¿Qué tiempo duele más?

Me pasé varios años persiguiendo tu rastro,

creyendo que el amor, igual que el ajedrez,

es cuestión de estrategia, y por esa sandez

mis labios no besaron tu rostro de alabastro.


Mi paciencia se vio doblegada tres veces

ante la agilidad de raudos jugadores

que tomaron tu amor como ramo de flores

antes de que se ajara entre llantos y preces.


Durante tantos años que pasé de estratega

planeado la conquista de tu tierna mirada,

tú, reina soñadora, quedaste enamorada

de un regio caballero con apariencia griega.


Y yo esperé paciente a que el amor fugaz

que en tu pecho vibraba se hiciera remembranza,

y cuando al pecho mío regresó la esperanza,

pude planear de nuevo cómo rozar tu faz.


Los años que pasé queriendo enamorarte

fueron los mismos que me hicieron comprender

que no podría nunca llamarte "mi mujer"

ni comentar contigo mi gusto por el arte.


Dispuesto a no aceptar el título de "amigo",

de confidente a veces, a veces de consuelo,

opté por emigrar en busca de otro anhelo,

de otra ilusión sublime, de otro sublime abrigo.


Los años de estrategia (tal vez de cobardía)

pasaron velozmente escuchando tu voz,

este mes de distancia, de distancia feroz,

ha pasado despacio como toda agonía.


Ahora ya no sé qué tiempo duele más:

si los años de espera hiriente e inacabable

o los días malditos de olvido inalcanzable

donde te busco, amada, te busco y ya no estás.


Fecha: 14/05/2017

Estructura: Cuarteto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018.



Tecuna

El hombre que volvía de su viaje

cansado de buscar mejor futuro,

llegó hasta su rancho y en lo obscuro

del abandono hizo aterrizaje.


Sin mujer y sin hijos la morada

halló después de mucho tiempo ausente

y rápido llegaron a su mente

recuerdos de la vida con su amada.


De hinojos en el patio de la casa

cayó gritando al cielo con "chingaste

de oro" «cruel, ¿por qué me abandonaste?»,

«Dios mío y bienhechor ¿qué es lo que pasa?».


No supo que a su esposa sin ventura,

le dieron "tizte con andar de araña",

menos que se marchó por la maraña 

del bosque, ya perdida la cordura.


El hombre de trabajo, abandonado,

naufragó sobre un lago de aguardiente

y emprendió, menos hombre y más demente,

la búsqueda del hombre traicionado.


Se fue, se fue, se fue por los caminos 

del alcohol, la inconsciencia y el dolor.

«Se perdió, claro está, por el amor»,

decían diariamente los vecinos.


«Tal vez se embarrancó, como otros tantos»,

contaban en el pueblo las personas

y otros más que alivió con las hormonas 

sus dolores, sus quejas y sus llantos...


Yo sé que el hombre aquel viendo la luna,

guitarra en mano canta con amor:

«aunque ya me has causado este dolor,

continúo esperándote, tecuna».


Fecha: 03/05/2017

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2017.
Esquipulas, Chiquimula.




La noche de los ojos

Cuando cierro mi libro con los ojos

y la noche me llega de otro lado,

me siento circunspecto y abrumado 

recordando tus labios con cerrojos. 


La noche de los ojos es oscura,

mucho más que la noche del espacio;

no amanece si el sueño va despacio 

desgranando en nosotros su locura.


En mi noche de párpados caídos 

hay dos soles cayendo yuxtapuestos

con un fuego más rojo que el de Hefesto 

sobre mis sentimientos doloridos. 


Si no fuera tal vez por estos soles 

que de tu rostro vienen a mis sueños,

no podrían mis ojos aguileños 

prescindir en su noche de faroles.


Y tras la noche real, cuando termina,

amanece tan solo con un sol

y entonces es menor el arrebol 

y no ríe mi alma peregrina. 


La noche de mis ojos es oscura,

más oscura por ti que la del cielo,

pero por ti en el día de mi anhelo 

hay más luz que el día de Natura.


Lo malo de los soles paralelos 

(los de la realidad y mis fanales)

es que su luz quebranta los cristales 

de mis ojos confusos en dos cielos.


Tus ojos como el sol y viceversa,

mis parpados al cielo y de regreso:

este delirio en el que vivo preso 

nace de tu alegría y mi tristeza.


Fecha: 25/04/2017

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2017. 


A un amigo

Amigo, te han cubierto el horizonte,

le han quitado lo verde a tu esperanza,

para ti ya no canta más cenzonte 

que un presagio de muerte en lontananza.


El paso de tu vida se ha topado,

después de andar benévolos caminos,

con el insoslayable acantilado 

que censura tus sueños peregrinos.


Amigo, ese diagnóstico funesto 

ha abatido tu fe, ayer lozana,

y ha cambiado tu "yo" antes dispuesto 

a enfrentarse a la vida cotidiana.


No creas por favor lo que se cuenta,

que "de algo nos tenemos que morir";

yo sé que eres el hombre que se enfrenta 

con valor al destino de sufrir


Que no te den consuelo con promesas 

de otra vida en incierta dimensión,

con ello solo lastran las empresas 

que buscan en tu cuerpo salvación.


Amigo, con el cáncer en tu ser,

no te conformes con lo ya vivido;

lucha con la esperanza de vencer 

al villano por más que sea temido.


El ánimo feliz es un remedio,

el único remedio conocido,

cuando vienen las parcas en asedio 

de tu espíritu joven y florido.


Amigo con incierto porvenir, 

pues el destino aún no está trazado,

tu familia te espera para unir 

sus labios a tu rostro inmaculado...


Fecha : 28/03/2017

Estructura: Serventesio

Nota: Poema dedicado al poeta Roberto King (QPD), no recuerdo con exactitud si fue escrito antes o después de su deceso, pero hasta hoy es publicado como un homenaje a su vida y obra y como una muestra del aprecio que le profesábamos en nuestra familia.

Pablo Bejarano en 2015. 
De izquierda a derecha: Roberto King, Aristides Bejarano,
Pablo Bejarano y Erick Bejarano.


Cuando estás apartada de mis ojos

Desearía saber con quién sonríes,

quién admira tu rostro ahora mismo,

quién rozándote el cuerpo te desviste 

en los momentos que no estás conmigo...


La alegría que siento al entreverte

se transforma en tristeza cuando pienso:

"alguien que no soy yo camina alegre 

y mirando tu faz invierte tiempo".


Siento celos, amada, al presentir 

a alguien suspirando por tu rostro 

mientras sus negros ojos fija en ti 

hallando en tu mirada rastros de oro.


¡Quién pudiera rastrear con precisión 

los pasos que darás durante el día,

para así liberarse del dolor 

donde iverna hace tiempo la sonrisa!


Pero no siendo así, la incertidumbre 

me contagia de insomnio como al sol

y en el invierno escribo cuentos lúgubres 

de tu mano enlazada a otro amor.


¡Cómo duele saber que no me quieres 

y por lo tanto puedes aparcarte 

en los brazos de otro para siempre 

olvidando que tienes un amante!,


mas si pudiera ver qué cosas pasan 

cuando estás apartada de mis ojos 

quizás ya no te llamaría "amada"

y no te trataría con decoro, 


o tal vez te pondría en el altar 

que merece el amor en nuestra era,

porque a veces rendido pienso mal

y te atribuyo un príncipe, princesa.


O acaso me eres fiel como Penélope 

esperando regrese de este viaje 

por los senderos húmedos que siempre 

me hacen andar tortuoso, como antes


anduviera Odiseo por el ponto.

El caso es que te veo todo el día 

cuando te veo, igual cuando de pronto

te imagino en mis tristes fantasías.


Este dolor tan solo se remedia

uniendo nuestra vida por amor 

o si en tu pecho acaso floreciera,

como en el mío, alguna sensación,


pero solo me queda sumergirme 

en las suposiciones dolorosas 

y caminar bajo la noche triste 

preguntando al llorar: "¿Dónde está ahora?".


Fecha: 19/03/2017

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2017.
Calles de Quetzaltenango. 



Volcán de Acatenango

¡Padre de los Volcanes, doble labio,

que hace tanto no causas un agravio!,

¡quién pudiera alcanzar tu magnitud

de ola inmensa, de inmenso y pétreo alud!


Al poniente, de oro por las tardes, 

es cuando de manera alguna ardes

ya que hace tanto tiempo que tu boca

no lanza más sus ósculos de roca.


Muchos volcanes dicen superar

tu altitud en niveles sobre la mar,

pero en cambio al medirlos por su base

ninguno existe que te sobrepase.


Padre de los Volcanes, doble beso,

¡quién pudiera imitar el embeleso

de tu cima cubierta por la nieve

en el mes cuando frío es lo que llueve!


Con el sol a la espalda, en los ocasos,

cuando la noche empieza a dar sus pasos,

ocultas lo cetrino de tu alfombra

y muestras tu figura en una sombra.


Es tu cráter, tan alto como el cielo,

quien al amanecer en este suelo

primero saborea las saetas

de un sol que nace como las violetas.


Es tu cráter, tan alto como luna,

que al caer el sol tiene la fortuna

de acariciar los últimos venablos

de un astro abandonado por los diablos.


Padre de los Volcanes, doble cuerno,

dios convertido en piedra, casi eterno,

solo existe un volcán sobre tu rango

y eres tú, oh volcán de Acatenango


Fecha: 05/02/2017

Estructura: Cuarteto de rima pareada

Premio: Segundo lugar en el concurso literario de San Cristóbal el Alto, 2020.

(compartido con otros dos poemas)

Pablo Bejarano en 2019.
Volcán de Acatenango.


¡Reflexiona!

I

Cómo duele, hermano mío,

observar bajo las casas

avecillas prisioneras,

enjauladas,

que si sueñan con volar

cuando nace la mañana,

son las rejas lo que encuentran

ensañadas

con atarlas para siempre.

Cómo duele bajo el alma

observar una cadena

despiadada

reduciendo el universo,

las veredas y las ansias

de correr de los cachorros 

sin palabras.

Duele igual cada tortuga

y los peces que las aguas

de los ríos no conocen

por macabras

personuchas que en peceras

los encierran o los matan...

Cómo duele, hermano mío,

en el alma.


II

Imagina que tu anhelo

de volar sea impedido

por lo atroz de alguna cárcel

como nido.

Imagina que tus ganas

de correr sean delito

porque a alguien se le ocurre,

por lo visto,

que si estás encadenado

obedeces a tu instinto.

Imagina que al nadar

un murrilo

transparente e impenetrable

se te cruce, como el vidrio

que encarcela en la pecera

pecesitos.

Imagina si pasaras

ese atroz y cruel castigo

que le das a tus "mascotas"

oh, maldito.

Dime ¿a ti te gustaría

o llorando veinte ríos

buscarías en la muerte

un abrigo?


Fecha: 27/01/2017

Estructura: Romance de pie quebrado 

Pablo Bejarano en 2018.
Museo del Ferrocarril. 




Rutina

Nuevamente la mañana 

me ha sacado de mi lecho

y ha activado entre mi pecho 

un sonido de campana.

Por mi vida cotidiana

me dirijo hacia el trabajo;

en la calle, cuesta abajo,

van mis pasos perezosos

como ríos caudalosos

que desean un atajo…


Al volver a la morada

tras cumplida mi labor,

me convierto en un lector

con la mente enajenada.

Voy leyendo a Scheherezada

con sus cuentos fascinantes

de palacios y diamantes

que en ciudades del oriente

ocurrieron, ciertamente,

en los tiempos más distantes.


Terminando mi lectura

con las manos sempiternas

acaricio las mancuernas 

que moldean mi figura.

No hay tristeza ni ternura

al estar en el gimnasio

donde el tiempo va despacio

disipando las heridas

con las barras aguerridas 

y los guiños de potasio.


En mi casa de regreso 

una pluma y un papel

hacen fúlgida la hiel

de dos labios sin un beso.

Es ahora que confieso

que al final de cada día

de leer en demasía,

trabajar, ejercitarme

y escribir hasta saciarme,

me ha faltado la alegría.


Año: 21/01/2017

Estructura: Espinela

Pablo Bejarano en 2016.
Ciudad de Guatemala. 



Yuma

El día que tú naciste

la muerte nació contigo

y te cubrió como abrigo 

en esta mañana triste.


Intentó más de una vez

atacarte por la espalda,

llevarte bajo su falda 

más allá de la vejez.


Pero siempre te rehusaste 

a declararte vencida 

y defendiste tu vida 

cada vez que te enfermaste,


mas perdida está la guerra 

contra la terrible muerte 

desde el día en que se advierte

nuestro andar sobre la tierra.


En este día fatal 

se enmudecieron tus pasos

que recurrentes y rasos 

me seguían al umbral


y los nocturnos ladridos

que brillaban como estrellas 

y se borraron las huellas 

bajos los vientos mullidos...


Hasta pronto, amiga mía, 

nos veremos nuevamente

al final de la serpiente

en uno de tantos días,


porque los perros seguro

llegan al reino de Dios.

Querida, te digo adiós,

nos vemos en el futuro.


Fecha: 27/11/2016

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2015.


Castillo de amor

Ya no sueñas, princesa, en tu regio castillo

que algún sol de la corte te regale su brillo

ni que cierren tus labios con un beso triunfal.

Ya no sueñas tampoco con andar de la mano

de algún príncipe apuesto, elegante y lozano

y matar de ese modo tu tristeza fatal.


Ya las nubes que cubren a los astros brillantes

solo están en tus ojos, opacados diamantes,

al igual que el invierno que fusila tu flor.

Ya no sueñas, princesa, con mirar las estrellas

y buscarles figuras deslumbrantes y bellas

porque te han contagiado de tristeza y dolor.


Ya no gustas ahora de la brisa en el viento

porque lleva fragancia de tristeza tu aliento

y derramas tus lágrimas escuchando a Gardel.

Ya no quieres tampoco escuchar un teamo

porque te han engañado sin derecho a reclamo

derramando en tus ojos un torrente de hiel.


Ya no puedes soñarte en la iglesia de blanco

porque llevas heridas de pasión en el flanco

y se encuentra sin rosas lo que fue tu jardín.

Ya no sueñas, querida, existir por centurias

porque piensas que han hecho con dolor y penurias

inminente y obscuro tu paupérrimo fin.


Tú que has sido, princesa, el más alto deseo

que yo sueño boyante cuando estoy con Morfeo

hoy te gastas la vida en llorar y llorar.

El Rey Midas en vano ha tocado el ocaso

porque tú no lo observas por sufrir el fracaso

que desvía tus ojos del encanto del mar.


¡Oh, princesa querida que te ahogas en llanto,

yo quisiera decirte recordando tu encanto

que mereces de nuevo tu pasado frescor!

¡Oh, princesa querida, cuánto sueño con darte

este humilde poema en el nombre del Arte

para hacer de tu vida un castillo de amor!


Año: 31/12/2016

Estructura: Sexteto

Pablo Bejarano en 2015.




Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...