Castillo de amor

Ya no sueñas, princesa, en tu regio castillo

que algún sol de la corte te regale su brillo

ni que cierren tus labios con un beso triunfal.

Ya no sueñas tampoco con andar de la mano

de algún príncipe apuesto, elegante y lozano

y matar de ese modo tu tristeza fatal.


Ya las nubes que cubren a los astros brillantes

solo están en tus ojos, opacados diamantes,

al igual que el invierno que fusila tu flor.

Ya no sueñas, princesa, con mirar las estrellas

y buscarles figuras deslumbrantes y bellas

porque te han contagiado de tristeza y dolor.


Ya no gustas ahora de la brisa en el viento

porque lleva fragancia de tristeza tu aliento

y derramas tus lágrimas escuchando a Gardel.

Ya no quieres tampoco escuchar un teamo

porque te han engañado sin derecho a reclamo

derramando en tus ojos un torrente de hiel.


Ya no puedes soñarte en la iglesia de blanco

porque llevas heridas de pasión en el flanco

y se encuentra sin rosas lo que fue tu jardín.

Ya no sueñas, querida, existir por centurias

porque piensas que han hecho con dolor y penurias

inminente y obscuro tu paupérrimo fin.


Tú que has sido, princesa, el más alto deseo

que yo sueño boyante cuando estoy con Morfeo

hoy te gastas la vida en llorar y llorar.

El Rey Midas en vano ha tocado el ocaso

porque tú no lo observas por sufrir el fracaso

que desvía tus ojos del encanto del mar.


¡Oh, princesa querida que te ahogas en llanto,

yo quisiera decirte recordando tu encanto

que mereces de nuevo tu pasado frescor!

¡Oh, princesa querida, cuánto sueño con darte

este humilde poema en el nombre del Arte

para hacer de tu vida un castillo de amor!


Año: 31/12/2016

Estructura: Sexteto

Pablo Bejarano en 2015.




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