda

paseando en mi voz 

y tu luz desnuda 

con forma de hoz;


noches orbitadas 

por mi paso triste,

prosas profanadas,

aves sin alpiste; 


esos espejismos 

en la soledad,

los raros abismos 

de tu libertad;


la vetusta moda 

de sentir amor,

y la triste boda

con el cruel dolor;


mariposas muertas

en el corazón, 

quimeras despiertas

talando razón:


esto siempre pasa

y me hace sufrir,

si miro mi casa 

y no estás aquí.


Fecha: 12/11/2015

Estructura: cuartetas (hexasílabas)

Pablo Bejarano en 2015.




Naufragio en una copa

Hay veces que tal vez ya resignado

a que nunca tus besos serán míos,

voy por la vida triste y despistado 

sembrando inviernos sobre los estíos. 


Tal vez a algún amigo le confiese 

que aun más que a mi vida yo te quiero,

o quizá mienta y diga que fenece 

en mi ser este idilio limosnero.


Y tal vez mi lisonja a tus encantos

se quede entre mis versos archivada,

quizás tu faz bendita esté en mis cantos,

con metáforas tenues, maquillada.


O tal vez yo murmure con despecho 

que aunque seas un diáfano tesoro,

amor ya no construyes en mi pecho 

porque en el mundo hay quien desprecia el oro.


Tal vez, tal vez, tal vez te desprestigie

con el comportamiento de un truhán,

o quizás idolatre con tu efigie 

el sabor de tus labios de azafrán. 


Ya la resignación le da a mi orgullo 

velos de oscuridad cuando yo miro

un hombre afortunado al lado tuyo

dejando sin ventura mi suspiro.


El despecho fatal le da a mi boca 

infundios que laceran tu pudor

cuando naufraga triste en una copa

el rescoldo más triste de mi amor.


Ya no quiero callar, ya no mentir,

pero me manipula la tristeza 

y me quemo en las brasas, y al morir,

te llamo, como el náufrago que reza.


Fecha : 27/10/2015

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013 o 2014.




La juventud y algo más

Cuando el sol rubicundo rutilaba 

allá cuando el estío,

yo ecuánime en el mundo transitaba 

rebosante de hastío,

sin saber valorar lo que el entorno 

daba a mi juventud,

mas cuando el cielo tuvo gris adorno

y reinó la acritud,

evoqué nuestro sol incandescente

y también el verano, 

porque estaba cercano

el final como puño de serpiente...

Y lloré con las lágrimas del cielo 

las ausencias del sol

y le pedí al frío que su velo

le permitiera el paso

de nuevo al arrebol.


El verano volvió, lo valoré,

pero después sentí añorar la lluvia,

entonces comprendí 

que en este mundo cada cosa es bella:

el cielo carmesí 

y el invierno regando sus estrellas.


El tierno amanecer 

es bello por su luz de sol oculto,

igual que la niñez 

donde cualquier acción tiene su indulto.

Es hermosa esa etapa,

es umbral de la vida 

y del camino en donde nos espera 

un escabroso mapa.

No existe ahí quimera 

que resulte fallida.

La niñez es un río de inocencia 

y de pingüe terneza, 

en ella finca siempre su presencia 

la divina pureza.

El niño es un querube albo e inédito,

emisario de Dios,

es un ser con el júbilo congénito 

que nunca más se pierde.

¡Oh, amada niñez, que te fugaste!

fuiste la primavera 

y trajiste inocencia rutilante 

y ondeaste como límpida bandera, 

porque eres el inicio 

de la metamorfosis imparable 

que termina en la muerte perturbable 

en donde un precipicio 

eterno nos deglute y nos disipa;

tú eres en el alma 

la risa con que siempre se emancipa 

en los sueños la calma...


Es bello el mediodía 

como bella y sutil la juventud,

con tanta algarabía 

y tantos que se van en ataúd. 

Es cenit de la vida

es fuerza y alegría que emociona 

el alma destruida

que ya casi con nada se impresiona.

Juventud es mi ahora 

y la deidad de las conmutaciones,

en ella el vigor mora 

y es verano de nuestras estaciones,

es para enamorarse 

y el septeptrión sutil de los anhelos,

ella es para aferrarse 

a brechas que conducen hacia el cielo.

Ser un mancebo es ser el pretoriano

que siempre esquiva las penalidades,

ser aquel que respeta a los ancianos 

para obtener de viejo las bondades 

de los jóvenes nuevos.

Oh, juventud ambigua, 

eres donde se labra el porvenir,

las glorias atestiguas 

y nos enseñas cómo sonreír 

con lapsos de frescura,

y voluptuosidad das en las noches 

aunque tú no perduras,

mientras vives nos das felicidad 

libre de parangón

y amores que carecen de lealtad.

Juventud, en tus brazos entreveo

la gloria sempiterna de mi vida.


En el ocaso siempre algo fenece 

y a pesar de ser fin

con sus colores almas enternece

-las almas y el jazmín-

es así la vejez donde caduca 

el cuerpo y la esperanza,

ahí es donde la vida nos permuta 

y nos hace añoranza.

Oh, inminente vejez,

tiempo de despedirse para siempre,

de andar en lobreguez 

en caminos, quizás, de no vidente;

no sé si llegaré a padecerte

-al menos eso espero-

¿pero cómo dejamos de temerte 

si vas rumbo a la muerte con esmero?

Ser viejo significa 

fungir como mentor,

ser quien sabiduría les predica

a quienes hoy emprenden 

la estrada del amor.

Oh, vejez preceptiva,

eres la ineluctable

y perpetua partida,

mas yo te enfrentaré 

y con la frente altiva

para aceptar feliz la despedida.


Me gustó la niñez 

por toda su inocencia,

porque da la sandez 

y nos envuelve en prístina cadencia,

también la juventud

por su locura linda, inamovible,

por dar su pulcritud

para hacer nuestro júbilo asequible,

y también la vejez me gustará

por fungir como vano

al derrotero de la eternidad.


Fecha: 08/01/2014 

Estructura: Silva

Pablo Bejarano en 2014.




Querido diario (la otra playa)

Hola, querido diario, tú me viste crecer 

y conoces los ojos que siempre me han rondado,

conoces mis quimeras febriles de mujer 

y el listado completo de mis enamorados,

pero hay un hombre bello, dueño de mi querer,

que con sus ojos deja mi orgullo lacerado 

y agita la borrasca de mi respiración 

si declama un poema o canta una canción.


Presiento que me quiere e idolatra mi faz,

pero no me confiesa qué nos depara el sino;

no sé si lo dirá mañana o si jamás 

sus varoniles pasos marcarán mi camino.

No puedo concebir un ápice de paz 

si la brújula estulta que orienta su destino 

no me pone en su norte adornando el levante

como el sol más sensual, como el sol más brillante.


Tú sabes cuántas noches descolgué las estrellas 

para alfombrar sus pasos que van hacia otro amor 

y sabes cuántas veces congelé las centellas 

para alumbrar más tiempo mi llanto y mi dolor.

Bien sabes, oh mi diario, que soy de las plebeyas 

que construyen castillos en pétalos de flor 

para escribir un cuento terminado en sonrisas

y no la misma historia de truenos y de brisas.


Tú conoces muy bien la cruz del sufrimiento 

que es este amor callado nacido en el mutismo

y has visto este dolor que otorga sufrimiento 

con lágrimas de encono y hielo y despotismo,

pero acaso también, justo en este momento

en que mi corazón escribe bajo un sismo

y te cuento mi llanto y mi triste calvario,

él escribe que me ama en su querido diario.


Fecha: 30/09/2015

Estructura: Octava real alejandrina 

Pablo Bejarano en 2015.
Templo de la Inmaculada Concepción, Ciudad Vieja. 


Aunque existen más poetas

Es tan grande mi vacío,

tan profunda mi tristeza 

que aunque traigas tu navío 

y tus perlas de princesa

a mis mares o a mi río,

no podría ser feliz. 


Se arraigó la soledad 

en los prados de mi amor,

se encerró mi libertad

en la cárcel del dolor 

que se esconde en tu beldad

cuando acaban las sonrisas.


Es tan terco nuestro sino,

tan flexible el universo 

que pasaste en el camino

blanconeri de mi verso

con tu cuerpo peregrino 

aunque existen más poetas.


Se escapó de mi momento 

la galaxia primorosa 

que adornó tu firmamento 

de clavel y mariposa 

y llegó con el tormento

una nueva inspiración. 


Son más largos los amores

al no haber felicidad,

pues persisten más las flores

si no usan su beldad;

son más cortos los dolores 

si consigues otro amor.


Te fugaste de mi vida

como sombra en madrugada,

como rosa conmovida 

que ha quedado devastada,

te metiste entre mi herida 

como río que envenena.


Fecha: 28/09/2015

Estructura: Sextilla

Pablo Bejarano en 2015.



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...