I
Tertulias que no van a ningún lado,
ósculos que naufragan en los sueños,
retazos de un amor apasionado:
eso asedia en las noches mis ensueños,
mientras la soledad mata mis ansias
de seguir habitando en este mundo
poblado de ilusiones y fragancias
que causan mi fracaso tremebundo.
La soledad me roba mariposas
y deja estalactitas en mis ojos,
vuelve mi tálamo un país sin rosas
habitado por cínicos abrojos.
Ella, como el arácnido, ha tejido
penas en los rincones de mi mente,
y como hornero construyó su nido
sobre el cadáver de mi amor ausente…
Y si bien mi progenie me da amor,
a veces necesito de una dama
para darle mis versos de cantor
y reír cuando diga que me ama.
Y si bien hay verbenas con amigos
y un emporio adictivo de placeres,
a veces necesito los abrigos
que te brinda el amor de las mujeres.
La soledad se ha vuelto la embajada
de nostalgia en mi pobre corazón;
es la tétrica y lóbrega parvada
de sueños en peligro de extinción,
es éxodo de amor, de amor de hostal,
una chistera llena de misterios,
es la muerte de un sueño medieval
que se ajó con millones de dicterios.
II
Yo solía escribir alegres versos,
ahora estoy cautivo en la elegía
rebosante de negros universos
que profana la muerta poesía,
pero ¿cómo borrar esta tristeza
si se fue de mis manos esa dama
que llamé y traté como princesa,
que volví religión sobre la cama?
¡Ah!, ¿cómo?, si el olvido es infalible
si a pesar de las preces y del llanto,
es como un tren expreso ineludible
que se lleva la imagen de tu encanto.
¡Ah!, ¿cómo?, si Cupido es una arana
que obnubila mi triste realidad;
¡ah!, ¿cómo?, si mi amor es cosa vana
y yo estoy feneciendo en soledad.
¡Oh!, esta soledad de mi existencia
dejó mi corazón sin fantasía
vertiendo, sobre el halo de tu ausencia,
un hilo de ligera poesía.
La soledad es un país en quiebra,
en quiebra de sonrisas y de amores;
se disfraza de rosa, pero es hiedra
que se trepa en las almas con dolores.
Qué triste es habitar la soledad,
qué triste es el exilio en el dolor,
qué triste es ir viviendo en libertad
sin compartirla con un gran amor…
A veces yo presumo que estar solo
es lo ideal: sin embustes ni traición,
dedicando la vida al dios Apolo
que alimenta mi triste corazón.
Fecha: 26/06/2013
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2013 |

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