Selvas y lagunas

El tiempo ya se marcha, corazón, 

y otros días vendrán a nuestros sueños,

tendrás otros amores y otros dueños,

pero no perderás mi inspiración.


La noche llegará con su aluvión 

de estrellas y de efímeros diseños 

al tálamo vacío, sin ensueños,

y a tu vida repleta de pasión. 


Ya no recordarás aquella historia 

de nuestro amor fugaz y de las aves

que volaban en ti llenas de euforia,


y así, cuando me ataquen días graves,

será imposible asirme de la gloria,

porque ya no estarán tus labios suaves.


El tiempo ya se marcha, reina mía,

se marchan nuestros soles, nuestras lunas,

llevándose con ellos las fortunas 

que encontrábamos entre la ambrosía...


Hoy perdí aquella carta que decía 

que me dabas tus selvas y lagunas,

y los caminos de tus aceitunas 

se encaminban a mi poesía...


El tiempo se marchó y todo ahora 

me dice que ya reinas en un trono 

donde un collar marmóreo te decora...


El tiempo se marchó y el abandono 

ha encerrado mi espíritu que añora 

los besos ya traslúcidos por Cronos.


Fecha: 2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2016
San Pedro la Laguna, Lago de Atitlán.


Perfume marchito

I

¿Adónde se marchó aquel encanto,

aquel complejo tuyo de amaranto?


¿Qué pasó con tu risa de platino 

y con ese vaivén que en el camino 

convierte la clemátide en espino

con la alquimia sutil de tu destino?


¿Adónde se marchó tu perfección 

y en qué se convirtió tu corazón?


¿Dime qué has conseguido con el llanto 

oculto tras un gesto marmolino?

¿Qué has hecho de mi triste inspiración?


II

Dime si alguna vez llegaste a amar,

si dejaste de ser número impar.


Dime si acaso es bueno ser perfecta

o si te trae bien ser la arquitecta 

de un mundo donde el cielo se proyecta 

como una fuente pura e insurrecta. 


Dime qué se sintió ser la escultura

que siendo majestuosa no perdura.


Dime de qué sirvió ser como el mar

y tu beldad translúcida, insurrecta,

si tu alma se marchita y te tortura.


III

¿A dónde se fugaron los complejos 

por los que idolatrabas los espejos?


Tu antigua condición de luz y estrella,

tu aspecto rutilante de centella

¿te salvará tal vez en la querella?

¿Te servirá si quieres dejar huella?


¿A dónde se marchó tu faz de flor 

que posee belleza sin amor?


¿Qué pasó con los hombres que perplejos 

alababan tu cuerpo de doncella 

y morían deseando tu candor?


IV

Ya ves que los encantos más bonitos 

son cedros que también quedan marchitos.


Ya ves que la beldad que se presume 

por intensa que sea se consume, 

ya ves que está marchito tu perfume 

y no hay huella que el tiempo no te sume.


Ya comprendes que el cuerpo es una reja 

que porta el corazón, no lo refleja


y que los embelesos son benditos 

solo si la virtud no se consume 

aun la piel se nuble y se haga vieja.


Fecha: 06/08/2015

Estructura: Rima jotabé 

Premio: Tercer lugar en el XIII Certamen Poético Internacional de Rima Jotabé, Valencia, España (2024)

Pablo Bejarano en 2016


Soñando con el cielo

Arrancándole al sol su rubia espada 

y quitándole un labio a la gardenia,

quiero plasmar mi inspiración sagrada,

buscando en campos fértiles tu venia,

para hacer una égloga soñada. 


Oh, tesoro sublime de Tundama,

permite que mis ojos se solacen 

con los soles boscosos de una dama,

permite que mis versos se desplacen

por tus calles brillantes como llama.


Si junto las estrellas con mis versos 

y las coloco en ti como collar,

puedo encontrar profusos universos,

puedo encontrar la magia de la mar

en tus paisajes claros y diversos.


Permite que descanse en ti mi canto,

Cerinza, y que en tu templo mi plegaria 

pida por cada ser del camposanto;

permite que mi vida lapidaria

en ti pueda olvidar todo su llanto.


Permíteme que cante de tu gloria 

cada acontecimiento peculiar 

que ha labrado la sabia de tu historia;

sin mentir, sin hurtar y sin matar 

la ventura es en ti como una noria.


Hoy corre en mi poema cual riachuelo

la sangre de ese enero cerinzano 

en que tu geografía sobre el suelo

emergió como un árbol que lozano

crece y crece soñando con el cielo.


Y sobre el corazón de Boyacá

brillas como la estrella más hermosa,

fulguras como brilla en Sololá

un lago de beldad esplendorosa,

porque hay belleza aquí y también allá.


Eres pequeña y eres para América

una nube cetrina y delicada,

un prado de belleza que quimérica

se extiende en una patria inmaculada

a salvo ya de tiranía ibérica


Cerinza, estás impresa en la mirada 

y en los cielos oscuros de los ojos,

eres como una idílica alborada,

como el ocaso sobre los abrojos,

eres belleza, luz, eres la nada.


Ni Guanajuato ni París ni Viena

poseen un encanto como el tuyo,

ni Mompós ni la misma Cartagena

le han brindado a Colombia tanto orgullo

como tú que eres breve y eres buena.


Nada puede igualarse con tu encanto,

nada puede igualarse con mi amor,

oh, Cerinza que tienes tanto, tanto,

parecido al Edén y al ruiseñor,

haces mejor el mundo con tu canto.


Y cómo no escribirte si hubo un día 

que tu luz hizo soles en mi ser,

si al nombrarte me invade la alegría

de saber que una noche al perecer 

regresaré a tu tierra y tu ambrosía.


AÑO: 08/2015

Estructura: Quinteto 

Pablo Bejarano en 2015




Ilusiones suicidas

Que nunca te gobierne la inicua fatuidad 

para que tu país no tenga soledad.


Si alguna vez te invade la cruel melancolía 

ojalá que consigas hacerla poesía.


Libérate del lastre y de las decepciones 

para que en tu equipaje solo tenga ilusiones.


Haz un puente del sueño hacia la realidad 

para que pronto alcances amor, felicidad.


Cuando en tus ojos haya ilusiones suicidas 

no pienses que incurables son todas las heridas.


Ve como polizón oculto en el amor

para huir de la isla terrible del dolor.


Aprieta con tus manos la rosas, los abrojos;

sabrás que hay cosas bellas solo para los ojos.


Si estás en la falange de los enamorados

podrás ver las estrellas con los ojos cerrados.


Sufre como Jesús, ama como Teresa,

como Facundo Cabral derrota la tristeza.


Los cúmulos abraza y bébete la mar,

sufre, pero perdona, es el arte de amar.


Y si en las rosas vienen espinas de dolor,

la tristeza vendrá escoltando el amor.


Entiende que en la vida la voluptuosidad 

está en la poesía, también en la humildad.


labriego en los prados que tiene la alegría 

y cosecha tus sueños de gloria y poesía.


No busques regocijo valiéndote de insidias,

no abortes tus ensueños hundido en las desidias.


Que el manto tenebroso de la caducidad 

no cubra nunca más al hombre de bondad.


Que el veneno infalible de la negra avaricia 

no marchite en los bardos su lírica pericia.


Tampoco que lo adusto y lo vil del camino 

provoque los tropiezos de tu sueño divino.


Ojalá que la gente pecadora y proterva 

no polucione más la paz que se conserva.


Seguro vencerás verdades venenosas

y también las mentiras que han nombrado piadosas.


Sigue las directrices que manda el corazón 

y lucha por cumplir tu sueño y tu ilusión.


Que nunca te enamores del encanto somero

sino de alguien con alma lírica de trovero.


Ya no uses los versos si no es por la mujer

que adoras, que deseas y te hace estremecer.


Salva nuestro planeta, con besos y alegría,

borra con tus quimeras la negra tiranía.


Navega en los cajones de cada remembranza 

para hallar un pasado que te brinde esperanza.


Empieza a navegar en las olas del sino

y ellas te llevarán a todo lo divino.


Aléjate de aquellos que solamente hieren

y lucha por no ser de los hombres que mueren.


No pienses que el amor es la vida completa,

pues existen las flores, los mares, el cometa.


Vive, llora y sonreí, goza, sufre, florece

porque no todos viven, pero todo fenece.


Fecha: 07/11/2014

Estructura: pareado francés

Pablo Bejarano en 2013




Sol bajo la lluvia

Pude verte en la acera 

con el cuerpo divino 

y miré primavera 

tapizando el camino. 


Una lluvia caía,

como sol te veía


desafiando lo gris

con tu brillo supremo;

me sentía feliz 

como barca sin remo.


Una lluvia caía,

como sol te veía,


cuando hacías vapor 

de la lluvia atrevida 

que buscando calor

en tu cuerpo caía.


Al pasar a mi lado

un oasis de estío 

en mis ojos mojados

fue calentando el frío.


Una lluvia caía 

como sol te veía.


La calígene espesa 

temerosa subía 

a los cielos; tristeza 

al mirarte sentía.


Una lluvia caía 

como sol te veía,


mientras tu blanca risa 

se anidaba brillosa 

en la triste cornisa 

de mis ojos de rosa.


Yo no te dije adiós 

para no interrumpir 

esa órbita, amor,

donde anhelo vivir.


Una lluvia caía 

como sol te veía,


cuando el cielo grisáceo 

se adueñó de lo azul,

no hubo en el espacio 

más estrella que tú.


Una lluvia caía 

como sol te veía.


Al marcharse la lluvia

cada charco en su espejo 

te reflejaba rubia 

y quedaba perplejo.


El azul regresó

a la frente del cielo 

y ya nunca lloró 

imitando tu pelo.


Una lluvia caía 

como sol te veía.


Luego el sol regresó

a brillar rubicundo,

con su brillo cubrió 

el columpio del mundo.


Una lluvia caía 

como sol te veía:


para el nuevo arrebol,

para el bello abedul,

ya no hubo más sol

que ese sol que eres tú.


Fecha: 07/10/2015

Estructura: Cuarteta con estribillo 

Pablo Bejarano en 2015



La poesía

Es idioma inmortal de los poetas,

el estro que en las plumas se radica,

es una mariposa con inquietas 

alas; y con sus signos alambica 

ternura como el agua en las glorietas;

con versos inmortales nos predica 

verdades y sublimes pensamientos 

que levantan ebúrneos monumentos.


La poesía es un jirón del alma

que se vuelve visible al germinar,

es una ola diáfana de calma 

rimada entre las páginas del mar;

la inspiración con símbolos empalma 

para con altos versos conformar 

un conciso y bucólico poema 

para adular a nuestro ecosistema.


Blasón es de las letras para el mundo 

con sus versos sutiles de jilguero,

con silenciosos trinos da un jocundo 

cántico como todos los troveros;

es la noche del ser meditabundo 

que armado con sus folios y tinteros 

escribe un madrigal lleno de arcanos 

como extensión sagrada de sus manos.


Dilusidarla es un reto complicado 

pues la sublimidad es inefable,

es camino difícil y nublado,

pero también hermoso y confortable,

es arte de otro mundo revelado 

al hombre que lo hace perdurable 

y mediatiza para que en el mundo 

exista siempre un ser cogitabundo.


La poesía es voz y sortilegio 

nos llena de alegría y acrisola,

habita en la figura de un arpegio 

y entre la redondez de la corola;

nace de la pobreza y de lo regio,

en el paño de lluvia, en la farola,

en la curiosidad de las retinas 

que son, en los grafemas, peregrinas.


El más alto designio del cacumen 

es brindarle cultura a los incultos 

y en los versos que brotan de su numen 

ilumina los códigos ocultos,

la poesía es diáfano cardumen 

que combina lisonjas con insultos,

de una manera culta y delicada

nos hace conquistar a nuestra amada.


Poesía es el arte más onírico,

es umbral y es ocaso obligatorio,

es, aún en el verso más empírico,

una verdad, un símbolo, un emporio;

poesía es el arte de hacer lírico 

el Infierno y también el Purgatorio;

ornamenta la vida del bohemio 

y nos da una metáfora de premio.


Es como una parvada de sonetos 

navegando hacia el sur de las retinas;

es un río escabroso de cuartetos 

galopando en las mentes moralinas,

es la lira, es el zéjel, los tercetos,

pesadumbre con letras cristalinas,

el llanto que se oculta en la espinela,

en la voz del bolígrafo y su estela.


Su linaje es sublime y es suntuoso

y viene desde tiempos ancestrales

lisonjeando el paisaje más hermoso:

a la mar, a la jungla y los eriales;

en su espíritu azul y primoroso 

posee partenones y turpiales,

es fuente inacabable en que la gloria 

adorna con metáforas la historia.


En los días más prístinos, lejanos,

germinó con esencia inmaculada;

funda el reino de Apolo en nuestras manos

y hace de nuestra alma una cascada 

de pensamientos antediluvianos;

la poesía hace de la nada,

como un sol de brillante libertad,

un mundo donde reina la verdad.


Fecha: 14/01/2014

ESTRUCTURA: Octava real

Pablo Bejarano en 2014.



Semana Santa

El morado amanece sobre las jacarandas

y a las rúas invade el vaivén de las andas,

se eclipsa el horizonte con las olas de incienso 

y se atuendan las calles con enjambres de flores, 

esteras de serrín y diversos olores

que hacen nuestro fervor el más grande e intenso.


Y mientras las alfombras se bañan con escarcha,

los jilgueros de bronce entonan una marcha 

que adorna con sonido el cruento sacrificio

del hombre vuelto mártir por todos los pecados

que fueron redimidos y fueron perdonados 

hace ya dos mil años con su noble armisticio.


Las alfombras, las marchas, la mirra y el corozo,

las andas imponentes y el pueblo fervoroso 

dibujan la belleza en las calles de Antigua,

mientras se procesiona entre nubes de amor

al Cristo milagroso con pasión y fervor 

y el pueblo acrisolado se hinca y se santigua.


¡Procesiones de Antigua, sublime tradición!

Por la que muestra el pueblo su fe y su devoción

y puede recordar el óbito divino,

yo quisiera impregnar con su solemnidad 

este canto de fe, de amor y de lealtad,

como todo antigüeño y todo peregrino.


El sol en esta fecha parece cucurucho,

mientras canta el pitillo que en cada rúa escucho

como el presagio santo que anuncia procesión,

y sale la tristeza del alma penitente 

cuando aflora de nuevo el fervor recilente

inspirado en la vida y la resurrección. 


Se vuelven a vivir en las calles cansadas,

en los templos eternos y las tapias dañadas

y en las almas que envían a lo alto sus preces,

el suplicio y la muerte del maestro Jesús 

que de nuevo llevando en sus hombros la cruz 

perdona los pecados y nuestras altiveces.


El Domingo de Ramos se escucha algarabía,

entre palmas y loas se ve la romería

y de lunes a jueves se sufre junto a Cristo,

al llegar Viernes Santo anochece el devoto,

el Sábado de Gloria el mundo queda roto

y el domingo se cuenta que al Mesías han visto.


Las nubes de madera que ha Jesús han llevado

derramando su amor de tejado en tejado

dormirán otro año junto a su floritura;

se van las jacarandas, las flores, el serrín,

el arte, los olores, todo llega a su fin,

se va semana santa, pero la fe perdura.


Fecha: 11/03/2015 

Estructura: Sexteto 

Pablo Bejarano en 2015



Poeta

Se viene con el cuerpo destinado 

para ser un auténtico poeta,

como viene el oasis con el hado 

de ser en el desierto anacoreta;

se viene con el zéjel incrustado 

en la mente, cual lírica saeta 

para hacer sempiterno con amor 

el talento de versificador.


El poeta es el sol filibustero 

que naufraga en el mar de la alegría

como barco en acuoso derrotero 

que escribe versos en su travesía;

el vate exime el estro prisionero 

y lo derrama en folios cada día 

para brindarle forma de cancion

y materializar la inspiración. 


El poeta en la mente lleva un río

con raudal de lirismo sempiterno,

irriga con poemas el estío 

y fusila con rimas el invierno;

aligera la furia del hastío 

y embellece con rimas el infierno;

con sus versos pletóricos de calma

relaja para siempre nuestra alma.


El bardo esboza con inspiración 

lo que con los fanales puede ver,

en su eterno poema hace alusión 

a la estructura bella de mujer;

el bardo siempre tiene la razón

aun cuando no logra trascender,

siendo hecho de barro y de maíz 

batalla por la paz de su país.


Del universo es canto y es ornato,

mensajero de Dios ante la gente,

con la luz del saber al mentecato 

le ilumina el espíritu y la mente.

Lisonjea el amor y el celibato 

para vivir en paz con el torrente 

de grafemas que tejen otro mundo

donde todo es más bello y más profundo.


Ser poeta es tener inspiración 

nacida en el vergel y el colibrí,

es romper el sigilo siempre con

un canto que contenga frenesí;

ser poeta es tener la bendición 

de dar voz al quetzal, al alelí 

y albedrío a la piedra que estancada 

en la tierra, es su afán ser deslizada. 


Es él quien hace bella la nación 

donde el viento con fuerza y magia sopla

y lleva entre sus versos la canción 

donde el cariño a la pasión se acopla,

él deja de su alma un desgarrón 

en cada serventesio, en cada copla,

para ser un eterno peregrino 

en los fanales del lector genuino.


Es él un redentor de los amores 

y tiene la pericia de versar,

la cuita de los árboles sin flores

y lee los versículos del mar;

mientras las olas sueñan con colores

solo quiere escribir y declamar;

condenado a ser siempre anacoreta 

rimó su nombre y se llamó poeta.


Fecha: 14/01/2014

Estructura: Octava real 

Pablo Bejarano en 2015




La juventud

¡Oh, Juventud, espíritu jocundo!,


eres tú la comisura

del amor y la ternura,


eres tierno amanecer

que muestra la tesitura

más bella de nuestro ser.


Eres un sol con pétalos de amor

que nos abraza siempre con terneza,

a veces eres río de tristeza

y otras veces te llevas el pudor.


Eres ¡oh!, Juventud,

un perenne volcán de adrenalina

que con su gran alud

de amor sin disciplina 

nos envuelve en la vida más divina.


Juventud de sonrisas eternas,

Juventud de extasiantes tabernas,

eres flor, eres lirio y clavel,

eres sol de infinita ternura

que moviendo su regia cintura

nos genera alegría a granel.


Juventud de ritmo raudo e indecente,

hoy que ya has ajado mi espíritu efebo,

dejas desolado mi cruel continente

y vas a invadir a otro mancebo

para envolverlo en tu manto,

entre la gloria de tu encanto,

y después anegarlo en el llanto.


Tú eres, Juventud, el lupanar

que se marcha cual barco pasajero

y se pierde en la espalda de la mar.

Te marchas como efímero jilguero

que por cuita ha dejado de trinar.

Te marchas, Juventud, aunque te quiero

y me dejas suspiros dolorosos

y los ojos me dejas aguanosos.


Mi corazón mortecino

quedará cuando te vayas, 

tú perderás las batallas

cuando mi triste destino

me sumerja en la vejez.

Ya no seré tu inquilino

pues andaré en el camino

cubierto de lobreguez,

huérfano de lucidez.


En otra generación

construirás tu morada

dejando mi vida ajada

y triste mi corazón.

Te irás hermosa ilusión

como estrella fugitiva,

yo no sé si eres nociva

o si eres la pandemia

con que la vida nos premia

para ser más emotiva.


No sé si eres un clavel

que me mata o se marchita

no sé si eres el vergel

donde florece la cuita.

No sé si eres la borrasca

o si eres tú la hojarasca

de mi ensueño ayer cetrino

que una noche fue la rosa

y a mi infancia venturosa

ornamentó en el camino.


No, no, no, Juventud,

no te lleves mi luz y mi alegría 

sigue con la porfía

de sembrar inquietud

en el verde jardín de mi ilusión,

haz en mi corazón

un castillo de versos

que deje mis afanes y universos

en tu tierna estación.


Eres gaviota en éxodo perpetuo

y nunca has conocido la lealtad.

Tienes una salvaje libertad

que veta la inocencia en la niñez

y aunque no quiero que de mí te vayas

te marcharás unida a mi presente

en el tren del olvido permanente

mientras yo me marchito en la vejez.


¡Ah!, tierra de precipicios,

voluptuosidad y amor,

se ha apagado tu fulgor

después de muchos solsticios,

después de profusas lunas

en las que busqué fortunas

y tan sólo hallé suplicios.


Aunque te vayas quiero

que el mal intencionado

hado,

con vuelo de jilguero,

te deje en mi memoria

untada con euforia.


Llevaré siempre en mi mente

pesadumbre

y un recuerdo permanente

de cuando estabas presente

como lumbre.


Guardaré en mi cuerpo viejo

vestigios de tu presencia

que atisbaré en mi apariencia

cuando esté frente al espejo.


¡Ah!, río lindo, claro y despreciable

has dejado en mis manos un alud

de inspiración sublime e inacabable.


Yo te doy mi infinita gratitud

y mi incansable amor, oh Juventud,


porque eres la princesa de este mundo.


Fecha: 18/01/2015

Estructura: Poema poliestrófio

Pablo Bejarano en 2016
Lago de Atitlán


Nube de palmeras

Las palmeras danzando sin canción 

y el viento transparente con su aspecto,

te llenan de belleza e ilusión,

¡oh mi Cotzumalguapa sin defecto!

Tus bellas esculturas pruebas son

del pasado eminente e insurrecto

que se niega a morir ante el presente

y a perder su prosapia sorprendente.


Tu tierra de jaguar, Cotzumalguapa,

va desfilando siempre en las centurias

con la gloria que en ella se agazapa

a pesar del tirano y las injurias,

va como rosa verde por el mapa

enalteciendo la nación de Asturias

con su bello sayal de arqueología 

que semeja vetusta poesía.


Inmersa en el verdor de tus ingenios

como sol escondido del humano,

tu civilización, obra de genios,

hace que el tren del tiempo pase en vano

sobre los rastros de hombres primigenios

que ahora son tesoro del luciano

admirado con ánimo fecundo

en todos los confines de este mundo.


En ti las golondrinas de ambrosía

se abrazan con sirocos estivales

y las palomas van en romería 

jugando con los raudos vendavales,

sobre ti la pluvial melancolía 

fusila a todos los cañaverales

y a tu suelo de aspecto celestial

dormido sobre el ígneo litoral.


Habita en tu jardín, Santa Lucía,

un grupo de jaguares inmortales 

que parecen hermosa orfebrería 

petrificada en tiempos ancestrales,

habita en tu jardín la monarquía 

del pasado mostrando sus señales,

matizando la glauca primavera

que llena de esperanza tu pradera.


Un canto sin confín, Santa Lucía,

yo traigo navegando entre mis venas

y tus rosas hermosas de alegría 

me embelesan igual que las sirenas 

a Odiseo, y mi humilde poesía

ya no le canta al llanto ni a las penas,

sino a tu cuerpo verde de crisol

donde fundes mis sueños con el sol.


Te canto porque sabes hilvanar 

natura, arquitectura e ilusión 

en el espacio mismo del collar

que cuelga de mi alegre corazón;

te canto porque veo al caminar

la fuente de mi humilde inspiración,

sobre tu faz y en tu paisaje egregio,

agregando su voz al florilegio.


Yo te canto, sutil Santa Lucía 

por tus rosas con pétalos de piedra,

tus nubes de palmeras y alegría,

porque los versos suben como hiedra

en mi musa veloz, mi fantasía,

y siento que mi espíritu se medra

repitiendo tu nombre eternamente,

como repite vómitos la fuente.


Tus jaguares en bello y gris cardumen

navegan en el mar de la hidalguía,

y tú, como la ingesta de mi numen,

mueves mi corazón en demasía.

No me sorprende nada que se sumen

en tu faz, Capital de la Alegría,

las risas con los sueños peregrinos,

las cañas con los ríos cristalinos.


Sintiendo entre mis manos el lirismo

encontré esta canción que te presento 

en muestra de mi caro patriotismo,

labrada con sincero sentimiento.

Ahora me he librado del mutismo

y ya puedo gritarte lo que siento:

que aun no siendo hijo de lucianos

a tus hijos, los nombro mis hermanos.


Fecha: 2013

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015
Santa Lucía Cotzumalguapa 


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...