Entre «yo» y «mí»

Por fin ahora logro comprender 

por qué contigo hubo llanto y risa:

el sol que están mirando amanecer 

ahora es un ocaso en mi cornisa. 


Por fin ahora puedo asimilar 

que sin amor la vida no se acaba,

como imposible es eliminar 

el volcán con la ausencia de la lava.


Pero aun aceptando tal destino

la rosa de quimeras se deshoja,

se abre un terrible y áspero camino 

donde todo es traslúcida congoja. 


Pero aun resignado a estar sin ti

y a no verte de nuevo por mi espacio,

no logro coordinar entre «yo»  y «mí»,

y muero entre mis lágrimas, despacio.


Fecha: 01/12/2015

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2018.
Museo del Ferrocarril.



Glosa a José Ángel Buesa

Ya se apagó la llama de mi volcán izquierdo,

se hizo prosa triste la triste poesía,

murieron las quimeras, empero todavía

«me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo».


No busco desterrarte de plegarias sin fe,

del plano mal trazado de mi triste futuro;

el cerebro orgulloso te disipa inseguro

«y el corazón me dice que no te olvidaré».


Intento persuadirme, cuando aún estoy cuerdo,

de juzgar tus engaños con mis leyes de oro,

y así voy sin nombrarte, aunque a veces te lloro,

«pero al quedarme solo sabiendo que te pierdo».


Cuando traza tu rostro el vapor del café 

la humanidad me dice: busca olvidarla pronto,

y cuando tu recuerdo para olvidarte afronto,

«quizás empiezo a amarte como jamás te amé».


Fecha: 27/11/2015

Estructura: Cuarteto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018.
Collage junto a José Ángel Buesa.


América

La nieve maquillando Canadá;

el tiempo confundido en Cartagena;

el pepián, el pozole en nuestra cena,

y el cielo aterrizado en Sololá;


una ilusión lejana en Boyacá;

Afrodita en las playas y morena;

el cóndor desafiando la cadena 

volcánica en el sur; el Xibalbá;


el Cocibolca dando a Nicaragua 

una sonrisa azul, grande y quimérica;

la altura celestial del Aconcagua,


y Diquís que la historia vuelve esférica;

Colonia en Uruguay y Comayagua 

y Tikal: todo esto es nuestra América.


Fecha: 25/11/2015

Estructura: Soneto

Pablo Bejarano en 2016.
Panajachel, Sololá. 


Entre muchas «Ellas»

Esa vez primera que observé tu faz 

con los ojos negros y la clara boca,

vi desvanecerse y morir en paz

mi orgullo que siempre quise hacer de roca.


Busqué recrearnos en medio de un cuento 

y hacer una historia sin «aquel» y «aquella»;

todo sucedió en ese momento 

en que aún tu paso no dejaba huella.


Entre muchas «ellas» te adueñé de mí;

entre tantos «ellos», entre tanto diablo,

¿cómo fui a pensar que existiendo allí

miles de hombres, tú verías a Pablo?...


Agoniza el tiempo y del día aquel 

solo van quedando restos de las luces 

que deseaba en mí y brillan por él,

solo los deformes recuerdos de un cruce.


Fecha: 11/11/2015

Estructura: Serventesio dodecasílabo 

Pablo Bejarano en 2016.


Sabrás que no soy Dios

Cuantos caminos tracen entre nos

alguna noche habré de recorrer,

y por hombre sabré que eres mujer 

y por mujer sabrás que no soy Dios. 


Todos caminaré para enseñarte,

amor, cuánto te adoro y te venero,

y vivir cada mes como en febrero 

y admirar cada cosa como arte. 


Y buscaré por ti todas las rimas

para hacerte poemas hasta el fin

de mi vida, entre libros y tarimas.


Una vez y otra vez daré mis pasos 

para ir del desierto hacia el jardín 

de tus ojos, tus labios y tus brazos.


Fecha: 20/10/2015 

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Pablo Bejarano en 2015.


Hasta nunca

Necesito decirte, querida:

el ocaso de hoy es propicio 

para ver en su fuego al suplicio 

consumirse y salir de mi vida.

 

Oportuno es decir este día 

un adiós que maquille el suspiro,

y olvidar mi dolor cuando miro 

a tu gloria trazar mi elegía.


Necesito decirte, querida:

imposible fue ver entre nos 

algo más que una historia de dos 

y la sombra feroz de la herida.


Oportuno es decir este día:

hasta nunca, mi amor pasajero,

ojalá que no digas "te quiero"

cuando mires mi nueva alegría.


Fecha: 29/11/2014

Estructura: Cuarteto decasílabo 

Pablo Bejarano en 2014.


El amor es amor cuando hiere

Eres tú el amor de mi ahora,

el ahora también de mi amor.

Yo no quiero vivir una aurora,

una aurora extrañado tu olor.


Es mi afán caminar calendarios

de tu mano buscando alegría,

que no nazca el amor por salarios,

que no muera por ti mi ufanía.


El adiós, no es adiós si se quiere,

es tan solo otra forma de amar;

el amor, es amor cuando hiere,

cuando el río no llega a la mar.


La alegría no existe en mis labios

si no trae tu rostro conmigo.

¿Quién resiste los crueles agravios?

¿Mi humildad o tu orgullo mendigo?


Fecha: 09/11/2015

Estructura: Serventesio decasílabo

Pablo Bejarano en 2018.
Templo a Minerva, Huehuetenango. 


La sonrisa de los aguaceros

Abordarás el barco de mi olvido 

cuando coloque un corazón de roca

encima del ensueño derruido 

que orbitaba los soles de tu boca.


Yacerás en el mismo camposanto 

donde yacen los días de ventura;

por mi cuenta no habré de amarte tanto 

como hasta ahora hice en la amargura.


Ya no serás el oro en el final 

de la sonrisa de los aguaceros,

ni la esperanza presidiendo el mal

como en mitos antiguos y sinceros. 


Cuando llegue mañana habré cruzado

la esquina del olvido por tu mente,

¿pero acaso mi amor como un pecado 

debe sufrir después de estar ausente?


Fecha: 24/11/2014

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2016.


Sí, yo soy quien de ti estuvo enamorado 

y pretendió brindarte llamas aún más altas

de las que dar podría el Ojos del Salado.


Soy el aroma que rondaba en el jardín 

a la espera del viento que pudiera llevarme 

hacia tu espacio oblicuo, sin principio ni fin.


Quien prendía en los astros un triste cigarrillo 

pretendiendo alumbrar el penumbroso espacio 

de sueños que jamás iluminó tu brillo.


Ese que cabalgaba las nubes en el cielo 

buscando tu balcón sin luz ni serenata 

para volver sonoro tu silencioso pelo.


Y sí, aquel devoto de tu cuerpo fui yo,

y tú la catedral de amor inalcanzable...

Hoy soy el que te olvida, el que jamás te amó.


 Fecha: 08/10/2015

Estructura: Terceto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018.
Cerro Alux, al fondo ciudad de Guatemala. 

Almas sin radar

Nunca vas a sufrir por las ausencias

si aprendes a marcharte en el momento

en que debes marcharte para siempre.


El dolor solo tú te lo provocas;

la cuerda no te ahorca si desistes 

de saltar a la muerte y sus abismos 

por confundir el sol con un relámpago


Endeble y mortecina ves tu llama

si buscas placidez entre los vientos,

no tendrás alma ni tendrás espíritu

si buscas tu mitad en otros ojos.


La tristeza, la ausencia, la alegría

solo están en las almas sin radar.


Fecha: 25/09/2015

Estructura: Poema de estrofas blancas 

Pablo Bejarano en 2013.


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...