La Antigua Guatemala con todo lo pasado,
Tikal y Zaculeu inmersos en la historia,
el Lago de Atitlán perfecto y coloreado
y Chichicastenango como viva memoria;
las quichés aguerridos con su libro sagrado,
el templo de Esquipulas con mi jaculatoria
y toda Guatemala formando la noción
de lo que es el Edén poblando una nación...
Tomar vino soñando con los libros de Asturias
o viajar escuchando las canciones de Arjona,
leer en Quiriguá lo que ha muchas centurias
imprimieron en piedra y aún hoy impresiona,
dejar atrás el hambre y todas las penurias
como Barrondo cuando el deporte pregona
y pone en lo más alto la enseña del país
y pone en lo más alto al hombre de maíz...
Alcanzar sensaciones sacras e inenarrables
al viajar y viajar por toda su belleza,
admirar los paisajes altos e inacabables
e ir dejando atrás el llanto y la tristeza,
ver sus volcanes bravos hiriendo como sables
el cielo de diciembre, buscando su corteza,
navegar en sus mares, sus lagos y sus ríos
y hundirme en Xilbalbá entre seres umbríos.
Ni Egipto ni la India igualan su legado,
ni Brasil o Tailandia igualan su natura,
ni Argentina ni Cuba con vates han logrado
coronar con el Nobel a su literatura
como con Miguel Ángel, el maya consagrado...
Caminar algún día por toda su hermosura
y poner en lo alto la faz de mi país
y poner en lo alto al hombre de maíz.
Fecha: 2014
Estructura: Octava real alejandrina
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| Pablo Bejarano en 2014 |









