Coronas

 I

Tus padres coronaron con sus besos

tu blanca sien a un reino prometida,

después te coronó con embelesos

tu cabello y su lluvia malherida.


Por tu aspecto de reina las coronas

se te dieron en formas diferentes:

te coronó la flor con sus aromas

y el sol con sus venablos refulgentes.


En Salcajá los cerros enlazados 

parece que se posan en tu sien

para nombrarte reina del Edén,


y si tienes los párpados cerrados

son coronas tus fúlgidas pestañas 

que imitan a la aurora y sus guadañas.


II

Ahora te coronan en tu villa;

de los juegos florales eres musa 

por gracia de tu piel que blanca brilla,

también de tu belleza, hoy más profusa.


Reina naciste y reina vivirás.

La realeza en tu rostro de marfil 

no se deslucirá porque jamás 

querrá deshabitar tu albo perfil…


Entre tantas coronas que te han dado

dignas de tu hermosura de princesa,

yo deseo pedirte, con destreza,


que esta noche de viento acelerado

en que me ves con esos universos,

aceptes la corona de mis versos.


Fecha: 24/07/2017

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Nota: Salutación a la Musa del Certamen Literario "Werner Ovalle López" de Salcajá, 2017: Laura Ovalle, quien aparece en la fotografía. 

Pablo Bejarano en 2017.
Gala de premiación de los Juegos Florales de Salcajá.




Fortunas

La vida me regala a cada paso 

sonrisas de colores diferentes,

ahora parecidas al ocaso 

y mañana a los árboles ingentes.


He visto en esos gestos amatorios 

el vidrio de los lagos a lo lejos,

las hojas adornadas de abalorios,

la luna con su tálamo de espejos.


He encontrado alegría en los volcanes 

con vestidos de novia hechos por Flora

y en el cuerpo sutil de los tucanes 

que llevan en sus plumas a la aurora.


El respiro que arrastra la hojarasca 

ha palpado mi rostro con frescura 

y aún con el vigor de la borrasca 

disfruto del paisaje en la llanura. 


Una canción, un cuento y un poema 

me han hecho sonreír sinceramente 

y he sonreído viendo la diadema 

que nos presume el sol en el poniente.


Feliz he sido al ver un clarinero 

luciendo noche a plena luz del día 

y a las nubes que toman prisionero 

un pedazo de luz y fantasía. 


He visto cicatrices en el río 

que no recuerdan ya ninguna herida 

y alientos que se visten con el frío 

hablándonos de un alma conmovida. 


Ríos, volcanes, bosques y lagunas,

un pájaro volando y una flor:

pudiendo acariciar tantas fortunas 

¿qué importa si conozco o no el amor?


Fecha: 10/07/2017

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2017.
Festival de Barriletes Gigantes,
Sumpango, Sacatepéquez.


Tiempo

Muchos han intentado detenerte 

o al menos entender por qué tus pasos

-la madrugada, el alba, los ocasos-

no aceptan el descanso ni la muerte.


¿Tú caminas o eres el camino?

No lo sé, pero eres sempiterno 

y no marchas igual en el infierno 

que en el cielo y su hálito divino.


Un reloj infartado me consuela

cuando finge que al fin te has detenido,

pero luego el tic-tac reactiva el ruido 

de las alas que agitas cuando vuela


tu espíritu en sublime desenfreno 

por la vida que sigue su vereda 

y pasa por el mundo y no se enreda 

hasta acabar con todo su veneno.


Yo quisiera aferrarme a este día 

en que la juventud está conmigo 

y la vida parece ser el trigo 

para el pan del amor y la alegría,


mas me arrastras a otro nuevamente 

sin piedad y acabando con mi esfuerzo, 

como quien tacha como error un verso 

para hacer uno nuevo y más decente.


Y como otros yo también afano 

dejarte ir o al menos detenerte, 

pero me pasa entonces que con verte 

empiezo a convertirme en un anciano 


que se gastó la vida en desafiar 

el ritmo de tu paso sempiterno,

más nocivo que el fuego del Infierno,

más duro que los golpes de la mar.


Fecha: 29/07/2017

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2017.
Teatro Municipal de Quetzaltenango.



Lágrimas de cieno

Andar en la ciudad durante el día 

cargando desperdicios a la espalda,

buscando sin cesar, puerta tras puerta,

todo el amor que se nos fue del alma.


Rogar por un mendrugo que nos calme

el monstruo que gobierna nuestro estómago;

rogar, cuando debieran regalárnoslo 

con solo ver la angustia en nuestro rostro.


Pasar la tempestad bajo las nubes,

porque no existe techo ni cobija

para los olvidados de la patria 

que viven solamente si mendigan.


Buscar en los recuerdos el motivo

que nos trajo hasta el fondo de las clases

sociales, y no hallarlo porque ahora

recordar no podemos como antes.


Transigir lo pesado de la cuita

y de la soledad cuando dejamos

de soportar el peso del "tanate"

que en el día acurruca nuestros trapos.


Dormir y despertar porque una mano

nos baña con el cuerpo de los ríos

alegando que damos mal aspecto 

enfrente de sus tétricos castillos.


Sentir que nos soslayan por un asco

que han ido provocado sus prejuicios

y no la oscura piel coleccionista 

de mugre y pestilencia en nuestro nido...


Es así la rutina del mendigo,

es así la rutina de nosotros 

que llevabos dolores a la espalda

y lágrimas de cieno sobre el rostro.


Fecha: 15/06/2017

Estructura: Cuarteto imperfecto 

Pablo Bejarano en 2017.
Santa Lucía Cotzumalguapa.


Esquipulas

En la tierra del oriente

donde el sol pasa cercano

cuando es tiempo de verano

y la vida está caliente, 

hay un astro sorprendente

que atesora una fortuna

más brillante que la luna

en su pecho alabastrino,

ahí llega el peregrino

a llorar una laguna.


Es el Cristo Negro y santo

esa luz que da consuelo

con sus lágrimas de cielo

y su pecho de amaranto

a la gente que en un canto

de esperanza y fe cristiana, 

de alegría cotidiana

(adiós, Cristo de Esquipulas)

dice adiós a Chiquimula

mientras habla la campana.


Cristo Negro, Cristo tierno

que en la cruz estás clavado,

siempre atiendes al llamado

de quien huye del Infierno,

que por culpa del gobierno

se ha mudado a la nación,

se ha mudado al corazón 

de la gente luchadora

que trabaja mientas llora

una nueva violación.


Esa nube adormecida 

con sus cuatro campanarios

ha escuchado los breviarios

que la gente estremecida

por tu carne malherida

y tu vista milagrosa

va a leer con amorosa

devoción ante tus pies

que conmueven al burgués

y a la sílfide andrajosa.


Es el pueblo donde anida 

tu escultura celestial

un lugar excepcional

que acrisola nuestra vida.

Es tu pueblo la güarida

de la fe guatemalteca

que se agranda en el azteca,

el catracho y cuscatleco

si se acercan por el eco

de la fe hasta tu meca.


Esquipulas es el valle

donde el cielo con su historia,

con sus santos y su gloria

se pasea por la calle.

En su templo hay un detalle

que humaniza lo divino,

es el Cristo campesino

(campesino por moreno)

que con rostro de dios bueno

tranquiliza al peregrino.


Ah, si el canto de mi mano

fuera digno de alabarte,

buscaría con el arte

lisonjearte, soberano.

Si pudiera el ser humano

como tú ser bondadoso

fuera menos el destrozo

que sufrió la Humanidad

y que vio tu santidad

con dolor calamitoso.


Caminando sin escala

y con tal de contemplar

tu hermosura en el altar

he viajado a Guatemala.

Es tu templo la antesala

del Edén, y ahí articulas

las plegarias que acumulas

desde el alma de tus fieles

que te imploran con claveles, 

Cristo Negro de Esquipulas.


Fecha: 21/05/2017

Estructura: Espinela

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas en 2017

Pablo Bejarano en 2017.
Gala de premiación de los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas.





¿Qué tiempo duele más?

Me pasé varios años persiguiendo tu rastro,

creyendo que el amor, igual que el ajedrez,

es cuestión de estrategia, y por esa sandez

mis labios no besaron tu rostro de alabastro.


Mi paciencia se vio doblegada tres veces

ante la agilidad de raudos jugadores

que tomaron tu amor como ramo de flores

antes de que se ajara entre llantos y preces.


Durante tantos años que pasé de estratega

planeado la conquista de tu tierna mirada,

tú, reina soñadora, quedaste enamorada

de un regio caballero con apariencia griega.


Y yo esperé paciente a que el amor fugaz

que en tu pecho vibraba se hiciera remembranza,

y cuando al pecho mío regresó la esperanza,

pude planear de nuevo cómo rozar tu faz.


Los años que pasé queriendo enamorarte

fueron los mismos que me hicieron comprender

que no podría nunca llamarte "mi mujer"

ni comentar contigo mi gusto por el arte.


Dispuesto a no aceptar el título de "amigo",

de confidente a veces, a veces de consuelo,

opté por emigrar en busca de otro anhelo,

de otra ilusión sublime, de otro sublime abrigo.


Los años de estrategia (tal vez de cobardía)

pasaron velozmente escuchando tu voz,

este mes de distancia, de distancia feroz,

ha pasado despacio como toda agonía.


Ahora ya no sé qué tiempo duele más:

si los años de espera hiriente e inacabable

o los días malditos de olvido inalcanzable

donde te busco, amada, te busco y ya no estás.


Fecha: 14/05/2017

Estructura: Cuarteto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018.



Tecuna

El hombre que volvía de su viaje

cansado de buscar mejor futuro,

llegó hasta su rancho y en lo obscuro

del abandono hizo aterrizaje.


Sin mujer y sin hijos la morada

halló después de mucho tiempo ausente

y rápido llegaron a su mente

recuerdos de la vida con su amada.


De hinojos en el patio de la casa

cayó gritando al cielo con "chingaste

de oro" «cruel, ¿por qué me abandonaste?»,

«Dios mío y bienhechor ¿qué es lo que pasa?».


No supo que a su esposa sin ventura,

le dieron "tizte con andar de araña",

menos que se marchó por la maraña 

del bosque, ya perdida la cordura.


El hombre de trabajo, abandonado,

naufragó sobre un lago de aguardiente

y emprendió, menos hombre y más demente,

la búsqueda del hombre traicionado.


Se fue, se fue, se fue por los caminos 

del alcohol, la inconsciencia y el dolor.

«Se perdió, claro está, por el amor»,

decían diariamente los vecinos.


«Tal vez se embarrancó, como otros tantos»,

contaban en el pueblo las personas

y otros más que alivió con las hormonas 

sus dolores, sus quejas y sus llantos...


Yo sé que el hombre aquel viendo la luna,

guitarra en mano canta con amor:

«aunque ya me has causado este dolor,

continúo esperándote, tecuna».


Fecha: 03/05/2017

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2017.
Esquipulas, Chiquimula.




La noche de los ojos

Cuando cierro mi libro con los ojos

y la noche me llega de otro lado,

me siento circunspecto y abrumado 

recordando tus labios con cerrojos. 


La noche de los ojos es oscura,

mucho más que la noche del espacio;

no amanece si el sueño va despacio 

desgranando en nosotros su locura.


En mi noche de párpados caídos 

hay dos soles cayendo yuxtapuestos

con un fuego más rojo que el de Hefesto 

sobre mis sentimientos doloridos. 


Si no fuera tal vez por estos soles 

que de tu rostro vienen a mis sueños,

no podrían mis ojos aguileños 

prescindir en su noche de faroles.


Y tras la noche real, cuando termina,

amanece tan solo con un sol

y entonces es menor el arrebol 

y no ríe mi alma peregrina. 


La noche de mis ojos es oscura,

más oscura por ti que la del cielo,

pero por ti en el día de mi anhelo 

hay más luz que el día de Natura.


Lo malo de los soles paralelos 

(los de la realidad y mis fanales)

es que su luz quebranta los cristales 

de mis ojos confusos en dos cielos.


Tus ojos como el sol y viceversa,

mis parpados al cielo y de regreso:

este delirio en el que vivo preso 

nace de tu alegría y mi tristeza.


Fecha: 25/04/2017

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2017. 


A un amigo

Amigo, te han cubierto el horizonte,

le han quitado lo verde a tu esperanza,

para ti ya no canta más cenzonte 

que un presagio de muerte en lontananza.


El paso de tu vida se ha topado,

después de andar benévolos caminos,

con el insoslayable acantilado 

que censura tus sueños peregrinos.


Amigo, ese diagnóstico funesto 

ha abatido tu fe, ayer lozana,

y ha cambiado tu "yo" antes dispuesto 

a enfrentarse a la vida cotidiana.


No creas por favor lo que se cuenta,

que "de algo nos tenemos que morir";

yo sé que eres el hombre que se enfrenta 

con valor al destino de sufrir


Que no te den consuelo con promesas 

de otra vida en incierta dimensión,

con ello solo lastran las empresas 

que buscan en tu cuerpo salvación.


Amigo, con el cáncer en tu ser,

no te conformes con lo ya vivido;

lucha con la esperanza de vencer 

al villano por más que sea temido.


El ánimo feliz es un remedio,

el único remedio conocido,

cuando vienen las parcas en asedio 

de tu espíritu joven y florido.


Amigo con incierto porvenir, 

pues el destino aún no está trazado,

tu familia te espera para unir 

sus labios a tu rostro inmaculado...


Fecha : 28/03/2017

Estructura: Serventesio

Nota: Poema dedicado al poeta Roberto King (QPD), no recuerdo con exactitud si fue escrito antes o después de su deceso, pero hasta hoy es publicado como un homenaje a su vida y obra y como una muestra del aprecio que le profesábamos en nuestra familia.

Pablo Bejarano en 2015. 
De izquierda a derecha: Roberto King, Aristides Bejarano,
Pablo Bejarano y Erick Bejarano.


Cuando estás apartada de mis ojos

Desearía saber con quién sonríes,

quién admira tu rostro ahora mismo,

quién rozándote el cuerpo te desviste 

en los momentos que no estás conmigo...


La alegría que siento al entreverte

se transforma en tristeza cuando pienso:

"alguien que no soy yo camina alegre 

y mirando tu faz invierte tiempo".


Siento celos, amada, al presentir 

a alguien suspirando por tu rostro 

mientras sus negros ojos fija en ti 

hallando en tu mirada rastros de oro.


¡Quién pudiera rastrear con precisión 

los pasos que darás durante el día,

para así liberarse del dolor 

donde iverna hace tiempo la sonrisa!


Pero no siendo así, la incertidumbre 

me contagia de insomnio como al sol

y en el invierno escribo cuentos lúgubres 

de tu mano enlazada a otro amor.


¡Cómo duele saber que no me quieres 

y por lo tanto puedes aparcarte 

en los brazos de otro para siempre 

olvidando que tienes un amante!,


mas si pudiera ver qué cosas pasan 

cuando estás apartada de mis ojos 

quizás ya no te llamaría "amada"

y no te trataría con decoro, 


o tal vez te pondría en el altar 

que merece el amor en nuestra era,

porque a veces rendido pienso mal

y te atribuyo un príncipe, princesa.


O acaso me eres fiel como Penélope 

esperando regrese de este viaje 

por los senderos húmedos que siempre 

me hacen andar tortuoso, como antes


anduviera Odiseo por el ponto.

El caso es que te veo todo el día 

cuando te veo, igual cuando de pronto

te imagino en mis tristes fantasías.


Este dolor tan solo se remedia

uniendo nuestra vida por amor 

o si en tu pecho acaso floreciera,

como en el mío, alguna sensación,


pero solo me queda sumergirme 

en las suposiciones dolorosas 

y caminar bajo la noche triste 

preguntando al llorar: "¿Dónde está ahora?".


Fecha: 19/03/2017

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2017.
Calles de Quetzaltenango. 



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...