Nefelibato

Si tan solo existiera forma alguna

para volver a aquellas madrugadas 

que esperaba vivir un cuento de hadas 

bajo el ebúrneo abrazo de la luna,


a aquellas noches cuando te veía 

paseando de la mano de tu amado,

con tu cuerpo sublime y erizado 

de amores, de pasión y de alegría,


le informaría al Yo nefelibato 

que suspira por ti cuando te mira

y en su deseo más feliz aspira 

a perder en tu piel el celibato,


que en un futuro no remoto habrá

de beber el almíbar de tu boca

sin horadar tu corazón de roca

porque ternura en ti no encontrará,


y serán vanos los suspiros todos 

que estrella contra el viento al admirarte,

porque tú más que navegar en arte 

prefieres buscar rosas en el lodo.


Si tan solo existiera alguna forma 

de murmurarle al Yo del tiempo aquel 

que no vales la pena ni el clavel,

haría sin pensar esa reforma


para bajarte del altar sagrado 

en que te coloqué erradamente 

cuando creí que eras diferente 

a todas las mujeres del pasado,


mas un periplo así es resulta inviable,

como inviable es borrar los besos santos 

que hoy rondan mis recuerdos como espantos 

y aniquilan mi forma más estable.


Fecha: 07/09/2016

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2016.
San Pedro la Laguna.

.

En las manos del destino

Cuando el sol alcanzaba el horizonte 

y encendía en las aves agua y trino,

se fraguaba en las manos del destino 

un cambio "diminuto" para algunos.


Era un día con razgos similares 

a todos esos días del ayer,

mas la parca tenía en su quehacer

el acabar la vida de un humano.


Nunca había dolido por acá,

porque siempre llevaba gente ajena,

pero ahora incluía en su faena 

un paso por la senda de mi amigo.


El día se miraba como todos 

los días que anduvieron en su piel;

salió jugando humilde su papel 

de ciudadano ejemplo y respetable.


En las grisáceas venas de la ruta 

viajaba como un hombre precabido, 

pero la muerte había decidido 

aniquilar el viento de su alma. 


La vida se asomaba por sus ojos 

y en el retrovisor no vio siquiera

que estaba traspasando la frontera 

de la vida y la muerte en ese instante.


Así suele pasar en este plano:

ahora estás con vida y un segundo 

después estás viajando al otro mundo 

sin percatarte, sin notarlo al menos...


Se vuelve inexplicable ese momento,

ese pequeño instante que convierte 

nuestra vida en un átomo de muerte,

en símbolo de olvido y de la nada.


Año: 17/09/2016

Estructura: Cuarteto de una rima

Pablo Bejarano en 2016.
Lago de Atitlán.


Himno a la bandera

Con dos brazos azules el cielo

un pedazo de nube ha arropado

y en su centro un escudo sagrado

colocó junto al bello quetzal.


Al compás de los vientos tremola

como oleaje de mar con espuma,

como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval.


Como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval,

nuestra enseña ante nada se abruma

si tenemos fervor nacional.


Sus colores de estío radiante

ondulando nos llenan orgullo

y liberan al fin del barullo

esta patria sutil de maíz.


En el asta se aprecia más bella

que cualquier otra enseña del mundo,

me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz.


Me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz,

como un cielo bendito y jocundo

que bajó a resguardar mi país.


Nuestra patria en su piel se acurruca

pues saliendo de nuestras fronteras,

si la vemos con otras banderas,

nos sentimos en nuestra nación.


Si la patria se ve conminada

todos juntos haremos la guerra

con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón.


Con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón

sacaremos de donde se encierra

todos juntos la inmensa pasión.


Se alzarán sus colores por siempre

y por siempre será la oriflama

encendida con libre soflama

en la paz y la vida fatal.


Cuando al cielo elevamos la vista

para ver una nube viajera,

miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal.


Miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal

y diremos, con voz lisonjera

"Loor a ti, Pabellón Nacional".


Año: 19/08/2016

Estructura: Himno

Pablo Bejarano en 2020.



Árboles

Aunque están condenados a vivir 

siempre donde será su sepultura 

y su tronco ha intentado destruir 

el humano con negra dentadura,


aún pretenden alcanzar el cielo 

con el verde follaje que semeja 

un ave que ha perdido el don del vuelo,

pero no la beldad de su madeja...


Y bailando al compás del vendaval 

oxígeno le envían al humano,

porque a pesar de ser un criminal 

lo miran y lo quieren como hermano.


Su piel tiene el color de la esperanza 

y su tronco es un brazo del Creador,

su existencia merece una alabanza 

y su vida respeto, paz y amor.


Son la verde epidermis de la tierra 

y el reflejo cetrino de las nubes, 

son golpeados y no declaran guerra 

porque son bondadosos cual querubes,


pero hay quienes pretenden admirarlos

en ventanas o puertas, en lugar 

de acudir a algún bosque y observarlos 

como perlas sedientas de bailar.


¿Qué han logrado los árboles sagrados 

sino darnos abrigo y darnos vida,

y por qué diariamente son talados 

y por qué exterminamos su güarida?


Ha llegado ya el día de entender 

que el árbol es un templo y un santuario 

de vida y que debemos proteger 

su hábitat con amor y abecedario.


Fecha: 06/07/2016 

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2016.




Sin dejar cenizas

Le quitaste los puntos suspensivos 

al cuento que dejé en "continuará",

me cerraste el camino a Boyacá 

con desdenes injustos y nocivos.


Vetaste mi derecho de soñarte,

mi avidez de viajar a tu país,

diciendo que se arranca de raíz 

todo lo que de ti no forma parte.


Un adiós de tu boca, un hasta luego 

de la mía, cambiaron el destino,

y desde entonces lleva este camino 

a una Roma fatal envuelta en fuego.


Todo está sin belleza o placidez...

Un adiós que no trae atrás un hola 

se lleva el do menor de la pianola 

y de la mente toda sensatez. 


Aunque me dolió tanto el corazón,

estoy aún amándote, mujer, 

mas espero jamás, jamás caer 

en un abismo hostil por decepción.


Pero más que otra cosa hoy espero 

que este fúlgido fuego que me eriza 

se apague en mí y sin dejar cenizas 

se hunda en el pasado justiciero.


La noche de este amor es surrealista 

y ya no tiene forma de ventura,

la constituyen trazos de amargura 

y rayos de tristeza por la vista.


Cuando muera este amor, seguramente,

no será buen recuerdo, será nada 

y tú serás por fin aniquilada 

en todas las esquinas de mi mente.


Fecha: 09/04/2016

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2016.



Desafiando la marea

Yo prefiero la distancia

a no haberte conocido

y prefiero tu arrogancia

a un amor más que fingido.


Ir contigo por la vida

o sin ti rumbo a la muerte,

verte en fotos detenida

o a mi vera, pero verte.


Yo prefiero lo que sea

si es contigo y para amar:

desafiar a la marea

o perdernos en la mar.


Yo prefiero tu camino

para bien o para mal,

ser tu sueño más divino

o en tu herida ser la sal.


Yo prefiero conformarme

con que adviertas mi existencia

aunque deba de privarme

de gozar en tu presencia


...Y versar pensando en ti

o callar por tus desdenes,

pero nunca verme así

alejado de tus genes.


Yo prefiero lo que sea

si es contigo y para amar:

desafiar a la marea

o perdernos en la mar.


Yo prefiero tu camino

para bien o para mal,

ser tu sueño más divino

o en tu herida ser la sal.


Fecha: 27/07/2016

Estructura: Cuarteta

Pablo Bejarano en 2016



Último poema

No sé cuándo heredé de algún bosque nuboso

un halo de nostalgia y un color de tristeza,

ni cuándo me legó el cielo tenebroso

el gusto de extrañar la luz de tu corteza.


Pero tengo presente cuándo se ahogó en mis manos

la grandeza del verso y la voz del amor:

fue allá cuando los días en que anhelos insanos

se llevaron tus pétalos para orlar otra flor.


A veces me hace falta escribir y escribir

para encontrarle al viento la forma de tus dedos,

para saber si puedo empezar a fingir

que mi desamor es el mejor de los credos.


Mas eres como el ruido que al marcharse nos deja

un caudal de silencio ocupando el ambiente,

y como el huracán que envuelve en su madeja

la paz de algún océano relajado y silente.


Por eso te has llevado trenzado en tu cabello

el verso que no he escrito y parte de de mi vida;

parece que el silencio es el tétrico sello

que marca a los poetas después de una partida.


Hay días que no sé a quién llama mi ser:

si a la fuerza bendita que movía mis manos

cuando versificaba, o a la ingrata mujer

que se marchó dejándome inviernos y desganos.


Lo cierto es que hoy en día se hicieron dos pronombres

del nosotros aquel que no conjugó el verbo;

hoy tu rostro divino persiguen otros hombres

y yo rondo otros cuerpos con instinto de cuervo...


Pero esperaré siempre, anhelante y ansioso,

encontrarte de nuevo, mi delicada gema,

para ganar en otro encuentro venturoso

un beso, o por lo menos, un último poema.


Año: 20/07/2016

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016
San Pedro la Laguna, Sololá.


Ilusión

La luna es un semáforo que en la noche autoriza

el paso libertino al alcohol y la fiesta,

y el domingo es un rato en el que se agudiza

el gusto por el sexo, las drogas y la apuesta.


Se supone que yo debería incluirme

al ganado uniforme que disfruta la vida

malobrando su cuerpo, mas no puedo rendirme

ante el viento maligno de una causa perdida.


Yo debería estar usando a una mujer

como objeto sexual o pañuelo de llanto,

mas esto me parece un brusco proceder

indigno de respeto, de lisonja o de canto.


Yo prefiero pasarme la noche en cautiverio

disfrutando la lluvia o una buena lectura,

o escuchando a las aves en el prístino imperio

de los campos vestidos con verde arquitectura.


Yo debería estar rompiendo corazones,

agotando el licor o rasgando la paz.

Yo debería estar nublando mis pulmones

con algún cigarrillo de tristeza fugaz.


Pero prefiero andar en silencio profundo

por las calles antiguas diseñando algún verso

o anhelando viajar por las venas del mundo

o en los albos lunares del oscuro universo.


Yo debería estar en una discoteca

haciendo cada noche una cosa indecente.

Yo debería ser, tal vez, la marioneta

del nocivo licor, igual que tanta gente.


Empero estoy acá construyendo con flores,

con cartas y poemas un verdadero amor;

empero estoy acá con paz y sin rencores

gracias a mi ilusión de ser un escritor.


Fecha: 05/06/2016

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016


Amor perfecto

Hay un amor perfecto para mí,

tal vez con ojos verdes o cabello

ondulado, tal vez con un destello

de pasión en sus labios carmesí.


Transita por caminos delirantes,

quizás en la nación más alejada

o pernocta en los brazos del amante

que la dejará triste y defraudada.


Hay alguien que comparte mi destino

y sueña con mis ojos cada noche,

hay alguien que en sus brazos tiene un broche

para unir nuestro sueño más divino.


Hay alguien que posee una cintura

ideal para el tamaño de mis brazos,

hay alguien que se inventa mi figura

cuando el sol lanza sus dorados lazos.


Mi chica ideal se hizo, sí señor,

el problema sería no encontrarla

para hacerla feliz, para arroparla

con mis besos, disparos del amor.


Y temo que se pierda en el recodo

del amor, del futuro o del azar

o que encontremos otro "eresmitodo"

por perder las virtudes de esperar.


El que ella sea ideal para mi ser

no asegura la unión de nuestra vida,

por eso llevo el alma estremecida

dudando si veré a esa mujer.


Pensar que no vendrá me da temor,

pero estoy sobre todo preocupado

por creer que quizás mi gran amor

ya vino y la he perdido en el pasado.


Fecha: 24/04/2016
Estructura: Cuarteto y serventesio

Pablo Bejarano en 2015


Romería de olas

Cuando tuve abolida toda la inspiración 

en las regiones bajas del verso y la elegía,

observé la belleza cálida y sempiterna 

que exilió de mis manos la tétrica afonía.


Es el mar enigmático, increíble e ingente, 

el que maravilló mi jardín de ilusiones 

con su azur infinito y sus olas danzantes 

que en el rojo horizonte presumen sus pasiones.


Es el eterno mar con su baile incansable,

ese enorme desierto revestido de cielo,

el que erigió en mi alma un castillo de rimas

y también en mi ser el rostro del anhelo.


Es el sublime mar que infinito llenaba 

mi triste corazón con su canto de musas,

el que con sus efímeros e imponentes volcanes 

le brindaba a la playa sus caricias profusas.


Es el alabardero e indetenible mar

el que quedó tatuado en la piel de mi mente,

es el mar fragoroso con su canto de olas

el que maravilló mi ser adolescente.


Es el mar con su físico de firmamento trémulo

el que siempre llevaba en su fuerte resaca 

un galopar perfecto de peces y de espuma

y un terrible suspiro, cadáver de mi hamaca.


Es el sagrado mar el que siempre absorbía 

las silvestres lisonjas hechas por datileras 

al cálido compás que imponen los sirocos 

cuando vuelan felices en las blancas riveras.


Es el mar que invadió mi copioso silencio 

con el fuerte fragor que roba mis retinas 

el que logró saciar mis líricas hambrunas 

y deseos eternos de olas y de ondinas.


Océano sin omega, acuosa infinidad 

rebosante de enigmas y bellos hipocampos 

y ballenas que nadan cual navíos azules,

yo quiero regalarte la humildad de mi canto.


Quiero cantarte a ti, a tus olas viajeras,

a toda orfebrería derramada en tu faz

cada orto y ocaso de estíos y de otoños

con mi canto discreto de cariño y de paz.


Quiero en mi poesía relatar el asombro 

de verte fusilar las playas y los graos,

de verte edificar oleajes de ternura 

habitados de escualo, de linfa y bacalao.


Quisiera ver por siempre romerías de olas,

tu esmero por besar los labios de la luna

al subir la marea en noches estrelladas

dibujando una clara y sublime fortuna.


Quiero que me acaricies con tus besos fugaces 

de vientos y de espuma, de agua y de belleza,

que me hundan tus brazos allende Poseidón 

y me dejes besar sílfides y princesas. 


Quiero que tú gobiernes siempre mi poesía 

con orquestas de olas poblando mis oídos,

quiero tenerte en mí cual lágrima en los ojos

cual ave que dormita en la paz de los nidos.


Yo quiero verte siempre tatuado en mis retinas

cual besos de mujer y signos de poeta,

yo quiero que domine tus aguas mi balandro 

y el viento que te besa empuje mi veleta.


Mar, ingente ilusión diluida en el mundo,

corazón de los cielos palpitando en la tierra,

Dios te hizo cristalino para limpiar las almas

para cantar la paz más alto que la guerra.


Para que seas puerto de lluvia que naufraga

e impoluto reflejo de la luna argentina 

con fugaces pirámides que viajan sin descanso

transportando sirenas, hipocampos y ondinas.


Ah, mar, cantarte a ti parece estar de más 

pues te han forjado un mar de preciosas canciones,

por ello solo quiero ante ti musitar 

que conquistas los ojos, también los corazones.


Año: 2014

Estructura: Cuarteto imperfecto de versos alejandrinos

Pablo Bejarano en 2014




Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...