Hoy que vas de la mano de tu príncipe azul
ya pareces princesa con vestido de tul
y hasta el cielo te quiere en el sitio de sol.
Hoy que vas deslumbrante con la luna en los ojos
te veneran absortas las estrellas de hinojos
y te envidia los labios la piel del girasol.
Con tu príncipe azul, cuando van de la mano,
la elegancia de un reino o un país soberano
se propaga sublime tras sus límpidas huellas,
y parece que suben a tus labios las rosas
y a tus regias pestañas más de cien mariposas
y parece que bajan a tus ojos estrellas.
Y así bella y sublime como Helena de Troya
cuando el príncipe azul te regala una joya
se te olvida que el mundo es más tierra que oro
y que dentro en mi alma tengo un solio de amor
para ti, reina mía, que has dejado dolor
en el buen corazón que te llama sonoro.
Fecha: 30/12/2016
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| Pablo Bejarano en 2015. |

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