Pude verte en la acera
con el cuerpo divino
y miré primavera
tapizando el camino.
Una lluvia caía,
como sol te veía
desafiando lo gris
con tu brillo supremo;
me sentía feliz
como barca sin remo.
Una lluvia caía,
como sol te veía,
cuando hacías vapor
de la lluvia atrevida
que buscando calor
en tu cuerpo caía.
Al pasar a mi lado
un oasis de estío
en mis ojos mojados
fue calentando el frío.
Una lluvia caía
como sol te veía.
temerosa subía
a los cielos; tristeza
al mirarte sentía.
Una lluvia caía
como sol te veía,
mientras tu blanca risa
se anidaba brillosa
en la triste cornisa
de mis ojos de rosa.
Yo no te dije adiós
para no interrumpir
esa órbita, amor,
donde anhelo vivir.
Una lluvia caía
como sol te veía,
cuando el cielo grisáceo
se adueñó de lo azul,
no hubo en el espacio
más estrella que tú.
Una lluvia caía
como sol te veía.
Al marcharse la lluvia
cada charco en su espejo
te reflejaba rubia
y quedaba perplejo.
El azul regresó
a la frente del cielo
y ya nunca lloró
imitando tu pelo.
Una lluvia caía
como sol te veía.
Luego el sol regresó
a brillar rubicundo,
con su brillo cubrió
el columpio del mundo.
Una lluvia caía
como sol te veía:
para el nuevo arrebol,
para el bello abedul,
ya no hubo más sol
que ese sol que eres tú.
Fecha: 07/10/2015
Estructura: Cuarteta con estribillo
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| Pablo Bejarano en 2015 |

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