Ella bautiza mi llanto
y con sus ojos de estrella
deja dolor; en su huella
hay aroma a camposanto.
Ella atraviesa mi canto
como destello de amor
con sus ínfulas de flor
que siempre adornan mis ojos,
y con sus labios que rojos
disuelven el petricor.
Tiene nombre de gardenia,
tiene espíritu de sol
y boca de girasol
que gira y gira sin venia.
En las noches se la ingenia
para brillar como luna
y acaudalar la fortuna
de lo bello en su mirada;
yo la amo aunque su almohada
sirva a otras sienes de cuna.
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| Pablo Bejarano en 2014. San Juan del Obispo. |









