Poesía

De mi alma es el raspsoda y es la jerga,

es simbiosis del estro y corazón,

es lo que el pensamiento siempre alberga 

y predica con forma de canción,

por ella con los signos hago juergas 

y plasmo lo que nombro inspiración

con forma de terribles elegías 

o palabras soñando alegorías.


Las oquedades siempre me rebosa 

con soliloquios vanos de mi mente,

conmigo crea música copiosa 

y églogas incansables como fuente,

hace que mi bucólica suntuosa 

le cante a las columnas de tu frente

y a los crisoles de mi amor onírico 

y a los detalles de mi sueño lírico.


Es la efemérides de tantos días 

que he pasado entre sílabas y versos,

viene a mis manos y hace sinfonías 

que dulcifican páramos adversos;

es un compendio azul de melodías

que puede detener a los perversos;

es un oasis cerca de la luz

de Apolo, Quetzalcoatl y Jesús.


Se despliega por todos los idiomas

y hace nacer elogios y verdades,

puede cantar a Dios en las palomas 

y le ha cantado en todas las edades;

le dan metáforas y quitan comas 

y nace entre las arduas soledades;

en ella se desborda el alma mía 

sea como soneto o elegía.


Fecha: 2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015



El mundo

El mundo es en la vida nuestro umbral

y en el Cosmos oasis deslumbrante,

es algo inverosímil, celestial,

y tiene catadura rutilante.

Es la obra mayor y magistral

del Demiurgo perpetuo y arrobante;

para vivir y respirar felices 

disfrutemos sus prístinos matices.


Navega en la corona de una estrella 

sostenido por manos poderosas, 

para la edad del Cosmos es centella,

tiene cifras numéricas borrasas 

y a penas en su espacio deja huella;

rodeado de luceros y de diosas 

emite silenciosos epinicios 

y no conoce treguas ni armisticios.


El planeta es sublime orfebrería 

trabajada con júbilo por Dios;

aunque tiene dolor de tiranía,

aunque ha sido escenario de lo atroz 

que puede ser el hombre en su ufanía,

en sus ansias de guerra y su feroz 

espíritu, rebosa sus volcanes 

de árboles y de grises ademanes.


Es una enciclopedia nuestro mundo,

un alfabeto, un libro con historias

y con su gravedad deja un profundo 

barranco en el espacio y en las norias 

del tiempo indetenible y furibundo.

Acá están nuestros fiascos, nuestras glorias

y estará nuestra vida y nuestra muerte 

aun cuando su rostro ya esté inerte.


Fecha: 2014

Estructura: Octava real 

Pablo Bejarano en 2015,
junto a su hermano Erick en Gumarcaj



Guatemala II

La Antigua Guatemala con todo lo pasado,

Tikal y Zaculeu inmersos en la historia,

el Lago de Atitlán perfecto y coloreado

y Chichicastenango como viva memoria;

las quichés aguerridos con su libro sagrado,

el templo de Esquipulas con mi jaculatoria

y toda Guatemala formando la noción 

de lo que es el Edén poblando una nación...


Tomar vino soñando con los libros de Asturias

o viajar escuchando las canciones de Arjona,

leer en Quiriguá lo que ha muchas centurias 

imprimieron en piedra y aún hoy impresiona,

dejar atrás el hambre y todas las penurias 

como Barrondo cuando el deporte pregona 

y pone en lo más alto la enseña del país 

y pone en lo más alto al hombre de maíz...


Alcanzar sensaciones sacras e inenarrables 

al viajar y viajar por toda su belleza,

admirar los paisajes altos e inacabables 

e ir dejando atrás el llanto y la tristeza,

ver sus volcanes bravos hiriendo como sables

el cielo de diciembre, buscando su corteza,

navegar en sus mares, sus lagos y sus ríos

y hundirme en Xilbalbá entre seres umbríos. 


Ni Egipto ni la India igualan su legado,

ni Brasil o Tailandia igualan su natura,

ni Argentina ni Cuba con vates han logrado 

coronar con el Nobel a su literatura 

como con Miguel Ángel, el maya consagrado...

Caminar algún día por toda su hermosura 

y poner en lo alto la faz de mi país

y poner en lo alto al hombre de maíz.


Fecha: 2014

Estructura: Octava real alejandrina

Pablo Bejarano en 2014

El mar

Se encontraban estáticas las musas,

lejos del madrigal y la elegía,

pero la inspiración se hizo profusa 

al mirar un milagro que no había 

mostrado su esplendor a la difusa 

infancia de un lugar y un solo día:

era el hermoso mar, aletargado,

quien dio voz al bolígrafo callado.


¡Oh reverberación exorbitante 

del sol y de las glaucas datileras!,

llevas en tu resaca alucinante 

las montañas, el oro y las quimeras

y en tus brazos se marcha hacia el levante 

una flor de sonrisas pasajeras 

y le regalas ósculos al grao 

con sabor de hipocampo y bacalao.


Eres como la acuosa infinidad 

de centelleantes y fugaces dunas,

por tu espalda galopan con beldad 

efímeros reflejos de la luna;

tus besos, peregrinos sin edad, 

en la playa se vuelven la fortuna 

que con arquitectura alabastrina 

se graban para siempre en la retina.


Me resulta difícil alabarte

porque tienes de égoglas un mar,

por eso solo puedo divisarte 

hundido en un arrobo peculiar.

De ti surgió la vida, surgió el arte

y surgieron mis ansias de cantar 

escuchando tu mágico fragor,

descubriendo otro mar en tu interior.


Fecha: 03/02/2014

Estructura: Octava real 

Pablo Bejarano en 2014
Puerto de San José, Escuintla 



Dios

Te canto porque anhelo agradecerte 

por crear la belleza a la que canto,

te canto porque siempre puedo verte 

en la naturaleza y en su encanto,

te canto porque puedo conocerte 

al mirar el océano, el amaranto,

y te canto al volar con libertad 

por donde está tu amor y tu bondad.


Este es un canto eterno a tu existencia 

que habita en las caricias de mi madre,

en el fragor del lago y en la esencia 

abnegada y sublime de mi padre;

este es un canto eterno a tu imponencia

porque no existe nada que taladre 

mi paz, si tu fulgor llena mi vida 

y tu mano detiene mi caída. 


Me resulta imposible elusidarte 

porque estás en el cielo y el abismo;

a veces es inviable lisonjearte 

porque estás en el bien y el cataclismo,

estás en la Natura y en el Arte,

en las noches pacíficas y el sismo;

eres la luz eterna y la verdad,

eres sol, y a la vez, oscuridad.


Por ello en el epílogo del verso,

quiero elevarte mis jaculatorias

y proclamarte rey del Universo 

en todos mis poemas y memorias.

Admito que en el día más adverso

si me lleno de torpe vanagloria,

dudo de tu existencia por lo atroz,

pero después comprendo que eres Dios.


Fecha: 03/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015, Santa Catarina Barahona.


Estrellas

Verbena tiritante en el mutismo 

que ha sido eternizada en mi canción,

su brillo nos adorna con un sismo 

en los trazos de Andrómeda y Orión,

caen eternamente en el abismo 

del cosmos y su negro corazón,

su brillo por las noches en el cielo 

se derrama, quebrado como hielo.


Obraje misterioso e inmemorial 

que sempiterno y fúlgido levita,

deseo ver su encanto sideral 

con forma de galaxia y eremita,

quiero mirar su luz universal 

que en el espacio-tiempo deposita 

un sublime y hermoso resplandor

parecido a tus ojos y a mi amor.


Anhelo derramar en las estrellas 

los versos siderales del dolor 

y en la remota Sedna dejar huellas 

de poesía, música y amor;

quiero en los rayos gamma que destellan 

otras lluvias y otro preticor,

buscar otras maneras de la vida,

otro ascenso de Dios, otra caída.


Quiero verlas volar como bengala

y vislumbrar su lluvia diamantina,

verlas desde Tikal en Guatemala 

y en el Delta del Tigre en Argentina;

quiero creer que forman la antesala 

de un mundo en que la psique es cristalina 

y vive para siempre blaca y pura,

libre ya de dolor y de amargura.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014.


Volcanes

Como verdes pirámides bestiales 

que Dios con su pericia edificó,

desde tiempos borrosos y ancestrales

un collar de volcanes se formó 

provocando debacles naturales,

mas su alma furibunda se calmó 

y vistieron de edén su arquitectura 

y asilaron al reino de Natura.


Parecen olas ya petrificadas 

o dunas con sayal de poesía,

asemejan ventiscas disfrazadas 

de quetzal cuando están en lejanía;

bajo el manto solar de la alborada 

su sombra es la más bella geometría;

sus trazos ornamentan el paisaje 

y apuñala su cráter al celaje. 


Y son como atalayas colosales 

y rugen con furor y con frecuencia

y son inclaudicables pedestales 

que sostienen el cielo y su eminencia;

son guardianes eternos, ancestrales,

ventanas del planeta y de su esencia:

hacen del horizonte mortecino 

un zigzag implacable y peregrino.


Son quetzales dormidos, ya sin vuelo,

y no puedo aburrirme al admirarlos 

intentando dar ósculos al cielo 

sin gravedad que pueda dominarlos.

No importa la textura de su velo

ni cómo la Natura ha de ataviarlos,

pues con rocas o bosques, ¡oh volcanes!,

esconden héroes, dioses y titanes.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014


Árbol

El árbol es estrella y es vigía 

y de vida constela los parajes,

es una inamovible profecía 

para augurar futuro a los paisajes,

eI árbol es la verde poesía 

que tiene entre sus ramas los mensajes 

de oxígeno y de amor para el humano;

cuando bota una flor, tiende una mano.


En su triste hojarasca se agazapa

el matiz de la jungla y el erial,

y la metamorfosis de la etapa 

de verano a crepúsculo otoñal;

es epidermis fúlgida del mapa 

y planeta de luz para el quetzal;

va cambiando de muda y no se muda 

y se blanquea en versos de Neruda.


Mirarlo seco y muerto me consterna,

me consterna su vida hecha sepulcro 

yasciendo en la necrópolis eterna 

y no como pulmón perpetuo y pulcro;

cuando el cielo nostálgico se averna 

y se han muerto los árboles por lucro,

se crea una avalancha tremebunda 

y el hombre muere y con pesar se inunda.


Por su bondad el árbol brinda casa 

a los monos, los mirlos y los cuentos

y lejos del humano y de la brasa

se entretiene jugando con los vientos;

se alimenta de luz, agua y no caza, 

nos salva de la muerte y es incruento;

es tan bueno que brinda al talador 

su oxígeno, sus frutos y su amor.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014




Sol

Girasol cosmonauta e incandescente,

eterno peregrino de años-luz,

vistes con tu esplendor el cielo ingente 

y rugiste en la muerte de Jesús, 

y como una naranja omnipresente 

germinaste en el árbol de la cruz.

Eres el rey sublime de los cielos 

y tatuaje brillante en los riachuelos. 


Vienes de polvo cósmico y te irás 

en el futuro al polvo de otra estrella;

hierves como el infierno, pero das

tu luz al paraíso cual centella;

se apagarán tus llamas y jamás 

alguien podrá saber de nuestra huella,

mas ahora coronas nuestro mundo 

con tu cariz hermoso y rubicundo. 


Eres el adalid de los planetas,

tortuoso peregrino universal,

de tu vientre descienden los poetas 

y perfumas de fuego el vendaval,

tus manos acarician los cometas 

que firman el espacio sideral;

eres supremo dios en nuestros días,

por tu ausencia las noches son sombrías.


Con tu fuerza sostienes nuestro mundo,

recorres como áspid las cornisas

y en el océano diáfano y fecundo 

te inmersas como náufrago y te irisas. 

Sol, anhelo redondo y rubicundo,

tienes entre tus rayos las sonrisas 

que cruzan de la aurora a los ocasos

penetrando las nubes con sus pasos.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano, en 2014
La Democracia, Escuintla




Luna

La distancia de amor que a mi alma apesadumbra

cuando el cielo enlutado porta un vestido raso

y se encuentra invadido por la densa penumbra,

raudamente es llevada a su perpetuo ocaso 

gracias al plenilunio que sonriente me alumbra

y con ramas plateadas me sugiere un abrazo;

su círculo posee geografía brillososa 

y su belleza es de aljófar y de rosa.


Dime cuántas centurias, dime cuántos milenios

has vivido flotando sublime, pero inerte.

Te vieron dinosaurios, los hombres primigenios 

y aún así mis ojos se deleitan al verte.

Si llevas escoltándome cerca de tres decenios 

¿cómo no lisonjearte  y cómo no quererte 

cuando vas navegando en los viejos tejados 

y acrisolas mi alma y perdonas pecados?


Cuando ya mi cabello luzca otoñal y cano

y cuando mi epidermis vea triste y plegada 

y cuando nuestro epílogo ya se encuentre cercano,

tú, luna, te verás aún embalsamada 

con tu arduo fulgor que es antediluviano

y con tu clara luz fresca y eternizada 

como una rosa blanca, sutil y sempiterna 

que nos cautiva siempre como antigua linterna.


¡Oh, mi querida luna, quiero verte en el cielo

siempre con impoluto e increíble fulgor,

quiero verte brillar como redondo anhelo 

escondiendo quimeras y sueños tras tu albor.

¡Oh, mi querida luna, edén de caramelo,

yo no puedo evitar tenerte tanto amor,

pues luzcas como luzcas, en novilunio o llena,

siempre serás la hermosa musa de mi poema!


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real alejandrina 

Pablo Bejarano en 2014



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...