Flor de citas

Al sentir en mis brazos

un nido fracasos

le dije al corazón

que olvidara el ensueño

y matara mi empeño

sobre toda ilusión.

Como flor en las citas,

sumergido en las cuitas

estuve muchas veces,

por eso la quimera

buscando otra frontera

se alejó de mi vera,

de mis ruegos y preces.

Lo que antes era altruismo

ahora es narcisismo

y cambié mis afanes

por esta soledad

que da felicidad 

y no sueños inanes.

Borré del diccionario

todo vocabulario

relativo al amor

y salí del infierno

que en el viejo cuaderno

quería hacer eterno

el profundo dolor,

y después de escribir

sin ganas de vivir

un collar de poemas,

dejé la poesía,

mi vieja fantasía

y demás anatemas,

porque el amor en mí

ha sido baladí

y duro como el mar,

por su falso embeleso

que me ha dejado preso 

en las rejas de un beso

y en un lóbrego lar.

Al vivir con tu ausencia

obtuve la sapiencia

para dejar por fin

los sueños inconclusos

y los versos profusos

de mi viejo jardín,

para en un nuevo canto

loar el amaranto,

el río, el preticor,

los suaves crisantemos, 

todo aquello que vemos,

pero que bien sabemos

es ajeno al amor,

y fue de esa manera

que mi alma lisonjera

pudo vivir feliz

encontrando en Natura

la magia que perdura

y duerme en su raíz,

y dejé los prejuicios,

la costumbre y los vicios

de tener compañía,

por eso cada instante

vivo en paz y boyante

sintiéndome el amante

fiel de la poesía.


Fecha: 20/08/2014

Estructura: No definida 

Pablo Bejarano en 2015,
Escuintla.



Donde la gloria anida

Al conocer tu rostro y su belleza

se fue desvaneciendo mi tristeza.


Cuando en mi espíritu sembraste amor,

con toda tu hermosura y su nobleza,

se fue abriendo mi risa como flor.


Llegaste en el momento en que mi vida

necesitaba un halo celestial,

llenaste mi vacío universal

con tu boca rosada y florecida.


Te volviste la diosa de mi ser,

dueña de mi presente y mi pasado,

con tu encanto infinito de mujer,

con tu cuerpo triunfal e inmaculado,

con tu jardín dispuesto a florecer.


Te hiciste desde entonces mi universo,

y tus frescos claveles, las estrellas

que brillan sobre todas las doncellas

y le dan rima fúlgida a mi verso

que sería sin ti algo perverso

e indigno de citar las cosas bellas.


Ahora que te tengo aquí conmigo

no puedo imaginarme sin tu amor,

no puedo imaginar cuánto dolor

padecería si no estoy contigo,

porque tú diste vida a mi quimera

al botar tus sonrisas a mi vera

y hacerme con tus brazos un abrigo.


Mi mente solo puede imaginar

el futuro aferrado a tu cintura,

navegando en tus ríos y en tu mar

con oleaje y resaca de ternura,

mi alma solo consigue suspirar

buscando el horizonte en tu figura,

buscando en tu jardín las blancas rosas

que alimentan mi amor con mariposas.


Es mi anhelo cantarle a tu belleza

y volar en el cielo de tu boca,

figurar en la noche intermitente

que hasta hoy alimenta tu terneza

con esas lágrimas que el cielo invoca;

es mi anhelo incrustarme suavemente

en tus sueños dorados de princesa

y por fin horadar tu alma de roca

con mi lluvia y mi sueño recurrente.


Tú no sabes lo bello que se siente

que llenes de beldad la pluma mía

y la letra sutil de mi elegía

que hace bailar mi ensueño más reciente.

No sabes que tu faz resplandeciente

ha sido mi lucero favorito,

aunque posean número infinito

los astros que presumen su fulgor,

porque logré encontrar, entre tu amor,

la magia de un espíritu bendito.


Fecha: 13/01/2015

Estructura: Poema poliestrófico

Pablo Bejarano en 2015




Cuento de hadas

Qué hermoso fue observarte ayer a mi costado

exhalando sonrisas y un hálito de amor,

diciendo con tus ojos el poema sagrado

y mostrando en tu alma el fin de mi dolor;

qué lindo fue sentir tu pecho enamorado

transmitiendo a tu rostro su mágico color,

y juntar nuestros labios en un ósculo lento

para vivir la vida de momento en momento.


Luego mirarnos juntos sonriendo en el altar,

jurándonos amor con fúlgidas sortijas;

yo olvidando por fin el viejo lupanar,

tú olvidando las fiestas boyantes y prolijas,

para al fin dedicarnos a sonreír y a amar

teniendo en el futuro nuestras miradas fijas,

para saber que estamos destinados a ser

una pareja eterna dispuesta a florecer.


Fue perfecto entreverte hoy por la madrugada

adherida a mis brazos como hiedra invencible,

convertida en la reina de mi vida soñada

y en el sueño perfecto que se volvió posible;

fue lindo erradicar de mi ser la cascada

que caía en mis ojos como río invisible

inventando recuerdos y matando quimeras,

mutando los estíos, también las primaveras.


Fue inenarrable vernos uniendo nuestra vida,

edificando un reino basado en la pureza,

libres ya de las críticas que se vuelven herida

e intentan derribar la paz y la terneza,

vernos con nuestra gloria intacta y compartida

entre los cuatro labios que viven sin tristeza…

lo malo es que premiaste mi inclaudicable empeño

por hacerte mi esposa, tan sólo en este sueño.


Fecha: 01/03/2015

Estructura: Octava real alejandrina

Pablo Bejarano en 2015,
Escuintla.






Querido diario

Hola, querido diario. Deseo revelar

mi invierno y mi tristeza, mis fiascos y mi ensueño,

mi deseo febril por ahogarme en la mar

cuando veo su boca con sonrisas sin dueño.

¡Ah, mi querido diario!, ¿cómo dejar de amar

a la sutil princesa de arco iris risueño,

si eclipsa mi cordura con los rayos de sol

que enmarcan sus fanales igual que al girasol?


Si hoy ella conociera este amor solitario

moriría el misterio de mis tristes sonrisas,

ya no haría collares con el abecedario

ni habría citas breves ni tertulias concisas,

y me sería poco combinar un glosario

para explicar por qué en mis ojos hay brisas,

para explicar por qué suspirando diviso

en su cuerpo sublime un carnal paraíso.


Es mejor que en tus páginas desemboque mi río

para no oír preguntas carentes de respuesta,

para no divisar cuando llegue el estío

mis brazos sin quimeras y su mirada enhiesta,

es mejor que en tus páginas deje ya el desvarío

del corazón ajado que no se reforesta

para vivir amando solamente en secreto

a ese sol fugaz, a ese lirio escueto.


No sé cómo decirle que es ella mi paisaje

y el agua cristalina corriendo por mis venas,

no sé cómo decirle que al mirar el celaje

también veo su rostro y sus lunas serenas,

no sé cómo decirle que ella forma el tatuaje

en mis ilusos párpados, que agiganta mis penas,

me diluvia los ojos, encienden mis idilios

y es mi tema constante en todos los concilios.


Perdón si ya te asedio con este amor estulto

que es como un triste río huérfano de caudal,

pero muy a pesar de su nocivo insulto

yo continúo viéndola como un ser celestial

y en mis sueños su pecho cada noche yo ausculto

para poder oír un teamo inmemorial

en todos los latidos de su buen corazón,

en todo el continente de su burilasión.


Bien sabes que en las noches la busco en las estrellas

y también cada día la busco en el ocaso,

bien sabes que camino siempre en pos de sus huellas

en busca del edén oculto en su regazo,

porque a ti te he contado que observo en sus centellas

amaneceres negros y versos del parnaso,

porque a ti te he descrito el astro en su mejilla

que si está sonrojado asombra y maravilla.


Ya tapicé tus folios con días de tristeza

dejando en ti el amor que se irá algún día,

ya dibujé con letras su profusa belleza

en todos los solares de tu alba geografía,

y es muy triste pensar que al cumplir la proeza

de conquistar sus perlas con esta poesía

yo deberé plasmar en folios otro diario

la sutil alegría de un nuevo aniversario,


mas tú siempre serás mi eterno confidente,

quien me vio naufragando en océanos de olvido,

porque sólo tú sabes mi falta de aliciente

para darle sonrisas a mi lirio caído,

porque sólo tú sabes que ella vive en mi mente

como sol de belleza rutilando en su nido,

porque a ti te conté mi sueño solitario,

y mi eterna tristeza, ¡oh, mi querido diario!


Fecha: 20/03/2015

Estructura: Octava real alejandrina

Libro: La resurrección del verso

Pablo Bejarano en 2013.


El desvelo

La penumbra tendida sobre el cielo,

manchada solamente por estrellas 

que tatúan su brillo en el riachuelo,

oculta sin piedad las cosas bellas

y acompaña los sueños del desvelo,

me recuerda, a pesar de mis querellas,

que la muerte me espera y nunca más

a mis brazos abiertos volverás.


Llega el sol con saetas de oro fino

a pintar el paisaje, emocionado,

y el ocaso acechando mortecino,

me dice con su luz que te has marchado

y no estarás de nuevo en mi destino,

pero te quedarás en mi costado

con tu silueta blanca de mujer

mientras en mí no deje de llover.


Yo que anduve por todas las estradas

del amor, el olvido y la pasión,

intenté no caer en las celadas

que el vilipendio tiende al corazón,

intenté no creer el cuento de hadas

pergeñado en mi risa y mi ilusión,

porque ella es un lucero inalcanzable:

fulgura, pero hiere como sable.


El corazón se descompuso en mí,

los latidos callaron lentamente

al saberme nostálgico y sin ti,

vacío de mis sueños y mi mente.

Volando como triste colibrí

al extender las alas, suavemente,

comprendí que a pesar de mi ilusión,

no puede conquistar tu corazón.


Fecha: 08/02/2015

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015.



La soledad

Ella es como un fatídico emisario

y nos trae mensajes de tristeza,

es ella quien quitó del calendario

el día del amor con su rudeza,

es ella el escabroso itinerario

donde el dolor aumenta su aspereza,

sin embargo, es la tierra donde el verso

se expande como mágico universo.


La soledad es buena y acrisola

si ponemos en orden nuestra mente,

coloca su rocío en la corola

de los ojos si amamos a la ausente,

es ella la oriflama que tremola

indicando un dolor intermitente,

la soledad nos hunde en el suplicio,

y a la vez, nos funciona de armisticio.


La soledad es bella por momentos,

pero a veces se torna lacerante,

la soledad no tiene impedimentos

para nublar al sol en el levante;

la soledad no escucha tus lamentos

a pesar de entreverte agonizante,

ella quiere gozar tu compañía

sin pensar en tu paz o tu alegría.


Por su culpa en el mar he naufragado

y miro en todas partes los borrosos

recuerdos de un instante consumado,

por ella son los días penumbrosos

y el presente se llena de pasado

a falta de momentos amorosos,

la soledad es un país ambiguo

y con mi pesadumbre lo atestiguo.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014



El amor

El amor es la empresa indescriptible

que lágrimas fabrica en mis fanales,

es daga y al espíritu sensible 

marchita como a rosas matinales;

sus encantos son río apetecible

y corren por las venas a raudales,

por eso nos da júbilo y tristeza,

por eso da blandura y aspereza.


En su nostalgia somos transeúntes

caminando sin tregua hacia el final,

va llenando de cuita los apuntes

impresos en tu diario personal

y no importa que al alma le preguntes

por qué siendo tan bello es tan letal,

porque nadie comprende sus arcanos,

ni el más sabio de todos los humanos.


El amor es un fénix enigmático

y a veces toma el nombre de dolor,

es un sol comprimido y fantasmático

que alumbra, pero quema con furor,

es como cielo fúlgido y prismático,

cambia rápidamente de color,

es el áspid que nace y en seguida

quiere matar a quien le dio la vida.


Al marcharse nos deja mortecinos

como luz empañada de neblina,

al llegar modifica los caminos

como lluvia que cae repentina;

el amor enternece con sus trinos

y petrifica con su voz divina

cuando anuncia que todo ha terminado

y se va como potro desbocado.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014




Bitácora de amor

Por el andén tranquilo caminaba,

todo era intrascendente y cotidiano,

pero ya tu silueta amenazaba

con embrujar la palma de mi mano.

Al ver que ibas llegando, sospechaba

que el intento de irme ya era en vano,

porque sentí en mi corazón de roca

un afán por la playa de tu boca.


Te vi en el horizonte navegando,

apareciendo como sol coqueto,

con la magia oscilante del balandro

que navega en el fúlgido alfabeto.

Viniste con tu aroma perfumando

las veredas impares del soneto

que nació cuando estuvo tu mirada

frente a mí, como sol de madrugada.


Caminabas distante y vanidosa,

tu pelo lentamente se movía

como la manecilla sigilosa

del reloj donde el tiempo detenía

su paso, y caminabas venturosa

como río que lleva poesía,

cuando tus ojos bellos penetraron

en mis ojos que así se enamoraron.


Conmigo desterraste tu ufanía

y me diste tu amor y tu ternura,

le diste a mi existencia plusvalía

y me alejaste al fin de la amargura,

te volviste el principio de mi día

con tu rostro dorado que fulgura

como llama de sol eternamente

en el paisaje claro de mi mente.


Después apareció la bendición

y juntos caminamos los senderos

rumbo a la gloria eterna y la ilusión,

porque son los caminos más austeros

los que ponen a prueba al corazón

con vallados hermosos y severos

que aparecen con forma de rival

frente al amante fiel y excepcional. 


Aunque todo era mágico y tranquilo

y estábamos rodeados de luceros,

llegaron los problemas con su filo 

a herir nuestros afanes más sinceros,

y hallaron en nosotros el asilo

que buscaron por todos los senderos

con intenciones de causar dolor

y de acabar por fin con el amor.


Cuando te fuiste, fui el anacoreta

que vive solitario y gemebundo,

porque dejaste ausencia en mi planeta

como barranco pérfido y profundo,

mi llanto fragmentado fue saeta

que lastimó mi corazón fecundo

e hizo germinar sobre mis cánticos

versos tristes, oscuros y románticos.


Fecha: 29/11/2013 

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2013



Alabardas de sol

Como alabardas fúlgidas de sol

que penetran la faz de las montañas

y estallan en un diáfano arrebol,

se cala tu memoria en mis entrañas.

Como polen que puebla al girasol,

como nube adornando las mañanas,

te asilaste en mi pecho ilusionado

para cumplir mi sueño más preciado.


Como presente en busca de futuro

y pasado siguiendo moralejas,

así te fuiste tú, ángel oscuro,

para dejar mi espíritu entre rejas.

Como besos que saben a cianuro

y dejan tras su paso llanto y quejas,

así, después de tanto protocolo,

te burlas del poema que acrisolo.


Como llega a extrañar la primavera

el mundo en este otoño sempiterno,

como se extraña la cetrina estera

que edificaba el abundante invierno,

como el dátil extraña la palmera

y el pecador al infinito averno,

así te extraña ahora el hombre triste

y muerto desde el día en que te fuiste.


Lóbrego como el hórreo sin maíz,

como la alcoba huérfana de amor,

como el inmenso roble sin raíz

y la patria con gente sin fervor,

así me hace sentir la cicatriz

que pergeñó en mi espíritu el dolor,

porque fuiste mi sol de un solo día,

la procesión fugaz de mi alegría.


Alejada de aquí, ya me olvidaste,

como el suspiro olvida tu razón

cuando a la tempestad lo disparaste.

Como la voz que olvida la canción

cuando el tiempo ha marcado su desgaste,

me olvidaste, cobarde corazón,

como olvidamos el amor ausente

cuando hay un nuevo amor en nuestra mente.


Como la lluvia azota los tejados

se estampe la tristeza en mi ilusión.

Hoy, con nuestros instantes añorados,

con mi herida y callada inspiración;

hoy, al ver tus fanales congelados,

me abismo en la implacable decepción,

quedo ligado al verso silencioso

que no puede ser lírico ni hermoso.


Se ha vuelto ineludible el sufrimiento,

tanto como el ocaso de este mundo;

de los ojos se ha ido el firmamento

y en el pecho hay suplicio tremebundo,

pero sigue vigente el sentimiento

cuando sale mi voz de lo profundo

del alma, para hacerte una canción

repleta de ternura y de emoción.


Ahora ya transitas el camino

donde ha sido talada la memoria,

ahora nuestra rosa es un espino

que ha desgarrado el folio de mi historia.

Es mejor que el idilio diamantino,

donde alcanzamos ínfulas de gloria,

lo dejemos guardado en lo pretérito

como un cuento divino, pero emérito.

Pablo Bejarano en 2014 

El hombre en el aljibe

Con alma de poeta

volando por el cielo esplendoroso,

el ave, cual saeta,

va regando su amor ceremonioso

en esta amanecida

donde la placidez no es advertida.


La paz que constituye

la sonrisa lozana del boscaje,

ahora no se intuye

porque la pesadumbre, en el paisaje,

coloca su presencia

como una catarata de incoherencia.


Los ríos cristalinos

poco a poco oscurecen la sonrisa

y todos los caminos

se ofuscan con un párpado de brisa,

porque esta decepción

ha invadido su tierno corazón.


Un obrero campestre,

timorato labora sobre el agro

y en su tierra silvestre

pide con sus plegarias el milagro

que precisa su esposa

para reforestarse como rosa,


pero sus oraciones

inútilmente fueron elevadas

y negras decepciones

enlutaron su hermoso cuento de hadas,

ya su linda mujer

se marchó para nunca más volver.


El llanto y la tristeza

terminaron dañándole la fe

y toda la aspereza

hirviendo como taza de café,

fue vistiendo de duelo

el boscaje, las nubes y el riachuelo…


Ya no se mira igual

la marchita cabaña pastoril

ni el rugoso cristal

del río, ni el efímero marfil

de las nubes viajeras,

porque el amor salió de sus fronteras.


El campo está de luto

y llora con los astros peregrinos;

con lágrimas de fruto

los árboles inundan los caminos:

todo el ecosistema

es parte de este tétrico anatema.


El campo se percibe

con lágrimas de noche derramada

y el hombre en el aljibe

llora por el deceso de su amada,

como lloran las nubes

cuando se desintegran los querubes.


Fecha: 28/11/2013 

Estructura: Sexteto lira

Pablo Bejarano en 2013


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...