Yo no sé si camino por el tiempo
o si el tiempo camina por mi ser.
Tal vez los dos morimos un momento
y al siguiente intentamos renacer,
pero a diario el camino se me acorta
por delante y se alarga por detrás
y la vida que ahora me conforta
piensa marcharse y no volver jamás.
La alegría que tuve cuando infante
y el mundo era algo mágico a mis ojos,
transmuta de manera preocupante
después de tantos golpes y despojos.
Sin presentir el día de mi muerte,
que puede ser mañana o en cien años,
cada vez que la vida se divierte
conmigo voy rindiéndome a los daños.
Ahora ya no espero más con ansias
la suma de otro año a mi vereda,
porque se debilitan las fragancias
de la vida y el rostro ya no es seda.
Los años van talando la emoción
que sentíamos antes por las fiestas
y convierten la vida en un rincón
maltrecho donde reinan las apuestas.
Lo cierto es que este "día de mi santo"
no es algo que debiera celebrar;
se apagan las "velitas" con el llanto
por la vida que empieza a terminar.
Un día más es justo un día menos,
una legua más cerca de la muerte.
Cada día que pasa es el veneno
que acabará conmigo y con mi suerte.
Fecha: 23/10/2016
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2015. |









