Andar en la ciudad durante el día
cargando desperdicios a la espalda,
buscando sin cesar, puerta tras puerta,
todo el amor que se nos fue del alma.
Rogar por un mendrugo que nos calme
el monstruo que gobierna nuestro estómago;
rogar, cuando debieran regalárnoslo
con solo ver la angustia en nuestro rostro.
Pasar la tempestad bajo las nubes,
porque no existe techo ni cobija
para los olvidados de la patria
que viven solamente si mendigan.
Buscar en los recuerdos el motivo
que nos trajo hasta el fondo de las clases
sociales, y no hallarlo porque ahora
recordar no podemos como antes.
Transigir lo pesado de la cuita
y de la soledad cuando dejamos
de soportar el peso del "tanate"
que en el día acurruca nuestros trapos.
Dormir y despertar porque una mano
nos baña con el cuerpo de los ríos
alegando que damos mal aspecto
enfrente de sus tétricos castillos.
Sentir que nos soslayan por un asco
que han ido provocado sus prejuicios
y no la oscura piel coleccionista
de mugre y pestilencia en nuestro nido...
Es así la rutina del mendigo,
es así la rutina de nosotros
que llevabos dolores a la espalda
y lágrimas de cieno sobre el rostro.
Fecha: 15/06/2017
Estructura: Cuarteto imperfecto
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| Pablo Bejarano en 2017. Santa Lucía Cotzumalguapa. |

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