Posees la sonrisa de la luna,
el oleaje del mar en el cabello,
de las altas estrellas el destello,
de Midas, el dolor de la fortuna.
Posees lo dorado de la duna
en el desierto cónico del cuello,
donde mis besos tienen del camello
la decisión de andar pese a la tuna.
Posees la mirada del ocaso
y en tus labios la noche ensangrentada,
el paraíso abajo de un cedazo,
el edén al final de la calzada,
la llave terminal de mi fracaso
y el infortunio de llamarte «amada».
Fecha: 2015
Estructura: Soneto clásico
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| Pablo Bejarano en 2013. |









