Las estrellas que habitan en tus labios
con un beso se mudan a mis ojos,
con un beso tal vez imaginado
en mis noches de bardo triste y solo.
Por traerlo a mi boca qué daría,
qué daría por ir a las estrellas
en tu ser, donde el cielo se perfila
y se curva al pasar por tus caderas...
Tan lejano es el cielo como tú;
cuanto alcanzar deseo está lejano:
el centro de la mar, el cielo azul,
el éxito del Nobel y tus brazos.
La vida no es el éxito de todos,
no todos tienen éxito en la vida;
amarte es el suicidio, sí, a mi modo,
el tuyo es despreciarme cada día.
Fecha: 06/11/2016
Estructura: Serventesio asonante
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| Pablo Bejarano en 2016. |









