Con cada amor

Como el océano ama al sol

y la montaña ama al viento,

así es este sentimiento;

como abeja al girasol.


Como se aman las centellas

con la fuerte tempestad,

como aman la libertad

el quetzal y las estrellas:


así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Con aquel amor eólico

que le entrega el vendaval

a la hojarasca otoñal

en su beso melancólico,


con aquel amor eterno

de Romeo y de Julieta,

con el amor del poeta

a su pluma y su cuaderno:


con ese amor yo te amo,

porque has sido en mi existencia 

una mágica presencia

sin pelea y sin reclamo.


Como el azulino mar

ama el fuego del ocaso,

como ama mi fuerte abrazo 

tu cintura peculiar,


como se ama nuestra vida

con el óbito inminente

y el ovillejo silente

con la duda respondida,


como el bello mundo ama

esa enfermedad oscura

que lo libera y lo cura

de la población humana:


así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Con la efímera avidez

-hecha ya de eternidad-

con que ama la soledad

a la negra lobreguez,


con el amor delicado 

con que idolatra mi boca

a tu corazón de roca

que el silencio no ha ablandado:


con ese amor yo te amo,

porque has sido en mi existencia 

una mágica presencia

sin pelea y sin reclamo.


Te amo con la eternidad

con que las verdes palmeras

aman las rubias riveras

del océano y su beldad.


Te amo con la efervescencia 

con que la blanca cascada

da su ligera estocada

al abismo, sin clemencia.


Con la extraña persistencia

de la barba del inerte

que aún después de la muerte

no detiene su existencia.


Cómo no te voy a amar,

si el amor mío es el mismo

con que adora el esnobismo

una moda peculiar.


Te amo mucho y quiero un cuento

contigo, hermosa sirena,

como el que tiene la pena

con el líquido tormento.


Mi amor es amor veraz,

es un volcán encantado,

un poema inmaculado,

es un siempre y un jamás.


Así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Fecha: 05/10/2014

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2014


Endemia de suspiros

El amor es un encanto,

mas con los años expira

y triunfante se retira

después de dañarnos tanto.


El amor es sortilegio 

que se viste de bondad

para ocultar la maldad

tras su rostro suave y regio.


El amor es una rosa

y rápidamente florece,

así me gobierna y crece

en mis versos y en mi prosa.


Eterno no es el amor,

es tan solo un espejismo,

es un mágico eufemismo

para nombrar el dolor.


El amor es el corsario

que se roba la belleza,

es un fuego de tristeza

e incendia nuestro calvario.


Empieza como un fulgor

que en la noche nos alumbra, 

pero luego en la penumbra

nos rebosa de terror.


Nos revela los arcanos

al quitarse su disfraz

y lleva en su umbría faz

los encantos más profanos.


El amor es preferible 

verlo desde lontananza

para cuidar la esperanza

que se muestra susceptible.


Es belleza inevitable

que trae encono consigo,

es como nuestro enemigo,

es un ente detestable.


El amor es la utopía

entre el cielo y el infierno,

es estío y es invierno,

es silencio y poesía.


Es una endemia incurable

de suspiros con tristeza,

nos bloquea la cabeza

con su magia interminable.


Él no tiene plusvalía

como cree todo el mundo,

es un viento tremebundo

que sopla melancolía.


Nunca será realidad,

es un sueño pasajero

que se va como velero

henchido de libertad.


Es preciso ser astuto

para no caer en él

y llenar nuestro vergel

de penumbroso tributo.


A veces he presumido

que es una negra falacia 

y acarrea la desgracia

a nuestro pequeño nido,


porque con tantos enigmas

es encanto indescifrable 

y resulta inevitable 

que nos deje con estigmas.


Fecha: 2014

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2014



Llanto sin escampada

Conquistarte es un sueño bello y tan ilusorio

que ha dejado frustradas mis ansias de tenorio;

conquistarte es nadar contra toda corriente,

es querer ser quetzal cuando somos serpiente.


Enamorarte a ti es más que una utopía,

enamorarte a ti es una fantasía,

soñar con tus caricias es la conflagración

hostil donde el que pierde es siempre el corazón.


Mis poemas son una galaxia de alabanzas

que de a poco se forjan huérfanas de esperanzas,

pues ya nacen sabiendo que tus ojos ingratos

no se conmoverán con mis versos baratos.


Ay, amor, conquistarte es un triste clavario

y el fracaso más vil y consuetudinario,

es el llanto que ahoga todas mis ilusiones 

y el río que humedece con cuita mis canciones.


Pero yo lucharé con mi pluma tenaz

en la lid del amor para buscar tu paz,

para así fusilar tus pascuas con mis besos

y, con suaves suspiros, tus ensueños traviesos,


para asilarte siempre en mi alegre morada,

para no sufrir más llanto sin escampada,

para que seas siempre mi sublime doncella

y tapices mis párpados con tu rostro de estrella,


para hacer una fiesta en la faz de mi lecho

y un campo de claveles que gobierne tu pecho,

para hacerte un collar con todos mis poemas

y luzcan en tus sienes brillantes como gemas.


Y sin embargo es triste que mis incertidumbres 

se acerquen a mi pecho y congelen sus cumbres

y que pase las noches entre la interrogante

de ver si en el futuro podré hacerme tu amante.


Por eso ahora pienso reforestar mi fe

para poder decirte que no claudicaré,

que aunque duela gastar mi vida en un suspiro

buscaré hasta el final tu boca de zafiro;


que le diré no al reino de hermosas fantasías

y armaré mi bolígrafo con pobres elegías,

con tal de conquistar tu probo corazón

con la fuerza imparable de mi respiración;


que siempre buscaré un poema romántico

para llenar tu cara con la luz de mi cántico,

para reconstruir, entre tu alma y la mía,

un andamio intangible de alegre poesía;


que siempre buscaré, en el atlas del sino,

la infalible vereda, el sublime camino,

que pueda conducirme hasta tu porvenir

y unificar mi boca con tu boca y reír,


que nunca importará si tú con tus dicterios

saldas mi romería de amores y misterios,

y nunca habrá desdén digno de amedrentar 

a este corazón que sólo sabe amar,


que siempre lucharé por ver tu galanteo

y crearé un espejismo con mi asiduo flirteo,

para que tú presumas que soy tu hombre platónico

y haré de tus mañanas un oasis armónico,


que haré mis letanías con forma de poema

y amarte será siempre mi más preciado lema

y llegaré a tu espíritu como un ronco volcán

que no es avasallado ni por un huracán,


porque la eternidad me parece concisa

si me paso esperando a que nazca tu risa,

si me paso esperando a que tu corazón

se enamore y concrete mi señera ilusión.


Fecha: No registrada

Estructura: Cuerteto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2014



Amor de mala suerte

Ya no habrá entre nosotros otro cuento de hada,

pues lamentablemente ya te has sentido amada.

No serás en mi cielo la luna eternizada

ni serás la princesa de mi vida soñada.


Nunca tu suave boca recibirá mi beso,

no seré receptor de tu blanco embeleso.

Tras tu desdén mi idilio no ha de salir ileso,

tras tu desdén mi ser llegará a su deceso.


Siempre seré tu amigo, tú serás mi imposible,

siempre serás la luna, lejana e intangible.

En mi mano no existe una letra infalible

que conquistar consiga tu mirada insensible.


En mi verso no existe más musa que tú, cielo;

son la razón tus ojos de mi asiduo desvelo.

En mis sueños existe un lírico riachuelo

de noches a tu lado como mágico anhelo.


Mi amor es el arcano más claro y evidente 

que debiera purgarse en un mar de aguardiente.

Mi ilusión de por vida la verás adyacente 

a la muralla triste de tu pasado hiriente.


Vanos serán mis besos si no tengo tu boca,

serán como claveles convertidos en roca;

vano será el suspiro que en soledad te invoca,

será como un recuerdo que la mente provoca.


Viviré perfumando mis noches con tu vaho,

yo seré tu balandro y tú serás mi grao;

viviré siempre amando tus labios de cacao,

con mis sueños de ti, celebraré un sarao.


Trataré de esquivar las olas del destino,

por ti transgrediré mi lóbrego camino

y haré de tu belleza un verso alejandrino

que le proclame al mundo mi idilio clandestino.


Aunque este amor ingente inédito fenezca

y nunca lo alimente el después de la gresca

y muera lentamente su fuerza quijotesca,

no olvidarán mis ojos tu risa picaresca.


Yo te amo más que a todo, mi corazón es tuyo,

pero aunque no me ames, no me ofusca el barullo

de pensar si algún día, este idilio que arrullo,

podrá vencer con versos tu soledad y orgullo.


Yo te amaré por siempre, angelical princesa,

siempre amaré tus ojos y tu labial de fresa,

siempre amaré tu cuerpo cubierto de pureza

porque eres tú mi credo, aunque me des tristeza.


Mi amiga fríamente serás la vida entera

y la cruel pesadumbre ha de ser mi bandera,

mi amorío imposible y mi única quimera

eso eres, mujer, mujer de primavera.


Aunque me sepultaras en criptas del olvido

para ti guardaré, en mis sueños, un nido.

Sin ti todos los trinos serán como graznido,

sin ti pronto a mi nombre lo adornará un tañido.


Fecha: 23/01/2015

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2015

Romería de ilusiones

Sé muy bien que soné como un hombre incoherente

al decir que un amor, de rostro incandescente,

había germinado de manera imprudente

en mi ser, al mirar tu belleza eminente;


porque en el mundo nadie ha logrado entender

que simientes sin lluvia también pueden crecer;

porque existen milagros y consiguen hacer

una casa (en el alma del hombre) a la mujer.


Después tuve que irme cargando con mi sueño

a un lugar que estuviera lejano de mi empeño,

para olvidarme al fin de tu cráter risueño

y de la idea vana de sentirme tu dueño.


Tuve que conformarme con la triste alegría

que encuentro cuando lleno mi alma de poesía

y busco las sonrisas entre una romería

de ilusiones, de anhelos, de musa y fantasía.


No he podido abolir las leyes del amor

ni la llegada cruel de este infame dolor

que asesinó en mis manos al bello ruiseñor

que trinaba poemas convertidos en flor.


Aunque las esperanzas se expandan por mi mente

como luz que se cuela en la hendija silente,

como luz que entra angosta y se ancha rápidamente,

no podré realizar mi quimera candente,


no podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Entiende que si el agua está ligada al río

y el sol incandescente al cielo y al estío,

que si la negra noche combina con el frío,

también tu corazón combina con el mío.


No basta con decir que te has enamorado

si bautizas tu amor como edén clausurado,

no importabsi mi amor ha sido rechazado

y enterrado por siempre en criptas del pasado.


Con aquel vilipendio murieron mis quimeras

y al ver que tú, cual ave en lejanas fronteras,

andabas como en busca de nuevas primaveras,

me vi en la obligación de olvidar tus caderas.


Ese día me fui de la mano de Erato

y salí como en búsqueda de un mundo de boato

que me hiciera sacar de mi pecho ese flato

dado por tu desaire y tu orgullo insensato.


Porque borrar no pude ya de mi florilegio

los versos esculpidos para tu rostro regio

ni pude liberarme del viejo sortilegio

que me llevara a ti sin ningún privilegio,


porque tú marchitaste lo que aún no afloraba

cuando tu corazón dijo que no me amaba.

Si sospecharas cuánto yo quería y buscaba

un beso de la boca que un beso me negaba.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Alcancé los confines de mi triste coherencia

y el pobre corazón se abismó en la falencia

que acaba con los valles verdes de mi existencia,

cuando tú me privaste de tu grata presencia.


No sé por qué la tarde nos llegó antes que el orto

ni por qué los ensueños conocen el aborto

o por qué el protocolo no puede ser más corto

o por qué no me dices lo poco que te importo.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Fecha: No registrada 

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2013


Pétalos de rosa

Los labios celestiales de tu boca

que semejan dos pétalos de lirio, 

dos columnas de fuego en mi delirio

y una trenza de miel que se desboca;


los labios celestiales de tu boca

que semejan dos cúmulos de ocaso,

dos versos en relieve del Parnaso

y una escultura prístina y barroca:


me saben a huracán sin escampada,

a venablo de sol, a amanecer,

a estrellas en un rostro de mujer,

a vida que parece cuento de hada,


a fragancia sutil de desengaño,

y a mi concupiscencia satisfecha,

a tregua salvadora a media brecha, 

a sueño que se esconde en el antaño…


¿Qué sabor guardará tu boca rosa?

¿Acaso a continente de abedul?

¿O tal vez a jardín de cielo azul?

¿O a preciosa aventura venturosa?


Tu boca sabe a efímera victoria,

a quimeras o ensueños reprimidos,

a río, a paraísos escondidos,

a odisea, a contienda con euforia.


Tu boca sin confín sabe a lucero,

a centella que besa el vendaval,

a clavel, a nenúfar estival,

a rosas y a nelumbo pasajero.


Tu boca es un vergel con esperanza

y sabor de canción y mar arcano,

de idilio con encanto supra-humano,

de júbilo en los tiempos de bonanza.


Tu boca es un capullo de blandura,

una sierra sutil de caramelo, 

tu boca es la quimera en mi desvelo

y la obra maestra de Natura.


Tu boca es una isla hecha de pascuas, 

roja como la enseña del amor,

ingrávida como alas de cantor,

carmesí como el cuerpo de las ascuas.


Tu boca es un volcán con cien misterios,

un riachuelo de amor entristecido,

un astro de embeleso comprimido

y el amor dividido en hemisferios.


Tu boca es un compendio de ternura,

un diluvio de perlas predilectas,

son tus labios las fuentes insurrectas

que irradian aluviones de dulzura…


Yo quisiera que untaras hoy mis labios

con labial de ciruela derretida,

con tu boca de rosa conmovida,

con tus lirios rojizos sin agravios.


Quisiera descifrar hoy el enigma

que añeja el rico néctar de tu boca,

ese néctar que mi alma siempre invoca

para desvanecer mi inmenso estigma.


Quisiera abastecer esta existencia

con una tempestad llena de besos,

con borrascas de idilio sin recesos,

con noches de amorío sin anuencia.


Yo deseo sentir de tu alba boca

un sabor de esperanza y de poema,

un sabor de placer y de anatema,

un sabor de albo cúmulo y de roca…


Tu boca ha de saber a triste exilio,

a novela, a Romeo sin Julieta,

tu boca ha de saber a paz escueta

y guarda la esperanza del auxilio.


Tu boca ha de saber a miel, princesa,

y también a vergel de libertad,

tu boca ha de saber a santidad

y también sabe a bálsamo de fresa.


Tu boca sabe a lluvia de quimera,

a victorias y a meta superada,

tu boca es cordillera inmaculada

con sabor de resaca aventurera…


Hoy en mi mente triste se coloca

el corcel del ensueño interminable,

el tropel de un afán inmarchitable,

que es saber qué sabor guarda tu boca.


Fecha: 13/12/2014

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2014


Jardín de estrellas

Tus ojos, que son ánforas de miel;

tu cabello, cascada de pudor;

tu boca, caramelo del amor;

tu cuerpo, continente de la piel;


tus manos, un desfile de saetas;

tus curvas, caravana de volcanes;

tu espalda, como mar sin huracanes;

tu boca, inspiración de los poetas;


tus brazos, las columnas de mi estío;

tus pestañas, crepúsculos del verso;

tu abdomen, un pedazo de universo;

tus venas, caudalosas como río:


todo esto te hace un sol casi perfecto

que baña mis fanales de belleza

y cautiva mi alma con terneza

y te hace mi paisaje predilecto,


porque en tu antiguo canto de sirena

reflejas el fulgor de los luceros

que en tus ojos parecen clarineros

dispuestos a cantar sobre mi pena.


Tienes la primavera entre tu ensueño

y en tu cuerpo sutil la condición

de hacer que la imposible perfección

se acerque un poco más a su diseño.


Posees la humildad y la hermosura,

una constelación entre tus manos,

en tus ojos nenúfares lozanos

y candor extasiante en tu cintura.


Asilas en tu ser la luna llena,

en tu cuerpo sin mancha un continente

y en tu edénica boca el aliciente

que libera mis versos de su pena.


Es por eso que pienso en la distancia

como algo que separa nuestras manos

y no como secuencia de pantanos

capaz de terminar con tu fragancia.


Es por eso que pienso en las fronteras

nomás como las rayas sobre el mapa,

separando el amor que se agazapa

en un mundo de sueños y quimeras.


Por ti me enamoré abstractamente

al sentir la bondad de tu palabra,

a pesar que la suerte es tan macabra

y te envió a una tierra diferente.


Por ti me enamoré perdidamente

al mirar tu vergel de autorretratos,

en un mundo carente de boatos

para enmarcar tu rostro refulgente.


He intentado arrancar de mi ilusión

un lirio que en su rostro inmaculado

relate cuántas noches te he soñado

mientras llevo a mis labios tu canción,


y diga en cada verso que te quiero

y en un río de letras constructoras

revele que en mis noches soñadoras

encamino a tu imagen mi velero.


Yo soy tu colibrí y tu mi flor;

tú eres mi velamen, yo tu viento;

tú eres el reloj y yo el momento

que se vuelve perpetuo sin tu amor.


Yo soy tu alternativa y tú mi vida;

tú eres el verano y yo el invierno;

tú habitas el edén y yo el averno;

yo soy tu laberinto sin salida.


Aunque nunca he llegado a conocerte

te he abrazado con toda mi ternura,

te he besado perdiendo la cordura

y he aceptado por ti hasta la muerte.


Aunque sé que jamás serás mi esposa

y pronto has de fijar tu derrotero

hacia el hombre que es tu hombre verdadero,

te veré eternamente como diosa.


Consiente estoy que nunca me amarás

y que este amor platónico a su ocaso

se encamina consiente del fracaso

padecido al sentir tu nuncamás,


porque quise volar sobre tu cielo

y me quedé perdido eternamente,

con este amor que quiso ser un puente

entre la realidad y nuestro anhelo.


Fecha: 19/10/2014

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2014





Caricias en el viento


Llegué a lo más profundo de los cielos

para compilar todas las estrellas

y crear con su luz las rosas bellas

que adornan el jardín de tus anhelos.


Me dirigí al fondo de la mar

y encontré una perla extravagante

destinada a tus manos de diamante

y a tu pelo de brillo peculiar.


Sentí correr un río entre mis venas

en busca del océano de tu boca,

capaz de erosionar la fuerte roca

que en tu pecho luchaba con las penas.


Hice un viaje a mi mente y sus enigmas

para hallar una fórmula certera

que le diera a mi pluma lisonjera

el poder de acabar con tus estigmas.


Ingerí una dosis de poemas,

para poder decir cuánto te amo,

para ser superior a tu reclamo

y acabar con los muchos anatemas.


Construí un castillo en mi interior

amueblado con versos y con besos,

albos como tus albos embelesos,

suaves, como la boca de tu flor.


Hice del plenilunio nuevo sol

para que no te abrume la penumbra

y rebosé el jardín que te deslumbra

con el fresco abedul y el girasol.


Convertí mi existencia en aeropuerto

para ver si aterrizas en mi vida

y a tu rostro de rosa conmovida

le dediqué mi amor y su concierto.


Borré los cauces que dejaste en mí

con antiguo riachuelo de tristeza,

para seguir contando tu belleza

y sentirme de nuevo junto a ti.


Bordé con mis caricias en el viento

la forma inverosímil de tu piel,

y del acíbar hice rica miel

para endulzar tu rostro macilento.


Surqué mi casi extinta inspiración

para sembrar tu alma de querube,

y nació, suavemente, como nube,

tu belleza con forma de canción.


Escondí en lo profundo de la mar

mi miedo, mi tristeza y mi defecto,

para alejarme al fin de lo imperfecto

y ver si regresabas a mi hogar.


Reviví, con mi llanto, el seco río

que a ti te fascinaba más que nada,

puse en la luna fécula encantada

para que brille como sol de estío.


Por ti los frescos bosques he talado

ya que todos los folios existentes

eran para mi mano insuficientes

si quería formar tu nombre alado.


Sembrando girasoles en la luna

intenté perpetuar aquellos días

en que junto a mi pecho sonreías

sintiendo que la vida era fortuna.


Por ti llené mi espíritu de llanto

e hice en mis adentros ese mar

donde siempre pudieras navegar

con tu sonrisa y tu perfecto encanto.


Te construí una casa en mis quimeras

donde espero que habites algún día

con tu risa feliz de fantasía

y el paisaje sutil de tus caderas.


También redescubrí el verbo amar

y pude conjugar el sufrimiento,

dividir mi existencia en un momento

con el después y el antes de tu mar.


Por tu amor transcurrí las epopeyas

inmensas que nos da el abecedario

y fui crucificado en el calvario

de un tálamo sin luz y sin estrellas,


pero todo fue inútil para ti

porque mis odiseas en tu honor,

y mis manos pletóricas de amor,

solo son un intento baladí.


Fecha: 2014

Estructura: Cuartero

Pablo Bejarano en 2014


Pecado celestial

Yo quisiera atracar en el presente

para ya no alejarme más de ti,

para que no se borren de mi mente

los besos de tus labios carmesí,


para ya no llorar cuentas de adiós

viviendo en un presente sin mañana,

donde el pasado es siempre tan atroz

que vuelve cada día a mi ventana.


Por tu amor, al arqueólogo jugué

y sobre los vestigios del pasado

tu ADN heroico encontré

para clonar tu cuerpo consumado,


pero los ósculos que da tu clon

son tristes, sin cariño y sin estrellas,

pues del amor jamás habrá noción

en su mente poblada de querellas.


Sus palabras no aumentan mis latidos,

sus caricias no borran mi dolor,

yo no puedo olvidar sueños fallidos

si este clon no fecunda mi clamor.


El suplicio es mi triste asignación

desde que me perdí en tu despedida;

tu ausencia es mi más grande punición

y tu recuerdo, amargo como herida.


Es la tristeza lluvia recurrente

que no tendrá verano ni escampada,

porque aunque siempre esté tu clon presente,

no ha de llenar tu vacuidad, amada,


y tampoco el sayal que tu presencia

dejó cuando dejó nuestro futuro,

pues cada día evoco la sentencia 

de aquel adiós eterno de cianuro.


Aunque al rememorar con frenesí

tus besos, no regresa a mí tu miel,

siempre serás el único alelí

que puebla y que conforma mi vergel.


Tras de aquella partida, mi semblante,

es el de una pirámide de Guiza,

es el de una acuarela en el levante

que, aunque existe, no siente ni la brisa,


porque tengo la magia que me mueve

y sangre que me unta con rubor,

mas no tengo tu beso que promueve,

en mi cuerpo, la vida y el amor,


y tengo regocijo agonizante

que se avasalla por la pesadumbre,

por culpa de este clon, frío y farsante,

que no se maquilló con mansedumbre,


y un naufragio en avernos invisibles

donde purgo el pecado celestial

de enviarte mis suspiros indecibles

que van buscando amor y no un hostal,


pues siempre el desamor es infalible,

los sueños espejismos de ilusión,

pues siempre la alegría es intangible,

como intangible es la decepción,


por eso ahora estoy deshabitado,

porque mi amor se aferra a tu belleza

como gato perdido y asustado

que no quiere caer a la tristeza,


sin embargo, aunque espero tu regreso,

seguiré cual tenorio idiotizado,

que a todas las mujeres les da un beso

aunque siga de ti enamorado.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013





Calvario de tristeza

Tú eres en mi vida agricultor

y siembras en mi ser felicidad,

cosechas una nube de bondad,

de vida, de ternura y de esplendor.


Tú eres en mi ser el arquitecto

que levanta sonrisas en mi boca,

tú eres el caudal que se desboca

con la forma de ósculo perfecto.


Eres la autócrata en mi corazón,

tu trono está asentado en mi quimera,

tú eres mi clavel en primavera

y el porqué de mi alegre inspiración.


Tú eres el pincel con que mis dedos

destilan arte escrito sobre el folio,

tú eres el más bello capitolio,

la inspiración de todos los aedos.


De mis noches tú eres luna llena,

en mis días tú eres como el sol,

en mi jardín florido el girasol

y en mi mar espumoso la sirena.


Eres tú el harén de mi existencia,

el estro de mi humilde poesía,

eres en la amargura mi ambrosía

y el remedio inmortal de mi dolencia.


Eres como el mesías que llegó

a limpiar mi clavario de tristeza,

a poner alegría en la cabeza

que un día en la penumbra se perdió.


Eres mi cicerone en el camino

que lleva hacia la estepa del amor,

eres mi rosa, el fruto de pudor,

el tesoro inminente en mi destino.


Apareciste en mí como escampada

que jubiló la lluvia de los cielos,

llegaste y disipaste los recelos

que me legó la soledad malvada.


Llegaste como fuerte vendaval

a barrer la hojarasca de mi sueño,

traías en tus alas el diseño

de una mujer angélica y triunfal.


Llegaste como bálsamo de paz

a sanar las quimeras de mi mente,

a curar el dolor intermitente

con la magia rosada de tu faz.


Llegaste como santa bendición,

borrando cicatrices del pasado,

enmendando lo hostil y lo arruinado

como místico alud de redención.


Conseguiste sacarme del abismo

y al cenit de gloria me llevaste,

la puerta del averno clausuraste

para abrir las ventas del altruismo.


Agradezco al Señor por tu existencia

y a ti por ser la dosis de alegría

que con su excepcional coreografía

de guiños, incentiva mi demencia.


Llenaste mi universo de colores,

endulzaste mi entorno con tu aliento,

y mi espíritu, otrora macilento,

lo salvaste de antiguos sinsabores.


Tú eres mi galaxia solariega,

el agua en la cascada de mi risa,

eres la sequedad y eres la brisa,

¡tú has sido como alfa y como omega!


Fecha: 2012

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2011



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...