Abrazando tu ausencia

Ya no puedo seguir con mi triste existencia

navegando en el mar del olvido y el llanto;

ya no puedo seguir abrazando tu ausencia

ni gritando tu nombre ni queriéndote tanto.


Porque si no poseo tus ósculos benditos

no tengo primavera ni tengo inspiración;

porque si no me veo en tus ojos bonitos

se posará la cuita sobre mi corazón.


Ya no debo cargar a cuestas mi quimera

si no tengo esperanza o no beso tu boca;

ya no debo soñar con tenerte a mi vera

si llevas en tu pecho un corazón de roca.


Es mejor aceptar que no puedes ser mía,

que en estas noches tristes nunca serás mi estrella;

es mejor entender que en esta fantasía

no alumbrará jamás tu brillo de centella.


Pero quiero tus besos y no tu vilipendio,

anhelo tus abrazos y no tu indiferencia;

pero quiero saciar mi solitario incendio

con el diluvio eterno de tu grata presencia.


Quiero expulsar de mí, en esta noche umbría

este cruel sentimiento que me hace tanto daño,

o entrelazar por fin tu mano con la mía

y vencer el suplicio que vuelve cada año.


Deseo descansar de la trágica noche

hundido en tu recuerdo, ahogándome en mi llanto;

deseo descansar de amarte con derroche,

de plasmar mi tristeza en este cursi canto…


Al dejar de adorarte tal vez yo viva en paz,

pero si el corazón no deja de quererte,

pero si mis latidos no te olvidan jamás

y te nombran por siempre, será mejor la muerte.


Fecha: 04/2015

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2015


Deshojando margaritas

El alma se me abrasa al abrazar

el cuerpo inacabable de tu ausencia,

me hiere los suspiros aceptar

que no me embriagaré con tu presencia.


Mi existencia es vivir rememorando

las noches que llamábamos proscritas,

dormir y despertar idolatrando

tus manos, si deshojan margaritas.


Ahora que no puedo sonreír

es mejor dirigirme hacia la muerte...

¿Cuáles son los motivos de vivir

si no tengo la venia de quererte?


No podemos vivir de fantasías

intentando menguar nuestro dolor,

no podemos curar con poesía

los estigmas profundos del amor.


Adorarte es lo mismo que no amarme

porque en ti solo encuentro puniciones,

adorarte es igual que suicidarme

y es igual a matar mis ilusiones.


Yo deseaba luceros en mis ojos

y también mariposas en mis labios,

y en ti sólo encontré llanto y abrojos

para sellar mi vida con agravios.


Si ser feliz ya no es estar contigo,

son fútiles los versos y la prosa;

si mis brazos no pueden ser tu abrigo,

tus labios ya no deben ser mi rosa.


Si mis sueños no pueden ser de dos

es mejor disiparlos de mi mente;

si el remedio se encuentra en nuestro adiós,

yo también lo diré, plácidamente.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013


Espejismo de amor

Quisiera disipar con mis caricias

y con tiernas tertulias de pasión,

aquellas dolorosas injusticias

que un patán colocó en tu corazón.


Quiero dejar pletóricos de besos

los labios que besó sin dar amor,

curar, con alabanzas y embelesos,

tus estigmas profundos de dolor.


Yo quisiera escribir una novela

sobre el cuento que fue para tu vida,

escribir cada día la secuela

de nuestra inspiración incontenida.


Forestar, yo quisiera, los jardines

para darte claveles a granel,

mostrar a tus pupilas los confines

del amor con mis églogas de miel.


Quisiera, de tu pobre corazón,

borrar los espejismos de ese hombre

y en su lugar poner una ilusión

que junte mi apellido con tu nombre.


Quiero juntar tu cuita derramada

y tus sueños inviables y fallidos,

para hacerte con ello un cuento de hadas

y una lluvia de besos aturdidos.


Para no ver en ti ojos de mayo

ni otoños permanentes en tu sueño,

sólo fanales fúlgidos de rayo

y arcoíris brillantes y sin dueño.


Para no ver tu boca como puente

ni tus mejillas semejando ríos,

sino ver tu cabello fluorescente

alumbrando tus ojos, ya sombríos,


y que permitas que mi amor febril

llene las vacuidades de tu sueño,

alumbre, como fúlgido candil,

tu voz, tu rostro angélico y risueño.


Que sea como estrella fulgurosa

y borre la calígine que cubre

tu hermoso corazón de mariposa

y tus labios ubérrimos de octubre.


Porque tu rostro tierno y diamantino

es indeleble en mí y en mis memorias,

como tatuaje aúreo y moralino

que relata novelas amatorias.


No obstante, aunque pareces adorable,

aunque amarte resúlteme sencillo,

es nocivo, frustrante y deplorable

saber que hay falsedad bajo tu brillo.


Sé que todo el amor que yo te digo

para ti vale menos que un desaire,

que en el amor iré como mendigo

y es preciso aceptarlo con donaire.


Pero quiero tu amor con frenesí

y que sea recíproco, sincero,

y fluya eternamente para mí

y cambie mi terrible derrotero.


Consiente estoy que nuestra cohesión

en este calendario no es factible,

pero sueña mi triste corazón

con que en el porvenir sea posible.


Mientras llega ese mágico momento,

intentaré esperarte con paciencia

y acabar con mi lóbrego tormento

y llenar mi ilusión de tu presencia.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013





Luna sin miel

En mi mundo sutil se dibujaba

un futuro perfecto para dos,

donde todo el amor nos solazaba

y estábamos exentos del adiós,


donde los abalorios de tristeza

ya no contaminaban mi alegría,

donde los días crueles de impureza

no fastidiaban más el alma mía,


un idilio febril sin atonía

que llevaba en las alas de sus noches

un arsenal eterno de ambrosía,

una nube de risas y derroches.


No lograba encontrarle fin al cuento,

el ocaso mirábase distante,

yo presumía que en ningún momento

pasaríamos algo lacerante,


mas resultó efímero el amor,

pronto encontró la muerte en la rutina

y coronó tu sien con mi dolor

y rasgó mi colora con tu espina.


Dolía ver que todo caducaba,

que lloraba el amor por la anarquía,

ver que nuestra novela claudicaba,

que todo ya era peor que la utopía,


ver mi llanto cayendo en el olvido

y mi cama, sin ti, deshabitada,

recordar un momento no vivido

y la bifurcación de nuestra estrada,


pues se habían mudado a lontananza

las noches de pasión y regocijo,

había fenecido la esperanza

de mirar nuestros rasgos en un hijo.


Tan susceptible ha sido mi ilusión

que se perdió en la mar de mis problemas,

porque esta intransigible decepción

no estaba contemplada en mis esquemas.


Esta racha de lóbrego sin tregua,

esta luna sin miel de nuestra herida,

estos besos viajando tantas leguas,

no encajan en el plano de mi vida.


Yo no deseo un irrisorio amor

ni un suspiro escapando por la puerta,

yo no quiero buscarte con temor

en mi cama paupérrima y desierta,


no quiero padecer esta avidez

de querer ser feliz con mi recuerdo,

no quiero padecer esta sandez

de ser un loco con disfraz de cuerdo,


pero el amor eterno es ilusorio,

mis pétalos no han vuelto a sonreír,

aunque quise volverme ese tenorio

que aun en el placer puede sufrir.


Tú te armaste de acérrima ufanía

para omitir el triste gimoteo,

mientras yo burilaba mi elegía

inmerso en el absurdo titubeo.


Todo fue como nunca lo soñé:

emigraste dejándome tu ausencia,

haciéndote perjura con la fe,

perdiéndome en la mar de la demencia.


Te marchaste y te encuentras muy feliz

y yo en retrospectiva lloro y lloro,

intentado arrancarme de raíz

el amor que antes era mi tesoro.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013




Habitando la soledad

I

Tertulias que no van a ningún lado,

ósculos que naufragan en los sueños,

retazos de un amor apasionado:

eso asedia en las noches mis ensueños,


mientras la soledad mata mis ansias

de seguir habitando en este mundo

poblado de ilusiones y fragancias

que causan mi fracaso tremebundo.


La soledad me roba mariposas

y deja estalactitas en mis ojos,

vuelve mi tálamo un país sin rosas

habitado por cínicos abrojos.


Ella, como el arácnido, ha tejido

penas en los rincones de mi mente,

y como hornero construyó su nido

sobre el cadáver de mi amor ausente…


Y si bien mi progenie me da amor,

a veces necesito de una dama

para darle mis versos de cantor

y reír cuando diga que me ama.


Y si bien hay verbenas con amigos

y un emporio adictivo de placeres,

a veces necesito los abrigos

que te brinda el amor de las mujeres.


La soledad se ha vuelto la embajada

de nostalgia en mi pobre corazón;

es la tétrica y lóbrega parvada

de sueños en peligro de extinción,


es éxodo de amor, de amor de hostal,

una chistera llena de misterios,

es la muerte de un sueño medieval

que se ajó con millones de dicterios.


II

Yo solía escribir alegres versos,

ahora estoy cautivo en la elegía

rebosante de negros universos

que profana la muerta poesía,


pero ¿cómo borrar esta tristeza

si se fue de mis manos esa dama

que llamé y traté como princesa,

que volví religión sobre la cama?


¡Ah!, ¿cómo?, si el olvido es infalible

si a pesar de las preces y del llanto,

es como un tren expreso ineludible

que se lleva la imagen de tu encanto.


¡Ah!, ¿cómo?, si Cupido es una arana

que obnubila mi triste realidad;

¡ah!, ¿cómo?, si mi amor es cosa vana

y yo estoy feneciendo en soledad.


¡Oh!, esta soledad de mi existencia

dejó mi corazón sin fantasía

vertiendo, sobre el halo de tu ausencia,

un hilo de ligera poesía.


La soledad es un país en quiebra,

en quiebra de sonrisas y de amores;

se disfraza de rosa, pero es hiedra

que se trepa en las almas con dolores.


Qué triste es habitar la soledad,

qué triste es el exilio en el dolor,

qué triste es ir viviendo en libertad

sin compartirla con un gran amor…


A veces yo presumo que estar solo

es lo ideal: sin embustes ni traición,

dedicando la vida al dios Apolo

que alimenta mi triste corazón.


Fecha: 26/06/2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013



Mercenario amor

Él te brinda su amor por epicureísmo

en un castillo lleno de hermosos oropeles;

yo te ofrezco mi vida basada en el altruismo

y un hogar con estrellas semejando dinteles.


Él te ofrece el desfile de la bisutería

para poder comprar tu mercenario amor;

yo te doy caravanas de humilde poesía

y tú me das tan sólo un jardín de dolor.


Él agranda tu orgullo brindándote dinero

y cubre tus fanales con el brillo del oro;

yo en las noches te bordo, como borda el trovero,

un collar de lisonjas y sueños con decoro.


Él sobre su automóvil, bello y estrafalario,

te transporta a galaxias y mundos de boato;

yo, con mis sueños tristes y mi triste calvario,

empiezo a acostumbrarme a mi cruel celibato…


Yo sé bien que mis versos son una verborragia

fatal, común y cursi que no logra vencer

la cruel, interminable y económica magia

que embaucó tus fanales preciosos de mujer.


Yo sé que el sentimiento mustio, atroz, calcinante

que nace en lo profundo de mi torpe ilusión,

ha de ser deslucido frente al pulcro diamante

que ha calmado, por fin, tu profusa ambición.


Que mi lóbrego amor con su arsenal de rosas

no podrá sostener una conflagración

contra él, su riqueza y las casas suntuosas

que logran deslumbrar tu avaro corazón.


Sé bien que todo amor siempre es avasallado

ante el dinero, el físico, ante la aristocracia,

y que el hombre amoroso nace y muere sellado

con el vil desamor y la eterna desgracia…


Aunque yo te regalo poemas efusivos

y te doy este amor que es probo y verdadero,

tus vilipendios son copiosos y nocivos

y marchitan mi risa y mi idilio sincero.


Aunque intento alumbrar tu penumbrosa alma

y vencer la avaricia que te da soledad,

continúa el dinero pudriéndote la calma,

llenándote la vida de encono y fatuidad.


Los rubios espejismos que te causa el dinero

dejan con afonía mi precaria elocuencia,

lastran eternamente las alas de mi esmero

y erigen en mi tálamo el cuerpo de tu ausencia.


Porque toda alegría creada por la plata

envilece el espíritu y el alma petrifica,

haciendo las sonrisas de fúlgida hojalata

que pregonan la vida de una persona rica…


Yo espero que algún día valores la simpleza

y sepas que ella brinda amores de verdad;

que llegues al país donde todo es pureza

y el amor puede dar luz y felicidad.


Que sepas que el dinero da cosas anodinas

y Cronos las maquilla con rostro macilento,

y que el amor nos da la horas peregrinas

que no tienen final ni tienen sufrimiento.


Que con tu lozanía también se irá el dinero

al mundo donde todo se convierte en pasado,

que vas labrando ya un futuro severo

después de malherir mi corazón cuitado…


Qué triste que la vida termine siendo así:

ver cómo vas en pos de un nimbo de dinero,

ver que nunca tus ojos atracarán en mí

y tampoco tendrás un amor verdadero.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2013

Sin ti

Todo en la vida marcha como debe marchar:

si no existieran óbitos no existiría vida;

si no hubiera recuerdos no habría que olvidar;

si no existieran dédalos para qué la salida.


Si no volara el sol no caería lluvia;

si no se va el pasado no se acerca el presente;

si no viene el otoño no vemos hojas rubias;

si no existieran ansias viviría el carente.


Si no hay felicidad no habrá melancolía:

si no nacen los vates no nace el madrigal;

si no tienes llaneza morirás de ufanía;

si no cuidas las junglas, te matará el erial.


Si no trotara el viento faltarían montañas;

si se fuera el amor ya no habría suicidas;

si no hubiera derrotas tampoco habría hazañas;

si se van las quimeras no llegan las heridas.


Por el numen sublime existen los troveros:

por los crueles infundios tienen velos los ojos;

por los grandes tesoros hubo filibusteros;

y existen los suspiros por los pétalos rojos.


Por las noches fenecen los efímeros días;

por las caídas nace, en el alma, vigor:

por las malas quimeras germinan elegías;

por las profundidades se engrandece el calor.


Exceso de confianza genera incertidumbres;

por pseudocaballeros semejamos truhanes;

por las obscuras simas son enhiestas las cumbres;

por los copiosos ríos existen huracanes.


Por epicureísmo existen los expósitos;

por eternas rutinas existen los amantes;

por antiguos fracasos nacen nuevos propósitos;

por malos presidentes se crean atorrantes.


Por la riqueza toda existe la pobreza;

por los clérigos probos sigue la religión:

por nuestras peripecias encontramos sorpresa;

por la esperanza fútil no crece la ilusión.


Es por la delincuencia que sobrevive el mundo;

por la pálida parca existe eternidad;

por oprobios asiduos existe el iracundo;

por novios embusteros hay novias con frialdad.


No existe la alegría que venga sin tristeza;

y no existe la hambruna libre de mitigar;

jamás habrá pecado que ofusque la pureza;

jamás habrá cantor que no pueda soñar.


Existen por las rosas suspiros agitados;

tiene, por los volcanes, descanso el horizonte;

existen por la lluvia besos apasionados;

y tiene, por la nieve, rubor el alto monte.


Sin cordura gobierna la maldad infinita;

sin estambre y pistilo, no germina el amor;

sin dudas amatorias vive la margarita;

y sin la enervación, no valdría el valor.


Sin suplicio, la vida nos sería tediosa;

y sin las odiseas no habría adrenalina;

si no te hace llorar no eres amorosa;

y es por mirar los pétalos que encontramos la espina.


Sin copiosos caudales habría sed creciente;

sin ingentes metrópolis sobran los arrabales;

sin libros y paisajes sería intrascendente

mi vista que se marcha junto a los vendavales.


No hay nada en este mundo por la casualidad,

todo ha sido creado con suma perfección:

sin la muerte del tiempo no habría eternidad;

sin el álgido Apolo, ni lluvia ni erosión.


Todo en la vida marcha como debe marchar:

sin este verde príncipe, no serías princesa;

sin este triste amor que no consigue amar,

no estarían mis versos plagados de tristeza.


Si dejaras mi mundo, harías un desierto

donde fuera imposible cosechar poesía;

si te fueras de aquí se inundaría el puerto

do atracan por las noches versos del alma mía.


Sin tu blanca presencia habitando mi mente,

no podría engendrar esta trillada rima,

tampoco existiría este lírico afluente

si no hubiera en tu lengua la flecha que lastima.


El cosmos es perfecto y el triste corazón

va cantando su diástole al compás de tu sístole;

el cosmos es perfecto y mi alegre ilusión

sin ti me llevaría a la eterna perístole.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2012

Tu poeta

No soy bohemio, tampoco cantor,

soy un humilde y tenaz soñador;

mi inspiración nunca ha sido sublime,

pero, al saber de tu amor, se redime.


Yo no poseo el talento de un vate,

sólo el ensueño febril del orate

que en el jardín de papel, con su alma,

dibuja flores de amor y de calma,


pero si bardo me llaman ahora

es por tu rostro de flor que enamora,

por tu paraje poblado de estrellas,


porque me hiciste un humilde juglar

con tus fanales de miel y de mar,

con tu follaje de oscuras centellas.


El incansable riachuelo de musas

con el que engendro lisonjas profusas,

vive en mi ser porque tú lo edificas

con la copiosa beldad que alambicas.


Aquella rima en eterno naufragio

por la que nadie me daba un sufragio,

llegó a mi playa llamada libreta

la vez que tú me llamaste poeta,


y con mis versos formé, sobre el viento,

la sinfonía que en este momento

nutre mi alma de amor y bondad,


y encaminé la ilusión al papel

desde que tuve en los labios la miel

que destilaba tu regia beldad.


Esa metáfora en mí reprimida

como erupción que no encuentra salida,

desembocó en mi sutil florilegio

al ver tu rostro perínclito y regio.


Aquella anáfora de mis poemas

la descubrí al querer, con grafemas,

tallar tu nombre y tus ojos brillantes

en un soneto de versos triunfantes.


Pude aprender la retórica extraña

para adular tu beldad de montaña

con un poema preciso y hermoso


y descubrí espinelas, pareados,

octavas reales y versos rimados

para cantarle a tu rostro precioso.


Y descubrí que podría plasmar

en los poemas tu rostro de mar

si detenía tu boca en mis ojos

y la plasmaba con letras y antojos.


A tu llegada también el Parnaso

vino a brindarme sonetos de ocaso

para dejar mi libreta pletórica

de inspiración, de prosodia y retórica,


pues eres tú mi lirismo y papel,

eres el grácil y eterno pincel

con que revivo en el alma los versos.


Eres mi musa, también mi elocuencia,

eres la hermosa y sutil eminencia

por la que canto en los días adversos.


Vate, poeta, juglar o trovero,

aedo, bardo, cantor o coplero,

no es importante ningún adjetivo

si con mis versos ya no te cautivo,


porque la humilde y febril poesía

no es de mis manos, la musa no es mía,

es sólo el fruto que yo coseché

en tu mirada dadora de fe,


y es que quizás yo no soy escritor

y sólo escribo pensando en tu amor,

en tu cabello y tus labios de rosa,


y si lo soy, soy nomás tu poeta,

porque si un día se va tu silueta,

también se iría mi vida dichosa.


Fecha: 2013

Estructura: Soneto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2012

Alma petrificada

Siempre fue mi deseo vivir en tu quimera

y ahora, ya sin ti, se fue mi primavera

y vino la hojarasca de llanto y poesía

a alimentar con lágrimas tu mar de egolatría.


Los oscuros vestigios de un brillante pasado

dejan mi corazón marchito y desolado

buscando la manera de cambiar el destino

y llevar sus latidos de viaje a tu camino.


Me lastima mirar que muerta mi ilusión,

como barco inservible, se ha quedado atracada

en tu mar donde reina la oscura decepción.


Duele quedarme hundido en esta punición

y mirar que la fiesta de tu sonrisa, ajada,

se borra rápidamente con esta situación.


Viendo que nuestro amor ha sido más precario

que la felicidad de un triste mercenario,

es preciso empacar mi triste poesía

e irme con mis versos en una romería.


Es preciso admitir que mi triste destino

ha colocado oprobios que nublan mi camino,

y que sólo serán mis ojos una empresa

de muerte pasajera y de eterna tristeza.


Es preciso entender que ha sido tu misión

vivir lejos de mí en el país oscuro

donde gobierna siempre la negra inspiración.


Que es ahora tu sino ser sólo la razón

de vida para el hombre que cambia mi futuro

y envía al cementerio mi más grande ilusión.


Aquel castillo lírico, erigido con versos,

nos quedó tan dañado, tras los tiempos adversos,

que fue sustituido por la melancolía

plantada en mis ensueños por tu cicatería.


Mi bolígrafo umbrío se olvidó de escribirte

aquella noche azul en que empezaste a irte

y dejaste en mis manos un silencio profundo

que podría apagar el sonido del mundo.


Me quedé sin Parnaso y me quedé sin ti,

me quedé sin espíritu, sin tu amor y tu miel,

cual se queda sin alas el triste colibrí.


Perdí la inspiración, todo dentro de mí,

al saber que reías en el pecho de él

mientras yo suspiraba donde un día reí.


Todo lo que anhelé nunca fue realizado,

me quedé sin futuro, me quedé sin pasado,

y viendo que no tiene valor ni plusvalía

esta oscura, fatal y terrible elegía.


La negra soledad aterrizó en mis ojos

fundó en mí su estadía habitada de abrojos,

como si presagiara una temprana muerte

para el hombre que otrora se presumía fuerte.


Por eso ahora creo que tendré redención

si consigo tener mi alma petrificada

para no amar a nadie que hiera mi ilusión,


para no regresar a ser ese bufón

que trasplantó los ríos a su umbría mirada

por todos los desprecios, por cada decepción.


Fecha: 2012

Estructura: Soneto alejandrino

Pablo Bejarano en 2012

Dosis del pasado

Me han derrocado por fin de tu ser,

cuando creía tu amor infalible

nos alcanzó aquel epílogo horrible

y marchitó tu arcoíris, mujer.


Nuestra pasión terminó por barullo,

por tanta abulia, por tanta apatía,

porque la culpa fue tuya y fue mía

aunque dijera otra cosa el orgullo.


Aquellos días que juntos vivimos,

no volverán aunque el tiempo regrese

pues ya murió la ilusión que tuvimos,


porque no hay forma de que el sufrimiento

que me hace daño y también me estremece,

me deje en paz aunque sea un momento.


Y ya verás, corazón indecente,

que no planeo cambiar tu destino;

yo decidí bifurcar el camino

y desterrarte, por fin, de mi mente,


y mi deseo es mirarte feliz

y no enlazada a los hombres infames,

para que lágrimas ya no derrames

sobre tu rostro perfecto de lis.


Ya no te inmerses jamás en la hiel

sino en un mar de infinita alegría

que tenga amor verdadero a granel,


para que tú, de mi vida, lejana,

puedas borrar la fatal cobardía

con que eclipsé tu mirada temprana.


Al embriagarme en tu rojo embeleso

que danza igual que frontera de mar,

me he percatado que debo nadar

siempre en la extinta laguna de un beso,


y que la cuita alojada en mi mente

solo con dosis de nuestro pasado,

con un suspiro febril y encantado

se marchará de manera silente.


Yo mientras tanto, diré una mentira

al corazón para hacerle creer

que hay otro rostro y ahora me inspira,


para salvar la tristeza terrible

con la que tú fusilaste, mujer,

las ilusiones de mi alma sensible.


Ya sin tu amor, por caminos distantes,

voy orbitando los rasgos del mundo

con equipaje mortal, tremebundo,

ya sin quimeras o sueños de amante.


Sin tu presencia, no logro cantar,

he aterrizado en el negro mutismo

que me va hundiendo en el tétrico abismo

donde las cuitas se vuelven un mar,


y, sin embargo, el vergel de dolores

que entre los dos conseguimos hacer

lo vencería un racimo de flores,


porque, aunque al fin se marchó nuestro amor,

siempre estarás impregnada en mi ser,

como balandro de paz, sin rencor.


Fecha: 2012 

Estructura: Soneto de cuartetos independientes

Pablo Bejarano en 2011

Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...