Cuando cierro mi libro con los ojos
y la noche me llega de otro lado,
me siento circunspecto y abrumado
recordando tus labios con cerrojos.
La noche de los ojos es oscura,
mucho más que la noche del espacio;
no amanece si el sueño va despacio
desgranando en nosotros su locura.
En mi noche de párpados caídos
hay dos soles cayendo yuxtapuestos
con un fuego más rojo que el de Hefesto
sobre mis sentimientos doloridos.
Si no fuera tal vez por estos soles
que de tu rostro vienen a mis sueños,
no podrían mis ojos aguileños
prescindir en su noche de faroles.
Y tras la noche real, cuando termina,
amanece tan solo con un sol
y entonces es menor el arrebol
y no ríe mi alma peregrina.
La noche de mis ojos es oscura,
más oscura por ti que la del cielo,
pero por ti en el día de mi anhelo
hay más luz que el día de Natura.
Lo malo de los soles paralelos
(los de la realidad y mis fanales)
es que su luz quebranta los cristales
de mis ojos confusos en dos cielos.
Tus ojos como el sol y viceversa,
mis parpados al cielo y de regreso:
este delirio en el que vivo preso
nace de tu alegría y mi tristeza.
Fecha: 25/04/2017
Estructura: Cuarteto
![]() |
| Pablo Bejarano en 2017. |









