He tenido en la vida

He tenido en la vida un asomo de brisa

y ríos de tristeza y lunas por sonrisa;

he vivido la vida a mi sabor y antojo,

con júbilo en los labios y en el ama un abrojo.


He tenido en la vida la invaluable fortuna

de cantarle a los ríos y besar a la luna,

y aunque hallé desamores, dolor y mala suerte,

me marcharé boyante cuando llegue la muerte.


He tenido en la vida espíritu campero,

un alma de poeta con cantos de jilguero,

y he tenido el afán de observar el enigma

que se oculta detrás de un santo y un estigma.


He tenido en la vida el concepto de infierno

y un jardín de reproches para cada gobierno,

pero también la magia de la lluvia sutil,

de los ocasos rubios o marchitos de abril.


He tenido en la vida un amigo lunfardo

y el alma coronada por la estrella y el cardo,

he tenido también una novia sagrada

que tenía su boca a mi ser consagrada.


He tenido en la vida banderas en el cielo

y estrellas pasajeras que dibujan mi anhelo,

he tenido alegría, aunque tuve cascada

de tristeza en los ojos y en mi alma enamorada.


He tenido en la vida noches de pesadumbre

en los que me allanaron la paz, la incertidumbre,

he tenido mañanas llenas de inspiración

en las que revivía mi triste corazón.


He tenido en la vida la luz del horizonte

donde nace el amor y se camufla el monte,

la ilusión de viajar por todo el firmamento

y hundirme en la grandeza de un pequeño momento.


He tenido en la vida un oleaje en los dedos

como el que han poseído infinitos aedos,

un vaivén de tristeza en la boca del mar

cuando se fue la chica que ya no pude amar.


He tenido en la vida la extraña convicción

de que tal vez viajando a los valles de Orión

con grandes telescopios, a muchos años luz,

veríamos quizás la muerte de Jesús.


He tenido en la vida amor por los volcanes

que están llenos de vida aunque se ven inanes,

y tuve un arsenal de lágrimas suicidas

que siempre fusilaron las rosas escondidas.


He tenido en la vida lugar en los proscenios

para ver cómo aplauden al mundo los milenios

y desdenes terribles de mujeres hermosas

y más tequieros falsos que verdaderas cosas.


He tenido en la vida la aurora cotidiana

que borda en los celajes la fugaz filigrana

y una sonrisa efímera, bella y multicolor

dibujada al revés por las lluvias de amor.


He tenido en la vida una sílfide hermosa

que se fugó del mar para volverse rosa,

he tenido en la vida la gracia de la vida

y, por padres y hermanos, el alma conmovida.


He tenido en la vida quimeras de corsario

que vive su odisea anclado en un acuario,

y la parafernalia de culturas y ritos

y la sabiduría de tontos y eruditos.


He tenido en la vida cosas buenas y malas,

pero más que otra cosa, he tenido dos alas

que me dejan volar feliz sobre la vida,

disfrutando y sufriendo antes de mi partida.


Fecha: 19/04/2015

Estructura: Cuerteto de rima pareada

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2019

Pablo Bejarano en 2015
La Democracia, Escuintla 




La Antigua Guatemala

Antigua, amada mía, tú que has visto mi cuita,

debes mirar también mi inmenso amor por ti,

este asombro infinito que me invade y agita

cuando veo tus rosas de color carmesí.


Cuántas veces he andado por tus calles de piedra

retozando al arqueólogo entre prístinos templos,

apoyando mis sueños en paredes con hiedra

y siguiendo en cuaresma tus benditos ejemplos.


Cuántas veces anduve orbitando tus plazas,

admirando tus arcos con miradas absortas,

los antiguos tejados de tus eternas casas

y el pasar de los años que retas y soportas.


Cuántas veces anduve en un viejo convento

admirando las fuentes que relatan historias,

mirando los volcanes que secuestran mi aliento

y siempre me confiesan un poco de tus glorias.


Antigua, amada mía, cómo no voy a amarte,

si yo nací en ti con un alma barroca,

si siempre mi paisaje lo he encontrado en tu arte

y tu nombre sagrado se acurruca en mi boca.


Antigua, amada mía, ¡oasis colonial!,

llevaré siempre en mí tus cuentos y leyendas,

tu vieja arquitectura de bellleza ancestral,

tus templos antiquísimos, tus rosas estupendas.


Antigua, amada mía, es preciso que sepas

que vives en mis ojos y en mi verso barroco

y admiro tu metrópolis, tus riachuelos y estepas

y cuando estoy lejano noche a noche te evoco.


Antigua, amada mía; Antigua, bella Antigua,

mi amor será perpetuo como tu arquitectura,

porque eres, cuna mía, la que siempre atestigua 

este amor infinito que ante todo perdura.


Fecha: 31/03/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2016



Cogitaciones

Exilia de tu espíritu el orgullo 

y también la arrogancia cruenta y hórrida,

para expulsar así todo el barullo 

que abrasa sueños con su flama tórrida.


Borra tu polución y tu avaricia,

disipa lo que empaña y no decora 

y busca cada día la justicia,

la justicia sagrada de la aurora. 


Camina en el difícil derrotero,

transige sus vallados vanidosos;

si liberas tu alma de lo austero 

tendrás vigor y días primorosos.


Insiste un poco más para horadar 

el anhelo que crees inalcanzable,

sé como estío en busca de alumbrar 

el invierno más ruin y miserable.


No caigas en la hostil iniquidad 

y nunca será dura la secuela.

La maldad asesina a la maldad 

como fuego que va de vela en vela.


Es decir: no es tiránica la hoguera 

si a su dermis de sol estás remoto.

Es decir: la alegría es hacedera 

después del huracán y el terremoto. 


No abdiques a tus sueños o a tus metas 

aunque a veces parezcan imposibles,

insiste, como insisten los poetas

en evitar los versos predecibles. 


Vuela como los cúmulos viajeros 

y deja que te arrastre el vendaval;

andando por los días pasajeros 

dejarás un vestigio universal.


Evita la locura y la coherencia 

y no niegues la vida tras la muerte;

a veces lo que es bello en apariencia 

nos trae pesadumbre y mala suerte.


Cuando ya no vislumbres el futuro,

busca bajo el pasado cosas buenas:

es mejor regresar a lo seguro

que caminar, acaso, hacia las penas.


Aniquila tus lóbregos momentos 

y empieza a divisar nuevos levantes,

colorea tus días con pigmentos 

de sonrisas y sueños hechizantes.


No vivas eclipsado de pavura,

haz las cosas con alma de valiente,

lucha siempre guardando la cordura

y lucha con el cuerpo y con la mente. 


Con bulos, con infundios no construyas 

un mundo reluciente y deslumbrante,

porque la verdad hace de las suyas 

y un día quedarás como farsante. 


Haz que cada crepúsculo en tu vida

te constele de oro el corazón,

haz que cada tristeza y cada herida

termine siendo luz e inspiración. 


Sé sigiloso siempre al proceder 

para que no comentes contumelias;

busca la salvación en la mujer,

sé geométrico como las camelias.


Saca de tu existencia el narcisismo 

que luego volverá como una arana,

que luego volverá como un abismo 

cuando raye a tu frente alguna cana. 


Itera tu batalla y tentativa 

de alcanzar el sueño inalcanzable 

y ya no existirá la disyuntiva 

entre lo que es inviable y lo que es viable.


Entiende que en los célibes no existe 

el deseo y son célibes por gusto, 

y cuando hay uno célibe, mas triste,

es que sigue un camino ruin e injusto. 


No exijas que alguien cumpla tus afanes 

y lucha tú por ellos ahora mismo,

si alguien más se alimenta de tus panes

continuará en tu estómago el abismo.


No te vuelvas lunfardo con descaro 

porque serás nocivo para el mundo

y cuando necesites un amparo 

nadie te ayudará por furibundo. 


Sé bueno y llegarán las cosas buenas,

procura que tu risa sea insignia 

que indique paz en medio de las penas, 

de las noches de llanto y la ignominia. 


Si tu felicidad es verdadera 

no puede amedrentarte la tortura,

si buscas en invierno primavera 

buscarás ser juicioso en la locura.


No acumules fortuna sorprendente

para que no le heredes a tu hijo 

esa cicatería intermitente 

que mata poco a poco el regocijo.


Recuerda que eres vástago de Dios

y debes ser un ser inmaculado,

así, cuando a la vida des tu adiós,

irás a un mundo probo y consagrado.


Fecha: 21/02/2014

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2014

Fragancia a pasado

Estrella y princesa mía,

te quiero fervientemente

con todo el amor silente

que duerme en la poesía.


Te amo sin algarabía

con el alma y con la mente,

con un amor recurrente

que no tiene plusvalía.


Te quiero como el cobarde

que inmerso en la soledad

suspira oliendo la tarde.


Te amo sin hacer alarde,

sin mostrar felicidad,

sin el orgullo que arde.


Con un amor timorato

que se esconde tras los ojos,

busco tus pétalos rojos

detrás del anonimato.


Con un amor insensato

que no teme a los abrojos,

te pido, puesto de hinojos,

que me mires por un rato.


Te quiero con el pavor

que me inspira el vilipendio

cuando voy buscando amor.


Te quiero con el dolor

que le da vida a mi incendio

y consume mi interior.


Te quiero con ansiedad,

sin infundios o medida,

y sin embargo, mi vida

se consume en soledad.


Me llena la vacuidad

y me traspasa la herida,

como traspasa al suicida

la voz de la eternidad.


Cada ósculo inventado

construye en mi corazón

un ensueño inmaculado


y una fragancia a pasado

que nutre la inspiración

para un poema esmerado.


Muy a pesar de los besos

que he dado en busca de olvido,

nada de lo sucedido

supera tus embelesos,


porque te amo con excesos,

con un amor desmedido

que no sale de su nido

y no goza de recesos.


Te quiero con poesía

y te quiero con la palabra

que construye una elegía.


Te quiero con fantasía,

con la voz suave que labra

el fulgor de cada día.


Diciendo a todas te quiero

y fingiéndote amistad,

vivo en una falsedad

con máscara de embustero.


Camino en el derrotero

donde está la libertad,

igual que la soledad

haciendo daño severo.


Lo más triste del planeta

es darle a ojos cerrados

la voz suave del poeta,


es correr como cometa

en los caminos helados,

lejos del sol, que es la meta.


Yo no sé si alguna vez

me armaré de valentía

o quizás de poesía

dejando la timidez,


si algún día la avidez

de entregarte el alma mía

y compartir tu alegría

derrotará tu altivez.


No sé si tendré valor,

si tendré oportunidad

de confesarte mi amor


y atracarnos con pudor 

donde la felicidad

ponga fin a mi dolor.


Fecha: 01/2015

Estructura: Sonetillo 

Pablo Bejarano en 2015


Amatitlán

Cuando empezaba a conformarse el mundo,

Dios hizo, con sus manos de pintor,

un paisaje erizado de fulgor

llamado Amatitlán. De lo profundo


de sus aguas, sus cerros y boscajes,

emerge la silueta del Pacaya

con su aspecto de tórrida atalaya

para apuñalar todos los celajes.


La mezcla de lo azul y lo cetrino

que se duerme entre el lago y las montañas 

construye asombro en cada peregrino


que ha venido de lejos a observar

cómo guarda la tierra en sus entrañas

un fragmento esporádico de mar.


Y después fue adornado con la gente

y con la magia del funicular,

donde el turista sube a divisar

el color de esperanza y mar ardiente.


Edificaron en su antigua vera

el hermoso Castillo de Dorión,

para brindarle al vate inspiración

con la Edad Media y con la primavera.


Entonces pudo verse sobre el lago

un madrigal de rima consonante,

hoy malherido por el mal aciago


que a sus bellas ondinas aniquila;

por eso, hermanos, es preponderante

conservar lo que aprecia la pupila.


Desde ahí puede verse la hermosura

de la verde Laguna de Calderas

que, en su acuático aljófar de quimeras,

lleva la poesía y la ternura,


lleva el numen de cada peregrino,

de mi mente y mi mano de trovero,

y se hunde en el largo derrotero

del poema y su rítmico destino.


Y podemos mirar la tradición

cuando en el lago va el Niño de Atocha

derramando su paz y bendición


en todos los que buscan, con la fe,

encaminar su alma por la trocha

en donde alguna vez caminaré.


Amatitlán es gloria y paraíso,

es cuna de crepúsculos dorados

y deja nuestros ojos extasiados

cuando el viento da vuelta en su carrizo.


Su volcán es eterno centinela

de jóvenes, de niños y de viejos

y en su rostro se tienden los reflejos

del crepúsculo suave y su acuarela.


Sus ocasos son bella orfebrería

acostada en los cúmulos viadores

y sus mañanas son de poesía,


sus noches un resumen estelar

y sus aguas el llanto de las flores

que tienen la fortuna de llorar.


La procesión que va sobre las olas

siembra ilusiones en su itinerario

y le brinda sonidos al breviario

de las personas que se sienten solas,


va sembrando milagros en las almas

de su pueblo y de toda la nación

y la gente demuestra devoción

dibujando un capullo con sus palmas.


Amatitlán es gloria y es edén,

es la obra maestra de Natura,

resplandece al compás de su vaivén,


el vaivén que tomó de los follajes

y es la danza premiosa que perdura

coqueteándole a todos los celajes...


Amatitlán, no existen adjetivos

para expresar la magna excelsitud

que se desborda como inmenso alud

de paisajes hermosos y festivos,


y no existe poema lisonjero

que logre darle rima a tu hermosura,

porque resulta poca la ternura

que pudiera mostrarnos el trovero


cuando se trata de escribir por ti.

En tu paisaje glauco se condensa

el vuelo pertinaz del colibrí,


los parajes que mira el azacuán,

el universo y su extensión inmensa,

porque eres un crisol, Amatitlán.


Fecha: 19/02/2014

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Pablo Bejarano en 2016
Lago de Amatitlán, Guatemala


Ayutla

En el umbral del universo azteca,

en el ocaso del planeta maya,

Dios inspecciona desde su atalaya

la más grande beldad guatemalteca.


En la vera del diáfano Suchiate

que reptando disgrega dos países,

un paraje de prístinos matices

acrecienta la ráfaga del vate.


En San Marcos se encuentra adormecida

y lleva el nombre de Tecún Umán

esta ciudad de gente conmovida.


Es un lugar de ocasos carmesí,

un reino con mañanas de azafrán

que embriaga, con dulzura, al colibrí.


El Naranjo da ósculos fluviales

al encanto de Ayutla en la frontera,

¡oh orgullo de la Eterna Primavera

que posee embelesos siderales!


La falange de fúlgidos luceros

que ha sido comandada por la luna,

constela cada noche la comuna

poblada por encantos lisonjeros.


Es Ayutla la puerta a la nación,

un pedazo de edén en este mundo,

la simiente sutil de mi ilusión.


Es Ayutla un océano de cristal

y posee el encanto rubicundo

de algún ecosistema celestial.


El nombre del caudillo nacional

corona su preciosa cabecera,

defiende a Guatemala en la frontera

con vigor aguerrido y ancestral.


Su nombre es el sumario de la historia

que dejara el pasado con la lid

donde murió el intrépido adalid

que su nación eterizó con gloria.


Es Ayutla la bella remembranza

del más bello y acérrimo guerrero

que sembrara en su tierra la esperanza.


Aquel que se enfrentara con la suerte

para hacer en nosotros hacedero

un camino mejor hacia la muerte.


Después del español y su perjuicio

la nombraron Ayutla por los motes

que indicaban que para los ayotes

poseía agro ubérrimo y propicio.


Ayutla es el pontón que cohesiona

el numen, el poema y la ilusión,

es Ayutla la pétrea inspiración

que todos mis renglones impresiona.


Es Ayutla el aljófar eminente

que alumbra cada noche y cada día

con todo su esplendor incandescente.


Es Ayutla el edénico aposento,

la musa con que muere mi elegía

y sube mi poema al firmamento.


Andar enteramente en el planeta,

caminar en Mompós o en Barcelona,

no es lo que me fascina y me emociona,

no es lo que me convierte en un poeta.


Porque en cada momento desearía

caminar hacia Ayutla inmaculada

y palpar esa tierra embalsamada

por cascadas de amor y de ambrosía.


Con nada es asequible cotejar

la beldad que en Ayutla se vislumbra

y es capaz de hacer poco cielo y mar.


Ayutla es un titánico diamante,

sol que disipa toda la penumbra

y me asesina cuando estoy distante.


Fecha: 05/01/2014

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de Ayutla, San Marcos, 2024

Pablo Bejarano en 2024,
Acto de premiación en Ayutla, San Marcos,
Aparecen en la foto,  de izquierda a derecha:
Ronald Roduel Pérez García,
Pablo Bejarano, 
Fidel Flores y
Arístides Bejarano 



Madre

Es ella el sol y cubre mi paisaje,

la brújula y orienta mi camino,

ella es la constructora de mi sino,

la que tiene pavor si voy de viaje.


Ella tiene su rostro mortecino

y más de alguna cana por follaje,

ella olvidó por siempre el maquillaje

cuando yo me crucé por su destino.


Es ella mi crepúsculo y mi ocaso,

y, aunque desobediente, soy su orgullo,

aun cuando he caído en el fracaso.


Ella borra con besos mi barullo,

yo le pago con rimas cada abrazo,

cada lágrima, ósculo o arrullo.


Siempre estuvo cuidando cada sueño

que nacía en el fondo de mi ser,

siempre ha sido la límpida mujer

que exilió los enojos de su seño.


Yo nunca he conseguido comprender

de dónde ella sacado tanto empeño

para plantar en mí ese diseño

del humano difícil de vencer.


Tan solo sé que es la mujer sagrada

que me obsequió su amor y a un buen papá,

y a mi ser siempre estuvo consagrada.


Es ella mi querube, claro está,

también la centinela inmaculada

que llamo, con ternura "mi mamá".


Fecha: 10/05/2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2015



Ojos de esmeralda

Mirar cómo navegas en la boga

vestida de belleza y perfección

y exhalar un suspiro de emoción,

es el cuento terrible que me ahoga.


Soñar con tus pestañas infinitas,

con tus labios de rosa sempiterna,

soñar con tu mirada que se invierna,

se volvió mi odisea favorita.


Ver en las pasarelas tu figura

como una romería de embelesos,

poco a poco me roba la cordura.


Anhelar el almíbar de tus besos,

es triste, cuando veo en tu cintura,

un encanto que a todos deja presos.


¿Cómo hacer que tus ojos soñadores

vean mi faz, escasa de hermosura?

¿Cómo hacer que tu blanca arquitectura

se estremezca con versos y con flores?


¿Cómo hacer que dirijas tu mirada

al puerto donde viajo con mi pena?

¿Cómo puedo traerte a la verbena

donde serías reina inmaculada?


¿Cómo hacerme notar en la jauría

que camina detrás de tus encantos,

si tan sólo poseo poesía,


sin son pocas las rimas de mis cantos

para hacer que florezca tu alegría

como lo hacen los bellos amarantos?


Cuántas veces tu rostro de esmeralda

se adornó con ciruelas en la boca,

cuántas veces tus labios en la copa 

bebieron al ganar otra guirnalda,


mientras solo veía tus retratos

disparando suspiros en el viento,

deseando que viniera ese momento

cuando todos los besos fueran gratos.


La selva de tus ojos me fascina

y la piel delicada de tu espalda

es la brecha triunfal donde camina


el sueño inverosímil que respalda

la magia de tu boca alabastrina,

la gracia de tus ojos de Esmeralda.


Fecha: 07/05/2015

Estructura: Soneto de cuartetos independientes

Pablo Bejarano en 2015


Canción a Dios

Ya le he cantado a todo el universo:

a las nubes dormidas en la mar,

a los amaneceres en el lar,

al aguacero rítmico del verso,


a la beldad de un rostro suave y terso,

al amor infeliz del lupanar,

al sueño que no pude realizar,

pero en mi mente sigue estando inmerso.


Con amor le canté a la musa Erato,

a la fuente inmortal de mi dolor,

a la ternura inmensa del neonato,


a la ilusión que sufre de maltrato,

a los nimbos platóricos de albor,

al pasado dormido en un retrato.


Le he cantado al suplicio y al placer,

al intersticio que vetó los besos,

a las cuentas que caen por decesos,

a las pestañas del amanecer,


a todas la campanas sin tañer,

al baile sin canción de los cerezos,

al portal que se abre con bostezos,

a la sonrisa fresca de mujer.


Ya le he cantado con dedicación

al invierno y su hiel de celibato,

al jardín bicolor de inspiración,


a los fiascos que da la emulación,

al oro que al crepúsculo hace grato,

al sonido triunfal de la canción.


Con palabras que llevan ilusión

le he cantado a la flor y su corola,

al penacho canoso de la ola, 

a los besos henchidos de pasión,


al valor que hay en cada concesión,

a la luz prisionera en la farola,

al la luna de argento y a su aureola,

al erguido volcán y su erupción,


le he cantado al cometa peregrino

que le dibuja cejas a la luna,

a mi perfil antiguo y aquilino,


al fuerte sufrimiento del bobino,

al desierto rayado por la duna,

al celaje dorado y vespertino.


Le he cantado a bandadas y a quimeras,

al cuerpo impredecible de la nube,

a las alas barrocas del querube,

a las olas de viento en las banderas.


Como Hamlet, mirando calaveras,

cantando en la necrópolis estuve,

y demasiado tiempo me mantuve

alabando miradas y caderas.


Le he cantado a la luna cuando es hoz,

a la proximidad de las estrellas

lejanas, a lo grato y a lo atroz,


le he cantado al romance de los dos,

y cantándole a esas cosas bellas,

he escrito una canción que es para Dios.


Fecha: 02/02/2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2015




Romeo sin Julieta

Esos fanales tuyos que parecen planetas,

esa boca de flor y sus dos hemisferios,

el bello corazón latiendo con dicterios,

las manos que cautivan la voz de los poetas,


ese cabello negro imitando cometas,

esas manos sutiles plagadas de misterios,

los suspiros venciendo mi orgullo y sus imperios,

la mirada que imanta a los anacoretas,


esos brazos perfectos que no me dan abrazos,

las quimeras de amor en donde yo no habito,

esas altas pestañas soñadas para ocasos,


este siempreteextraño que talla mis fracasos,

el brillante futuro donde todo está escrito

y no enviará Cupido hacia ti sus flechazos.


Esas blancas montañas que cruzan mi delirio,

esa límpida piel como sangre de invierno,

esos ósculos falsos que al pasar son infierno,

esos sueños distantes labrando mi martirio,


ese vaivén sensual que se volvió mi cirio,

esos ojos buscando mi voz en el cuaderno,

los volcanes posados en tu corpiño tierno,

los labios que copiaron su figura del lirio,


esa curva escabrosa que forma tu cintura,

esos cometas negros enmarcando tus ojos,

esos muslos ebúrneos de bella arquitectura,


ese río perfecto con caudal de ternura,

el abismo sublime de tus pétalos rojos,

esa nívea sonrisa de feliz catadura.


Estos dedos que cuentan sílabas en tu honor,

esas mejillas suaves pintadas con sonrojo,

la amarga margarita que por tu amor deshojo,

las columnas mostrando tu risa y su fulgor,


la perfección que tienes fomentando mi amor,

este sueño imposible punzante como abrojo,

esta pandemia triste que se lleva mi antojo,

esta acre soledad y mi terco dolor,


el ignoto ladrón de tu alma y tu suspiro,

las mariposas leves que no vuelan en ti,

las noches apagadas donde lloro y deliro,


la posible inocencia en la que yo me inspiro,

los poemas inéditos de verso baladí,

el caudal de tristeza que en tus lágrimas miro.


Este diario de amor que te asila en sus folios,

este triste Romeo que no tiene Julieta,

esos ósculos blandos convertidos en meta,

los sueños donde hace, la realidad, expolios,


las letras infinitas haciendo monopolios

en las páginas blancas que piden tu silueta,

los enigmas en ti por los que soy poeta,

los latidos que son tus cunas y mis solios,


esta cita de amigos que aumenta mi avidez,

esos tenues oteros debajo de tu espalda,

ese espíritu bueno manando candidez,


esa ambigua amalgama de experiencia y niñez,

tu estirpe de princesa sin ocupar guirnalda,

la albura inmaculada que gobierna tu tez.


Esos ojos y labios, ese negro cabello,

estos sueños nefastos, esta cruel soledad,

esas altas caderas, tu hermosa libertad,

estos versos cupídicos de trovador plebeyo,


esas pecas de ocaso y su rojo destello,

este ser camelado, esta triste amistad,

este oleaje en las manos, mi terrible ansiedad,

esta asidua memoria, este adiós sin resuello.


Tengo muchos motivios para amar tu grandeza

y profusas razones para emprender tu olvido:

el júbilo de verte, sin verte la tristeza.


Tengo muchas razones para amar tu belleza

y mil para borrar tus desaires bandidos,

pero millones para decirte: “mi princesa”.


Fecha: 31/01/2015

Estructura: Soneto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2015




Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...